El profesor Amado Boudou puede dictar cátedra de enriquecimiento ilícito e hipocresía ideológica. Es un experto en ambas materias, es el mejor alumno y el heredero de Néstor Kirchner.
Los 12 años de mayor corrupción de la historia democrática argentina acumulan cientos de casos groseros. Pero el de Amado Boudou sigue siendo uno de los más extremos. En su sobreactuación por ocultar los delitos que cometió pasó de Alsogaray a Perón y de María Julia al Che Guevara. Un ortodoxo neoliberal se convirtió en un defensor de la patria socialista. Un amante de Estados Unidos en un tardío lector de Marx. En eso también aprendió de Néstor. A utilizar los símbolos de la izquierda y los derechos humanos como escudo para ocultar sus estafas y su enriquecimiento ilícito lleno de testaferros y truchadas.
Perón decía que del ridículo nunca se vuelve y eso queda certificado en la decadencia de un ex vicepresidente bizarro. Parado frente al pizarrón, dio
una clase, presuntamente magistral, donde denunció las nuevas estrategias de dominación del imperialismo. Estudiantes radicales lo recibieron con un pasacalle tan cierto como feroz: “Nos visita un ladrón. Boudou, devolvé la plata”.
Ahora su corazón está con Cristina y Evita con una pequeña diferencia semántica. Decían que Eva volverá y será millones. Boudou, no volverá y se llevó millones. Y que Cristina devolverá millones.
Fernando Esteche presentó a Boudou como “nuestro amado, Amado”. Ambos militan en el partido de Luis D’Elía. Dios los cría y el oportunismo los amontona. Hoy, junto con las brigadas de La Cámpora, son la guardia pretoriana de Cristina. Su fuerza de choque, los soldados para la liberación de Lázaro Báez, Ricardo Jaime y José López.
Esteche se quiso hacer el gracioso diciendo que muchos lo critican porque tiene una moto Harley Davidson y que la lucha revolucionaria no pasa por ahí. En realidad nadie le cuestiona que tenga una moto maravillosa y carísima. Lo que se le critica es que la haya comprado con nuestro dinero, que sea parte del botín del gigantesco robo que le hizo al estado, es decir a todos nosotros.
El fiscal federal Jorge Di Lello ya reclamó elevar a juicio oral y público la causa en la que acusa a Amado Boudou de haberse robado la fábrica de billetes. El juez Ariel Lijo lo va a hacer antes de fin de año. Es una de las causas más bizarras. Casi un record mundial. Hubo cientos de casos de corrupción de estado durante el reinado K. Pero afanarse la fábrica de los billetes, es como too much diría Cristina.
Di Lello en sus 200 páginas da por acreditado que el ex vicepresidente, siendo ministro de Economía le compró el 70% de la empresa a Nicolás y Héctor Ciccone a cambio de salvarla de la quiebra a la que la había empujado el propio gobierno de Néstor. Una metodología bastante utilizada durante la era de los pingüinos buitres. Hostigar a una empresa o un empresario, perseguirlo con ferocidad y obligarlo a vender a precio vil.
Otro tema apasionante para develar es que yo creo que Boudou se apropió de un negociado que iba a hacer Néstor Kirchner. Por eso digo que es su heredero. Los une el mismo amor por el ladriprogresismo. Cuándo el ex presidente se murió, Amado avanzó con más velocidad en el plan que originariamente había diseñado Néstor.
Tal vez Boudou pensó que iba a tener 100 años de perdón por robarle a un ladrón. Pero eso no funcionó. La sentencia del juicio oral lo puede llevar a la cárcel porque la acusación de coimas y de negociaciones incompatibles tiene una pena de hasta 6 años y por lo tanto, no es excarcelable.
Por eso produce risa y vergüenza ajena ver hoy a este atorrante y malandra con el pelo largo desprolijo y la estética progre, como si de verdad se creyera el heredero del Che. Sueña con que eso limpia todo su pasado y todo su prontuario.
Una de las fotos más tramposas que se hizo sacar El Che Boudou fue esa que está con un sombrero negro. De lejos parecía una boina y le faltaba una estrella roja de cinco puntas. Su discurso clasista y combativo lo transformaron en un patético personaje, una caricatura trucha de Fidel Castro.
Amado no bajó de la Sierra Maestra para liberar a Cuba del dictador Fulgencio Batista. Bajó del médano 678 que tiene como domicilio en una de las malversaciones de documento público que hizo. No se internó en la Bolivia profunda para organizar la guerrilla campesina. Se fue a vivir a Puerto Madero, cerca de su comandante en jefe, Cristina Fernández de Kirchner.
Como al solitario Boudou, se hace trampa a sí mismo. No dejó delito por cometer. Está procesado por la justicia en tres causas. Por recibir dádivas, es decir cobrar coimas en especies, con vuelos gratis en aviones y helicópteros. También lo procesaron por falsificar documentos para no darle la mitad de un auto a su ex esposa el día del divorcio. No parece un gesto solidario ni propio del hombre nuevo socialista.
Y por el más grave, el que se transformó en un inminente juicio oral y público. Tal vez como Al Capone, el ex vicepresidente de la Nación elegido a dedo por Cristina, vaya preso por algunos de los temas más chicos pero más fáciles de probar. Pero está claro que se creyó el más vivo de todos para robar. Dejó los dedos pegados en todas partes. Pero se sintió impune y pronto va a tener que explicar lo inexplicable.
Y todavía faltan las causas más graves. Por ejemplo la de enriquecimiento ilícito. Pronto habrá malas noticias en esta causa para el che trucho. El muy atorrante puso bienes de todo tipo a nombre de su familia cuyo patrimonio se multiplicó a la velocidad de la luz, demostrando que tiene la cara dura y la mano larga.
Agustina K, la otrora segunda dama, sin ponerse colorada entendió que el amor se terminó pero las causas judiciales siguen. Ella deberá dar explicaciones al juez Ariel Lijo que la investiga por enriquecimiento ilícito y al juez Julián Ercolini por ese robo sospechoso que sufrió en su auto estacionado a la hora en que Argentina jugaba la final del mundial de fútbol. ¿Quién no saca a pasear dos notebooks y hasta un disco rígido y lo deja en el asiento de atrás del auto? Las cosas que habrán hecho desaparecer. ¿Se acuerdan cuando Cristina la hizo subir al escenario del triunfo electoral?
También se le viene la noche en los tribunales por el robo de casi 8 millones de pesos que le hizo al pueblo pobre de Formosa en complicidad con el gobernador feudal, Gildo Insfran y su socio José María Nuñez Carmona. Es increíble que con lo clarito que está el delito en esta causa, Amado Boudou, el malandra multiprocesado, el galancito atorrante pueda caminar en libertad por las calles como una persona honorable. Es el profesor de hipocresía y enriquecimiento del kirchnerismo. Y es el mejor alumno de Néstor, su heredero.
Estos son mis principios pero si no les gusta lo cambio. Ese es el marxismo que practica, el tragicómico de Groucho. La prisión de Ezeiza es su destino. Eso no es ningún chiste. Y por eso, arde la ciudad.
Einstein y Córdoba – 29 de septiembre 2016
Le pido que me preste atención señora oyente. Estoy harto de tanta mugre de corrupción y mentiras autoritarias. Y por eso hoy quiero contarle la epopeya maravillosa y esperanzadora de una compatriota que se llama sencillamente Gabriela González. Como tantas Gabrielas y tantos González que siembran nuestra patria.
En mi caso es doblemente compatriota porque es argentina y cordobesa. Y eso me provoca doble orgullo.
Gabriela vivó su niñez en un barrio de trabajadores. Supo entrenar su esfuerzo y sacrificio en el colegio Luterano Concordia y terminó el secundario en la escuela Sarmiento del glorioso barrio de San Vicente. Pedro, su padre contador público y Dora, su madre profesora de matemáticas, supieron transmitirle el amor por los números, las ciencias duras y la apuesta a la movilidad social ascendente producto de su propio sudor y capacidad.
Gabriela Nació hace 51 años y hoy lidera un proyecto que confirmó la última predicción de Albert Einstein respecto de la existencia de las ondas gravitacionales. ¿Escuchó bien? No se desespere. Ahora voy a tratar de explicarle que es eso de las ondas gravitacionales. Pero quiero destacar que aquella nenita que sufría cuando perdía Belgrano porque veía sufrir a su viejo, hoy conduce un experimento que nuclea a 1.500 de los científicos más destacados del mundo que pertenecen a 15 países. Ella fue, en su inglés con tonada, la que comunicó al planeta uno de los descubrimientos más importantes de nuestro tiempo, solo comparable con la determinación de la estructura del ADN. El director del Instituto Max Planck de Alemania y uno de los más prestigiosos de la tierra, le dijo a la BBC que el descubrimiento del grupo que encabeza Gabriela, merecía el premio Nóbel. ¿Qué me cuenta? Pero esto no termina acá.
Stephen Hawking, el genio experto en agujeros negros, dijo que se encontró “una nueva ventana para mirar el universo que va a revolucionar la astronomía”. Me da ganas de decirle a Gabriela: “Pinta tu aldea y serás universal”. ¿Sabrán estos talentos donde queda el barrio Los Plátanos y la cancha de Belgrano? Registrarán la identidad de los que contamos chistes, tomamos ferné y bailamos cuartetazos cómo nadie?
Gabriela hoy está en la cumbre de la ciencia porque le puso coraje y creatividad a sus sueños de revelar los misterios del cosmos. Cuando Pedro escuchó de boca de su hija que iba a estudiar en la Facultad de Matemática, Astronomía y Física de la Universidad Nacional de Córdoba, la felicitó porque siempre fue un lugar de excelencia pero para sus adentros pensó:” pobre Gabriela va a terminar siendo profesora toda la vida”. Pero por suerte, Pedro se equivocó. En un curso sobre gravedad, Gabriela conoció el universo del amor y las buenas ondas. Se casó con otro talento mediterráneo llamado Jorge Pullín y mirando el cielo, como hacen los enamorados, resolvieron irse a los Estados Unidos a seguir potenciando sus cerebros privilegiados. No fue fácil. Porque nunca es fácil trepar la montaña más alta. Consiguieron trabajo en dos universidades que estaban a 10 horas de distancia. De lunes a viernes vivieron separados durante 6 años. Se juntaban en algún seminario y los fines de semana dormían juntos en una casa rodante que quedaba a mitad de camino. Ella estaba en Instituto Tecnológico de Massachussets y el, en Pensilvania. Después recorrieron varias de las mejores universidades. Hoy lograron el sueño de trabajar en los mismos laboratorios y claustros de la universidad de Louisiana. Pasaron momentos terribles. Jorge tuvo que enfrentar a un maldito cáncer que no les permitió tener hijos. Por suerte lo derrotó con una energía tan grande que pudo cumplir su promesa de correr 50 maratones en los 50 estados del país en el que viven.
Tal vez por eso Gabriela ama tanto a sus sobrinos, a los hijos de su hermano Javier. Fíjese que casualidad mágica. Gabriela llegó anoche a Córdoba porque el lunes el senado de la Nación le va a dar la máxima distinción, la orden Domingo Faustino Sarmiento. Y ella será feliz. Llorará y reirá junto a los suyos por tanto esfuerzo recompensado. Pero mañana será igualmente feliz porque Melina cumple 10 años y obviamente la tía Gabriela es la principal invitada. Allí la familia jugará con Selena de 14 y Manuel de 6 y todos pedirán los tres deseos a la hora de apagar las velitas en la casa de Mendiolaza donde sin telescopio puede observarse el otoño más bello del mundo. Todo muy austero y familiar. Como siempre en la familia González. Jorge y Gabriela hicieron la fiesta de casamiento en la sencilla casita de Los Plátanos. Y se fueron de luna de miel en moto a Vaquerías porque tenían descuento para los universitarios. En la casa de los González nunca faltó ni sobró nada. Pero hay abundancia de dignidad, solidaridad y admiración por aquellos que dedican la vida a construir su destino, como Gabriela. Arrancó de muy abajo y llegó muy arriba. Nadie le regaló nada. Todo se lo ganó a pulmón.
Cuando en la conferencia de prensa repleta de científicos y periodistas de todo el mundo, en Washington, Gabriela informó la gran noticia, a los cordobeses se nos alegró el alma. Era una de nosotros la que estaba ahí. Anunciaron que después de un siglo, se había certificado la última predicción de la Teoría de la Relatividad General de Albert Einstein: que existen las ondas gravitacionales. Cuando los objetos se mueven en el universo producen ondulaciones en el espacio-tiempo que se propagan por el espacio. Esas ondas se llaman gravitacionales. Y el equipo de científicos pudo registrarla gracias a uno de los aparatos más sensibles creados por el hombre. Se llama Interferómetro y consta de un rayo láser que viaja 4 kilómetros en dos direcciones y luego rebota en un espejo para volver al punto de origen. Puede detectar una diferencia del tamaño de un protón que compone el núcleo de un átomo y se pueden registrar ondas que están a 200 millones de años luz. Parece un cuento de Jorge Luis Borges. Cargado de futurismo y espejos. De poesía de la ciencia. De hecho, dicen que el descubrimiento de Gabriela González y sus 1.500 científicos muestra las costuras del universo que se estiran y se comprimen. Si Einstein se levantara de la tumba sería muy feliz porque 100 años antes pudo ver lo que solo la ciencia más avanzada recién puede ver ahora. Eso ocupa la parte más racional y a su vez emocional del ser humano. Ciencia que conmueve y emociona. Dicen que han podido escuchar el Eco del Universo. Y que Gabriela todas las noches en Estados Unidos escucha un eco de las sierras de Córdoba que le dice gracias. Gracias en nombre de los que soñamos con el progreso de los países y de los ciudadanos con la ayuda del estado pero básicamente con el esfuerzo individual. Nadie puede ayudar al que no se deja ayudar. Gracias Gabriela González, en nombre de todos los habitantes del planeta y también en nombre de los que todavía viven en Los Plátanos.
Tres femicidios – 28 de septiembre 2016
No se puede creer lo que pasó en Mendoza, una tierra tan amable, tan del vino y del sol, es decir de la vida.
No se puede creer que en 30 horas se hayan producido tres brutales femicidios que llenan de dolor y de vergüenza a todos los argentinos.
¿Que nos está pasando? ¿Cuál es el nivel de cobardía y de salvajismo de andar matando mujeres? ¿Cuántos casos por día hay de maltratos, de golpes brutales que terminan con la muerte femenina?
La Asociación Civil La Casa del Encuentro dice que pese a las marchas de ni una menos, a las campañas de concientización en los medios y a las nuevas leyes que son buenas, los femicidios siguen creciendo. En el 2008 se registraron 208 asesinatos y en el 2014 fueron 277. Insisto con la pregunta original que no tiene respuesta: ¿Qué nos pasa? ¿Alcanza con prohibir que el criminal se acerque?¿ Los botones de pánico y las tobilleras electrónicas pueden ayudar? ¿La policía actúa con la rapidez que corresponde?
Parecen películas de terror pero son realidades repugnantes y horrorosas. No me canso de decir que en cada esquina de este país deberíamos colgar un cartel que diga: «Nunca más un femicidio».
Hay 55 denuncias por día. Esta opinión intenta ser un alerta y un aporte al combate contra semejante horror y a aumentar la condena social. Todo el que sea víctima de violencia de género o conozca a alguien puede hacer la denuncia al teléfono 144 durante las 24 horas.
Hoy tenemos que hablar de Janet Zapata de 29 años, de Julieta González de 21 y de Ayelén Arroyo de apenas 19 años. Todas jóvenes asesinadas en un día y medio. Janet y Julieta estaban desaparecidas desde el día de la primavera. Todos sus seres queridos y los vecinos las buscaron por cielo y tierra.
Janet apareció en un descampado en el departamento de las Heras. El cuerpo semienterrado, con dos tiros, cerca de El Algarrobal. Su novio está preso porque se sospecha que le pagó a un criminal 15 mil pesos para liquidar a su pareja. Juntos tenían una hijita de 5 años que no deja de preguntar por sus padres. Su madre está muerta y su padre en la cárcel acusado de autor intelectual del asesinato.
Julieta apareció muerta por un traumatismo de cráneo, cerca del penal de Almafuerte, en el departamento de Luján de Cuyo. Estaba atada de pies y manos, en plena montaña, cerca de Cacheuta. Un día antes habían encontrado su DNI y su campera tirados en la ruta.
Ayelén también murió en Lujan de Cuyo. En el barrio Las Rosas apareció en el baño de su propia casa con un corte de cuchillo en el cuello. Parece que su padre, Roque de 55 años fue el criminal. Por ahora está detenido. Ella lo había denunciado la semana pasada por abuso sexual. No la escucharon. O llegaron tarde.
Todas las investigaciones están a cargo de la fiscal especial Claudia Ríos. En Mendoza nadie se olvida que hay dos chicas más que están desaparecidas: Johana Chacón y Soledad Olivera.
Son mujeres asesinadas por hombres. Son infames varones que avergüenzan al género y a la condición humana.
Estos energúmenos por lo general están cortados todos por la misma tijera. Responden al mismo patrón criminal. Primero les gritan a sus esposas, novias o amantes. Se sienten sus propietarios y no sus compañeros de afecto. Después les pegan, las humillan, las castigan con ferocidad, las reducen a la servidumbre y les provocan un pánico que las paraliza.
Las escenas en el seno familiar son terroríficas.
Ese puño repugnante contra la cara. La sangre que no para. Las hematomas. El cinto como látigo sobre las piernas. En general las mujeres por vergüenza o por temor no le cuentan a nadie que son víctimas permanentes de estos salvajes. A veces los únicos que se enteran son sus hijos que miran en silencio semejante violación de la ley y las mínimas normas de convivencia civilizada de las parejas.
Por eso siempre hay que llamar a los teléfonos contra la violencia familiar. Atienden las 24 horas y los 365 días del año. Y de inmediato tienen que hacer la denuncia policial correspondiente. No importa a que clase social pertenezca. La violencia de género ocurre en todos los segmentos económicos de la comunidad. Muchas veces los golpeadores se descontrolan con el alcohol o la droga. No los frenan ni los hijos en común ni los embarazos.
Todo el tiempo están mintiendo para justificar al tipo que tienen al lado. Les da mucho pudor confesar la verdad.
Ya están cansadas de mentir diciendo que se cayeron por la escalera, que un día resbaló, o de esconderse fingiendo que tiene depresiones los lunes y los martes hasta que se le vayan las marcas más visibles de los golpes.
Hay que comprender que hay miles de mujeres golpeadas. Y que los hijos son los testigos más desprotegidos. Y no hay que dejarlas solas. Hay que evitar que caigan en el desamparo. El estado, sus amigos y las ONG tienen que hacerse cargo. De zurcir sus heridas. De evitar que pasen cosas peores e irreversibles.
Cada 30 horas una mujer como Janet, Julieta o Ayelén son asesinadas a manos de un conocido directo de la víctima. O que en el 93% de los casos el crimen lo comete la pareja o ex pareja. Son números que hablan de ese drama cotidiano.
En los momentos más terribles, a la hora de descender a los infiernos, las pobres mujeres se llegan a preguntar si las culpables no son ellas. Hasta tanto llega la humillación que ella, la víctima, llega a dudar de su condición. Llegan a pensar que por su culpa él golpeador, pasaba de ser un ángel a ser un demonio.
Por eso tienen que asesorarse con un abogado y hacer la denuncia. Saber que están dando el paso más importante de su vida. Y que es para salvarse de la muerte. Nada menos. Ni una menos. Ni una más.