Como tantas historias de amor, Miriam conoció a Claudio en la facultad. Se pusieron de novios y ambos se recibieron de veterinarios. Amaban la vida y a los animales. Con esfuerzo y sacrificio construyeron una familia maravillosa y se instalaron en la casa que levantaron a pulmón en la calle Guaraní, de El Palomar, en Morón. El matrimonio tuvo dos hijas, Paula de 34 y Yamila de 29. Hace poco Claudio vivió un momento dramático. Unos delincuentes le pegaron un culatazo en la cabeza y le robaron el auto. Pero pasaron los días y el pánico fue pasando y la familia entró nuevamente en la normalidad.
El viernes Claudio se despertó con un mensajito muy tierno de Miriam en su celular: “Feliz cumple. Sos mi compañero de toda la vida. Sos buen marido, buen padre y buena persona. Te quiero”. Desayunaron y se prometieron besos y brindis con la familia para la noche. Pero esos brindis y besos con la familia nunca llegaron. Cuando estaban en el auto en la puerta de su casa para ir a cenar y festejar, aparecieron 4 asesinos en dos motos. Le cerraron el paso y uno de ellos le metió un tiro que le atravesó el pulmón derecho a Miriam. Ella gritaba “Me pegaron, me pegaron, me muero mi vida”. Claudio desesperado aceleró al mango para llevar a Claudia al hospital Posadas. Atropelló a uno de los criminales pero en un par de horas el corazón enamorado de Miriam dejó de latir.
Anoche, tres mil vecinos fueron a exigir seguridad y justicia y a darle un abrazo gigantesco a Claudio y sus hijas. Era conmovedor ver a tanto vecino llorando, tanto dolor compartido, tanto abrazo al semejante en esa especie de velorio en movimiento en que se convirtió la marcha de silencio. Cada vela era un grito o una pancarta. Una decía “Estamos hartos de que nos maten por nada”. Otro cartón escrito con un crayón negro rogaba “que se deje de proteger a los delincuentes” y “que los fiscales y jueces corruptos sean destituidos”. Era un pésame colectivo que se viene repitiendo en casi todo el Conurbano y en muchas provincias. En el último mes hubo nueve concentraciones como esta. Mezclas de pánico e indignación. Santa Fé y Rosario sangran. Y aquí en Lomas de Zamora o en Lanús, dicen lo mismo las familias de gente laburante que sabe que en la calle codo a codo son mucho más que dos.
En El Palomar. El único que habló con un megáfono fue el cura párroco de la iglesia Cristo Rey. Dijo con sabiduría: “Todos somos Miriam” y pidió vivir en paz y en justicia. Claudio, absolutamente quebrado y sostenido por sus dos hijas, solo pudo pedir que rezáramos por ellas.
Todos saben quiénes son los que mataron a Miriam. Es una banda de menores de 21 años que se autotitula “la mafia o la banda del monoblock 17”. Suelen contar sus hazañas homicidas en Facebook o en una esquina, al lado de un mural de San La Muerte. Visten ropa deportiva y roban autos y matan para vender los cuatro neumáticos, la batería y el equipo de música. Son como pirañas con perdón de las pirañas. El auto lo dejan porque con los localizadores satelitales lo encuentran enseguida. Entran al barrio Carlos Gardel a toda velocidad con sus autos robados para sacar pecho con orgullo y presumir delante de sus vecinos.
Ya fue detenido uno de ellos. Se llama Joel y tiene 17 años. Tenía una pistola nueve milímetros con el número tan limado como sus neuronas. Es que consumen pastillas con alcohol y cocaína. Son los patoteros de las barras bravas, los que atacan a cualquiera en los bailes del barrio y son especialmente odiados por sus vecinos y hasta por otros delincuentes. Es que dicen que estos muchachos están tan zarpados que rompen dos códigos del hampa: no robar en el barrio en el que viven y no matar a otros chorros.
Violan todas las leyes. Las del Código Penal, las del crimen organizado y también las de la naturaleza.
El gran miedo que todos tienen es porque estos peligros para la sociedad salen muy rápido de la cárcel. Algunos pasan un par de horas mientras el denunciante tarda medio día en hacer los trámites. Es la puerta giratoria como le llamó el presidente Macri o el ministro Cristian Ritondo. Hace unos días, Ritondo hizo una denuncia terrorífica apoyado en la estadística. De 31 asesinatos cometidos, los 31 autores materiales deberían haber estado presos. Y estaban libres, dispuestos a seguir matando. Estaban en salidas transitorias, bajo libertad condicional, esperando una sentencia firme. Una locura que hace imposible la convivencia pacífica en una sociedad que quiere trabajar, progresar y vivir tranquilos con su familia.
¿Se da cuenta? Si los jueces hubieran hecho bien su trabajo, se hubiesen salvado 31 vidas y la de Miriam también? ¿Qué les pasa a esos jueces? Tienen la mano blanda y la liberación express. Algunos lo hacen por miedo a ser asesinados por los cómplices, otros por dinero que reciben en general de los narcos y algunos por falsa ideología garantista como malditos herederos de la doctrina Zaffaroni.
Hay que erradicar urgente todos estos tumores en la justicia. Por supuesto que hay que tener una policía honrada y bien capacitada, un Servicio Penitenciario sano que eduque para la reinserción y un nivel de inclusión social que cierre la fábrica de delincuentes que suele ser la marginalidad y la exclusión mezclada con el paco y los cárteles de la droga. Pero la justicia no puede seguir dejando criminales en la calle como si nada. Hay que limitar al máximo las excarcelaciones y que las penas sean de cumplimiento efectivo aunque todavía no estén firmes. Hay un proyecto de reforma del Código Procesal Penal que va en ese sentido de hacer más justa la justicia y en el de proteger a las víctimas y no a los victimarios. Hay que castigar con más dureza la resistencia a la autoridad, los intentos de fugas, los antecedentes y dotar a los magistrados de los instrumentos legales correspondientes. El gobierno presentó en el Senado una norma que endurece las penas Y también servirían para los delitos de corrupción. Estamos hablando de reformas retroactivas porque son cambios procesales.
La sociedad ya se está moviendo hace tiempo. Ejerce en plenitud su derecho a protestar y a peticionar. Piden lo básico: que no nos maten. Que haya premios para los decentes y castigo a los delincuentes. La dirigencia política debe estar a la altura y escuchar el mensaje de las calles y de las encuestas que dicen que la inseguridad largamente es la mayor preocupación de todos los argentinos. Hay que recuperar la justicia para que a nadie se le ocurra hacer justicia por mano propia. Hay que dejarse de sanata y ponerse las pilas en los temas que realmente son de vida o muerte. Lo dicen con toda claridad las víctimas y los familiares de tanta impunidad, injusticia e inseguridad que se van a movilizar el martes que viene. La consigna es “Para que no te pase, para que no nos pase”. De esto se trata. De decirle entre todos nunca más al delito, para que no haya más Miriam y todos podamos festejar los cumpleaños de nuestros seres queridos sin miedo a que una bala nos atraviese el corazón.
Para que no te pase, para que no nos pase.”
De Vido y su novela negra – 4 de octubre 2016
La noticia disparó otra vez el debate. Puso de nuevo sobre el escenario de la polémica los negociados sucios que el kirchnerismo hizo con la cultura y el mundo del espectáculo.
Es que la actriz Andrea del Boca, el ex ministro Julio de Vido y la Universidad de San Martín, fueron denunciados ante la justicia por malversación de fondos públicos. El fiscal federal Federico Delgado investigará la presentación del doctor Ricardo Monner Sans que cayó en el juzgado del juez Sebastián Casanello. Este caso en particular tiene que ver con la novela “Mamá Corazón” a la que le asignaron la friolera de más de 36 millones de pesos en forma directa. O mejor dicho, con una triangulación entre el ministerio de Julio de Vido y la universidad de San Martin. Esa fue una maniobra típica para eludir los controles republicanos y repartir la plata de todos los argentinos a gusto y piacere de Cristina. Se calcula que don Julio repartió más de 1.100 millones de pesos para producir series que casi nadie vio, otras que ni siquiera vieron la luz y para cooptar actores y actrices y sumarlos al equipo de fanáticos kirchenristas.
Un par de aclaraciones.
No fue el ministerio de cultura. O el Instituto de Cine. El dinero lo puso Planificación Federal y obviamente es parte de lo que se debería haber invertido en cloacas, rutas, escuelas y hospitales.
Andrea del Boca y su padre, el director Nicolás, no son los únicos que participaron de lo que el ex ministro de Cultura de la Ciudad, Darío Lopérfido definió como “el mayor fraude de la historia audiovisual argentina”. Muchos actores y productoras fueron beneficiados con esos privilegios, casi regalos. Pero los del Boca saltaron nuevamente a la actualidad por dos motivos. Primero porque Hernán Lombardi dijo que la telenovela estaba casi terminada, que solo falta editarla y que, por lo tanto, le iban a pagar a los Del Boca los 8 millones que el estado les debía. Y segundo, porque la semana pasada, cuando el ministro de Cultura Pablo Avelluto anunció un plan de fomento al cine que va a costar 930 millones, participaron del acto además del jefe de gabinete Marcos Peña, tres figuras muy identificadas con el gobierno de Cristina. Hablo de Andrea del Boca, Ana María Picchio y Víctor Laplace.
En la tabla de posiciones de los que recibieron más dinero aparecen, además de los Del Boca, una miniserie llamada “El otro”, protagonizada por el cuñado presidencial, Alejandro Awada y Víctor Laplace. Ese proyecto fue premiado con la plata de todos con casi 14 millones de pesos. Y también estuvo involucrada como partícipe necesaria la Universidad de San Martín.
Hubo otros beneficiarios de la mano suelta de Julio de Vido que presentaron proyectos bizarros y muy berretas y algunos que, directamente, eran panfletos agresivos con imágenes y sonidos.
En “Milagros de Campaña” con Viviana Saccone y Osmar Nuñez hasta tuvo un pequeño papel Aníbal Fernández. Aunque no lo crea circularon un par de chistes obvios. Uno dice que aquel pequeño papel de Aníbal, en realidad, fue un papelón y el otro que su personaje se llamaba “La Morsa” pero que Aníbal no lo aceptó.
Escuche esto: a la Universidad Tres de Febrero, le dieron 16 millones para que filmaran algo para su canal que sale por internet. Creativos para el choreo, los muchachos.
Pero esto no es todo. Hay cosas mucho peores. Las hermanas Petriella se presentaron con “Cuatro Reinas” y el gestor fue Hugo De Vido, el hermano de don Julio. Pero todo queda en familia.
La esposa de don Julio, Alessandra Minicceli y la mujer de Guillermo Moreno, Marta Cascales también se sacaron esa lotería amañada. A través de la productora Tostaki filmaron “El Pacto”, una suerte de spot de propaganda del cristinismo que era una versión en imágenes del informe sobre Papel Prensa de Guillermo Moreno.
Hubo actores-militantes que trabajaron mucho como la talentosa Rita Cortese, hoy integrante del Instituto Patria o Pablo Echarri que también recibió dineros estatales para que desarrollara su arte cinematográfico. O productoras como las de Claudio Villarruel.
Podría seguir toda la tarde con estos ejemplos. Pero lo importante es comprender la matriz corrupta. Y que la justicia actúe en consecuencia.
El objetivo principal era poner a los actores, cantantes y escritores del lado de Cristina. Cooptarlos. Para los festivales musicales organizados por el estado solo eran contratados los que tenían la camiseta K. Desde Fito Páez hasta el sutil Ignacio Copani y ni en el Bicentenario fueron capaces de invitar a Jairo aunque sea.
En todas las ferias del libro en el exterior las delegaciones oficiales censuraban con listas negras obvias a los escritores independientes. En el salón del libro en Paris, brillaron por su ausencia, autores de la talla de nuestros compañeros de radio Jorge Fernández Díaz y Federico Andahasi o consagrados como Martín Caparros, Santiago Kovadloff, Beatriz Sarlo, Juan José Sebreli y Marcos Aguinis entre otros. Eso sí, la brigada combativa de Carta Abierta, viajó casi en su totalidad.
La justicia tiene mucho que decir en este tipo de contrataciones donde hubo por lo menos tráfico de influencias, malversación de fondos públicos e intercambio de favores con sus amigos. Esa grieta argentina, esa fractura social expuesta, la fabricaron en gran parte con la complicidad o por lo menos con la mirada hacia otro lado de una parte del colectivo cultural de nuestro país. Eso es grave. Porque hubo persecuciones y discriminaciones que afectaron la libertad que es el principal insumo de los artistas. Muchos fueron reducidos a la servidumbre y el verticalismo por ideologitis o por corrupción. La historia solo rescatará a los que tuvieron el coraje de denunciar el autoritarismo y el ladriprogresismo.
Esto que le acabo de contar no es ficción. Parece una novela negra o de terror pero es la cruda realidad. Los Kirchner no dejaron lugar de la sociedad sin aplicar su sello de autoritarismo y bulimia por el dinero ajeno. Es muy doloroso que un sector del mundo de la cultura haya sido integrante de la banda y escudo protector del gobierno más corrupto de la historia democrática. Es muy triste, pero nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio. Es la novela negra de De Vido. Y de Cristina.
Máximo Irresponsable – 3 de octubre 2016
Máximo Kirchner, es el príncipe heredero y el comandante de La Cámpora. Pero también es el máximo irresponsable de su espacio político cada vez más chico y sectario. En otra de sus arengas provocativas dijo en Florencio Varela que “si el pueblo no muestra los dientes, se lo van a llevar puesto”. Digo irresponsable porque no queda claro que significa mostrar los dientes. Hoy, en la práctica, La Cámpora es conducida por Quebracho. Son los que marcan el camino de los cortes de ruta, las prepotencias y las posturas más radicalizadas con actitudes claramente golpistas. ¿Eso es mostrar los dientes? ¿Máximo, está incitando a la violencia?
Encima lo hizo en la inauguración de una unidad básica en Florencio Varela, el feudo del jurásico Julio Pereyra quien acaba de aumentarse el sueldo y está acusado de enriquecimiento ilícito y de graves casos de corrupción. Máximo se mueve como pez en el agua entre esas situaciones. De hecho toda su familia va a tener que dar explicaciones en tribunales por el nivel de fortuna que atesoraron y la forma en que la hicieron.
Agorero y agitador dice que “la cosa viene fulera” con Macri y Vidal y es como tirar más leña al fuego. Total, el que paga, si se arma caos y alguna batalla campal, es el vecino más humilde que no tiene como protegerse. Máximo se va a dormir a la casa de su madre y listo. Sanseacabó. La reina Cristina lo apaña desde chico. Por eso la alaba tanto: “Ella eligió la condena mediática en lugar de la de su pueblo”, elogió sin reconocer que Cristina es la madre de todos los descalabros y problemas que ahora estamos padeciendo. Dijo Máximo que muchos operarios tienen miedo de hablar porque los echan de su trabajo y aceptan cualquier cosa de sus patrones. Rara conclusión de alguien que no estudió ni trabajó en toda su vida.
¿Cómo conoce la lógica de un laburante? Máximo no sabe lo que es vivir de un sueldo ni el rigor del esfuerzo de sol a sol ni del sacrificio para progresar. El único rigor que conoció fue cuando su padre, Néstor, le pateaba los soldaditos tal como el mismo confesó.
Verborrágico como nunca Máximo dice que persiguen al que pone una camiseta K en su Facebook o en su tuiter.
Su consejo fue que el pueblo se organice y trabaje en conjunto. Por supuesto mostrando los dientes como un mastín amenazante. Ladrando. Y atacando como siempre a los medios de comunicación que para el prejuicio del hijo presidencial son “instrumentos de dominación.”. Luego preguntó para qué le sirve la buena imagen a María Eugenia Vidal si la gente deja de comer. Daban ganas de decirle como dijo Alfonsín: “A vos no te van tan mal, gordito”.
Después, Máximo citó al Papa Francisco y llamó a ponerse la patria al hombro. Otra vez el doble discurso. Esa actitud oportunista de colgarse de las sotanas de quien mientras fue el cardenal Jorge Bergoglio fue perseguido por Néstor Kirchner quien lo caracterizó como el diablo opositor y mandó a que Antonio Stiuso espiara al actual Santo Padre.
La verdad es que los caminos de la libertad se le achican a Máximo, esto dicho con un mínimo de sentido común.
Su madre, su hermana Florencia y él están muy complicados en la causa Hotesur, en la ruta del dinero K y en la de Los Sauces.
Su mujer, Rocío García, tiene que explicar un manejo muy oscuro que hizo del dinero para planes odontológicos y porque no presentó nunca una declaración jurada. Y como si esto fuera poco, su socio en la inmobiliaria, Osvaldo “El Bochi” Sanfelice también acaba de ser denunciado por Margarita Stolbizer como el testaferro de los Kirchner en varios negocios con Lázaro Báez y Cristóbal López.
Como si esto fuera poco, ayer en su brillante columna en el diario La Nación, Jorge Fernández Díaz hizo una radiografía perfecta del estado dentro del estado que dejaron los soldados camporistas de Máximo y Cristina. Hicieron entrar como empleados públicos a miles de militantes con el objetivo de convertirse en verdaderos topos saboteadores del gobierno de Macri o de Scioli si llegaba a ganar. Un ejército de ñoquis que pagamos todos para que desestabilicen con nuestro dinero y para que conspiren desde adentro del estado. Casi en todos los ministerios y las oficinas públicas hay comisarios políticos kirchneristas que el gobierno de Cambiemos no sabe, no puede o no quiere echar. Es como dormir con el enemigo. Las líneas intermedias son todas integrantes de una verdadera “Orga” como la llamó Fernández Díaz que trabajan día y noche para ensuciar a los nuevos funcionarios, para ponerles palos en la rueda y para proteger a los kirchneristas acusados de haberse robado hasta el agua de los floreros. En la justicia, la jefa de esta Orga es la procuradora Alejandra Gils Carbó. Entre los piqueteros y movimientos sociales pasa lo mismo. Por orden de Cristina reciben dinero de planes sociales y los utilizan para organizar actos en contra del gobierno y debilitarlo lo más que puedan.
Cristina cree que es la única forma de salvar su pellejo. Piensa que la inestabilidad de Macri es buena para que ningún juez se atreva a meterla presa pese a que sobren las razones legales para hacerlo y haya cometidos cientos de delitos. Todos robaron para la corona de la reina Cristina.
Cristina sueña con que Macri se escape en helicóptero y quede en la historia como un Fernando de la Rua más joven. La ex presidenta cree que frente a ese río revuelto y caos que ella fogonea, el pueblo la irá a buscar para rogarle que se haga cargo otra vez de la presidencia de la Nación. Delirios de la arquitecta egipcia. Pero delirios peligrosos e inquietantes para la salud democrática. El talento de Fernández Díaz escribió que “esa orga irresponsable que integra Máximo también, juega a la resistencia peronista como jugó a la revolución inexistente”. Lo grave es que no lo hacen desde el llano y con su propio dinero. Lo hacen desde el estado y becados por todos los argentinos. Es una suerte de presunta vanguardia esclarecida diseminada por todos los pliegues de las instituciones administrativas del país. Arman trampas caza macristas en todos lados. Es un trabajo todo terreno destructivo y antidemocrático. Es una postura incendiaria de los irresponsables que juegan otra vez con fuego. Ya Perón los había calificados de estúpidos e imberbes porque le querían enseñar peronismo a él. Pero insisto con la gran novedad. Antes lo hacían desde el llano, ahora lo hacen desde el estado. Ya lo había anticipado el hijo presidencial en la cancha de Argentinos Juniors cuando dijo “Nos vamos a ir del gobierno si perdemos las elecciones pero no del poder”. Y algo de eso está pasando. Macri y cambiemos todavía no tienen el manejo total del poder. Todavía no manejan todos los botones. Todavía no saben bien que hacer cuando las escuadras kirchneristas les muestran los dientes como pidió Máximo, el máximo irresponsable.