Sembrar esperanza – 8 de septiembre 2016

Hoy es el Día del Agricultor. Y creo que ellos todavía no tienen el reconocimiento social que se merecen. Por eso no me canso de repetir estas ideas a modo de humilde homenaje.
En su día me gustaría darle un abrazo a cada uno de los productores que han construido la agricultura más competitiva del mundo. Son nuestros hermanos del campo que están trabajando para dejarles a nuestros hijos mejores tierras que las que nos dejaron nuestros padres. Con innovación y tecnología están evitando la degradación de los suelos por erosión. Quiero que tengan en cuenta que la agricultura nació en Irán y en Irak hace 10.000 años y hoy, en esos países solo quedan desiertos polvorientos.
Fue la siembra directa la que desató la revolución verde. Pocos saben que una semilla tiene más valor agregado y conocimiento que un auto. La ingeniería genética, la biotecnología son las locomotoras del futuro de la patria.
Por eso le repito, corrijo y aumento mis buenos deseos. Porque todo trabajo dignifica. Y todos los trabajadores se ganan el pan con el sudor de la frente. Pero esos hombres y mujeres transforman a la tierra en una fábrica de alimentos. Le cuento que en los próximos años con China y la India a la cabeza se van a consumir más alimentos que en toda la historia de la humanidad. A los que se rompen el lomo de sol a sol y rezan al cielo para que llueva o para que deje de llover. A esa mixtura maravillosa del abuelo gringo que llegó y se arremangó con el abuelo indio que jamás se resignó, como dice la canción.
Me parece mágico y premonitorio que hoy se celebre el Día del Agricultor, en recuerdo de la fundación de la primera colonia agrícola allá por 1856 en Esperanza, en el medio de la provincia de Santa Fe. La sensibilidad campesina de don José Pedroni la describió como “boya del trigo verde/ corazón de la pampa”. Más que nombres son señales. La fe necesaria para seguir firme en el surco. Aferrados al tractor y la esperanza que es lo que vendrá. El desarrollo para todos que podemos construir con nuestro esfuerzo. Con la cultura del trabajo. Esperanza es ciudad y es bandera. Es lo último que se pierde. Verde es el color de la esperanza. Es no darse por vencido ni aún vencido. Para defender a los pueblos del interior de las sequías, las inundaciones, los incendios, las plagas y las políticas depredadoras de aquellos autoritarios que viven de viejos dogmas jurásicos o que ven al campo como un gigantesco bolsillo para meterles la mano. Los castigaron doce años con el unitarismo extorsivo y una actitud confiscatoria. Los Kirchner fueron los autores intelectuales y materiales del asesinato del federalismo.
Hoy los productores agropecuarios se transformaron a sí mismos. Supieron salir de sus tranqueras para desmentir que mansedumbre sea sinónimo de sumisión. Y dieron la batalla política más grande frente a los que los quisieron poner de rodillas con ofensas difíciles de olvidar. Piquetes de la abundancia, golpistas, grupos de tareas, oligarcas, todos los insultos todos. Hasta que dijeron basta. Fue la rebelión de los pueblos del interior contra una forma injusta de repartir la coparticipación federal y contra el maltrato y el odio.
Los agricultores no reclaman nada raro. Los chacareros no quieren ni prebendas ni subsidios. Solo diálogo franco, soluciones racionales, buen trato para producir la mayor cantidad de alimentos posibles para atender la mesa de los argentinos primero y para exportar lo más que se pueda después. De esa manera se combate la concentración y la extranjerización de la tierra. Con respeto por los que viven tierra adentro. Sin agresiones. Eso es combatir la pobreza con armas genuinas. Eso es fortalecer la identidad cultural de criollos e inmigrantes. Eso es echar raíces, sembrarse en tu propia cultura para resistirse a engrosar esos conurbanos que son las espaldas injustas de las grandes ciudades.
Tiene razón la Sole cuando revolea su poncho y dice que “Estaba donde nací/ lo que buscaba por ahí/”. Habla de las raíces y la tierra. Y de ese dolor profundo que es el desarraigo y el destierro. Por eso nos cuenta que fue mucho su penar andando lejos del pago. Tanto correr para llegar a ningún lado.
Por las noches, en las villas miserias de los grandes conurbanos se escuchan los lamentos con música de chamamé, chacarera o cuartetazo. Porque muchos correntinos, santiagueños y cordobeses, entre otros hermanos provincianos, tuvieron que marchar al exilio económico. Fueron a buscar el cielo y se encontraron con el infierno. Buscan mejores escuelas y hospitales para sus hijos y encuentran largas colas de madrugada para conseguir un turno, hacinamiento o discriminación por color de piel y tonada. Se van de su tierra para sobrevivir y terminan sobremuriendo lejos de sus afectos y sus climas. Añoran la madre tierra y su madre biológica.
Desarraigo significa lejos de sus raíces. Es muy fácil comprobar lo que le pasa a cualquier planta cuando se le arranca sus raíces.
Y el castigo más antiguo era la condena al destierro. Expulsar de su tierra. Atahualpa Yupanqui que lo padeció lo transformó en poesía desgarradora: “Tira el caballo adelante y el alma tira pa’ atrás”. Por eso las viejas sabias dicen que cuando uno vuelve a su casa, le vuelve el alma al cuerpo. Por eso la agricultura y el agricultor son tan importantes para nuestra bendita Argentina. Es que la patria se construye de muchas maneras.
En las fábricas, en las universidades, apostando a la solidaridad y la igualdad de oportunidades. A lo mejor sea cierto eso de que nadie es profeta en su tierra. Pero ningún país es un país para todos si castiga a su tierra y a quien la trabaja.
Todo comenzó en 1856 cuando 1162 colonos suizos llegaron a Esperanza y recibieron 33 hectáreas, algunos animales y herramientas muy rudimentarias. Usaban sombreros de ala ancha, tiradores, pañuelos al cuello y unos bigotazos tan grande como su coraje. Entendieron que la tierra es madre y alimenta. Mucho más tarde vendría Diego Torres a certificar que “Pintarse la cara color esperanza/ tentar al futuro con el corazón/ saber que se puede, querer que se pueda.
Eso son nuestros chacareros del alma: los que saben que se puede y quieren que se pueda.
En el día del agricultor pedimos tres deseos:
Que de la tierra arrasada que dejaron los ladrones y autoritarios pasemos a la tierra prometida.
Que de la Argentina que tenemos pasemos a la Argentina que queremos y necesitamos.
Y si nos han prestado la vida y tenemos que devolverla, cuando el creador nos llame para la entrega, que nuestros huesos, piel y sal, abonen nuestro sueño natal.
Para sembrar esperanza. Y cosechar futuro.

Caballo entre rejas – 7 de septiembre 2016

Muchas veces hemos hablado de Omar Enrique Suárez, más conocido como “El caballo”. Es uno de los dirigentes sindicales más corruptos de la historia argentina. Durante un cuarto de siglo se hizo ultra millonario atornillado al sillón de secretario general del Sindicato Obreros Marítimos Unidos. Hoy la justicia lo tiene contra las cuerdas. Le intervino el gremio, lo procesó por hacer piquetes en las vías navegables para extorsionar a los dueños de los barcos, es decir por cobrarles peaje o directamente una coima.
El fiscal federal Ramiro González acaba de imputarlo por el delito de lavado de dinero. El ministro de transporte, Guillermo Dietrich fue contundente. Dijo que el Caballo extorsionaba a las empresas de navegación con coimas del 600% de promedio y le hizo un daño tremendo al sector. A los barcos que no pagaban, les negaban el servicio obligatorio de remolque y les bloqueaban el acceso a los puertos”. Está sindicado como el jefe de una asociación ilícita, el comandante de una banda de delincuentes que lograron hacer una especie de grupo de empresas y desviar dinero hacia sus bolsillos en forma descarada. Hay que decir que llegó a su gremio como siempre se manejó en la vida. De prepo, a las trompadas y en un par de meses pasó de ser un guardaespaldas temible y agresivo al mandamás de los obreros del puerto. En poco tiempo se convirtió en el amo y señor del puerto. En una suerte de rey o jefe del cártel de los portuarios. Hay denuncias serias que lo involucran incluso en la exportación de drogas por agua hacia México y España.
El Caballo resume mucho de lo peor del sindicalismo argentino. Corrupto, autoritario y oportunista. Un caballo de troya contra la honradez. Un caballito de batalla de los ladrones. Primero tomó por asalto el sindicato con dos represores de la dictadura de Videla: El Indio Castillo y Paqui Forese. También participaron del ataque simpatizantes del líder carapintada Aldo Rico y luego se hizo fervorosamente menemista, duhaldista, kirchnerista y, como si esto fuera poco, la ex presidenta Cristina Elisabet lo definió como su “gremialista favorito” y explicó que por eso lo quería “mucho”. Claro, todo tiene una explicación. El Caballo al trotecito se puso al servicio de Guillermo Moreno y aportó los buques que trasladaron la mercadería, 1.500 toneladas, de productos argentinos para armar aquel show bizarro de criollismo que montaron Guillermo Moreno y la presidenta de entonces. El concubinato entre Cristina y el Caballo tiene esa explicación. Los une la voracidad por el dinero fácil y la bulimia por el poder eterno. A Caballo regalado no se le miran los dientes.
Pero lo que es inexplicable es la relación entre el Caballo y el Papa Francisco. En la última elección, el Caballo decidió presentarse para gobernar otro período porque según dijo se lo había pedido el Santo Padre. Insólito. Incomprobable. Pero lo que sí se puede comprobar es que Cristina lo hizo participar de una audiencia con el padre Jorge que duró más de una hora y media y que el despacho del sindicalista equino estaba tapizado de banderas amarillas no del Pro y si del Vaticano y de fotos en distintas situaciones con el Sumo Pontífice argentino. Incluso durante un tiempo funcionó en el gremio una radio FM llamada “Papa Francisco” que dirigía la periodista Alicia Barrios una amiga íntima de Jorge Bergoglio. Es muy triste decir esto. No es la primera vez que lo digo. Pero es la más cruel de las realidades.
Por el contrario, el actual presidente tiene en la mira a este emblema de la corrupción que vive a caballo del delito y el sindicalismo. Le cuenta a todo el mundo que con sus aprietes a las empresas navieras convirtió al puerto de Buenos Aires en uno de los más caros del mundo y que muchos productos dejaron de llegar a la Argentina porque sus comerciantes estaban cansados de pagar dinero ilegal y de hacer denuncias que nadie en el poder quiso escuchar.
Los caballos de fuerza de su codicia sin límite van al galope rumbo a la cárcel porque expulsó a 8 dirigentes sindicales opositores que denunciaron con pruebas concretas todos estos chanchullos. Está acusado también de administración fraudulenta contra su propio gremio. Se lo traduzco, se robó hasta el dinero de sus afiliados, de sus compañeros. Era capaz de lo peor. Darle palizas a los que intentaban ponerle algún límite a su angurria, alguna puñalada en un entrevero a quien se atrevía a discutir con él y no mandarle los remolcadores a los barcos que se negaban a pagar sus altísimas coimas. No tenía problemas en dejar a buques cargados de contenedores o de millones de litros de combustible en el medio del agua. Una irracionalidad que ponía en peligro la seguridad de todos. Por la plata no baila el mono, baila el caballo. Este soldado de Cristina se comportaba como el patrón, como el dueño y señor del puerto. En las empresas truchas que armó para desviar el dinero colocó a integrantes de su agrupación sindical y hasta su esposa, Andrea Susana Belleza. Una belleza el dirigente preferido de Cristina. Todas las empresas tenían el mismo domicilio, Belgrano al 1600, la vieja sede del gremio. El caballo batió todos los records de velocidad para el choreo cuando hizo un hotel y una casa flotante para su uso personal en Monte Caseros, Corrientes, donde el caballo nació y se crió de potrillo. El tema es que para hacerlo violó los depósitos del estado en la Isla Demarchi y se llevó todo tipo de materiales carísimos, boyas, flotadores, cables de acero. Su procesamiento fue dejado firme por la Cámara Federal. Hoy está como interventora en el gremio la diputada del Pro, Gladys González quien en su momento denunció que fue amenazada de muerte por un hombre del Caballo. Por un caballito.
Suarez como jefe de la mafia de los puertos tuvo varios negocios en común con el ex ministro Julio de Vido y con otro malandra llamado Exequiel Espinosa, ex titular de Enarsa. ¿Se acuerda de este personaje? Fue el alquiló el avión que pagamos todos en el que trajeron a Antonini Wilson con su valija repleta de dólares negros de la corrupción chavista.
El corcel favorito de Cristina no se priva de nada. Tiene un yate en San Isidro cuya matrícula es “REY014232”. El rey de la reina. Un pistolero temible y poderoso al que le está llegando la mano de la justicia. El rey de los puertos. El jefe de la mafia de los marineros. Un caballo de agua y plata sucia. Un caballo indomable que pronto estará entre rejas.

Aníbal y los narcos – 6 de septiembre 2016

Pobre Aníbal Fernández. Tiene mala suerte. Parece que todos los planetas están alineados en su contra. Desde algunos delincuentes hasta las personas más honestas del país lo tienen apuntado como el que abrió las puertas del narcotráfico a gran escala en la Argentina.
Hay por lo menos siete testimonios que no tienen nada que ver entre sí, que acusan a Aníbal Fernández de ser el máximo responsable del brutal contrabando de efedrina. Sus excusas son muy insólitas y ya aburren por lo repetidas. Dice que el grupo Clarín lo ataca con mentiras para ocultar las bestialidades del gobierno de Mauricio Macri.
Es imposible que alguien, por más poderoso que sea, pueda ordenarle a narcos temibles como Ibar Perez Corradi o Mario Segovia o a pistoleros de la calaña de Martín Lanatta que declaren en contra de Aníbal Fernández igual que lo hicieron Elisa Carrió, de la que nadie duda de su honestidad total o Gustavo Vera en nombre del Papa Francisco y hasta un compañero de su gobierno y gran amigo de Néstor Kirchner en su momento como José Ramón Granero. Durante la campaña electoral hasta Felipe Solá se manifestó en ese mismo sentido y Julián Domínguez también lo hizo aunque en forma más solapada y reservada.
Todos, absolutamente todos, coincidieron en colocar a Aníbal Domingo Fernández en el banquillo de los acusados. Algunos hicieron acusaciones fuertísimas y otros fueron más prudentes. Pero todos, absolutamente todos lo identificaron como el jefe del desembarco de un negocio criminal que manejó 500 millones de dólares, que provocó un triple crimen y que consistía en exportar en forma ilegal precursores químicos para fabricar drogas sintéticas.
Lo más novedoso es lo que dijo el Bochi Granero, ex dentista de Néstor Kirchner y de formación desarrollista. El está procesado por la jueza María Servini porque fue el secretario del Sedronar, el organismo estatal encargado de combatir la droga y de ayudar a los adictos.
Granero fue muy claro cuando le dijo a esta radio que Aníbal, “siempre se opuso al control de los precursores químicos. Ni siquiera quiso llenar el vacío legal que todavía existe. Hasta hoy no está reglamentada la ley que se sancionó al respecto. Aníbal Fernández pidió el veto de la totalidad de la ley. Y Néstor y Cristina sabían todo.” Epa, epa. Estas son palabras mayores. Se puede comprobar por las cartas que Aníbal envió a los legisladores que Granero está diciendo la verdad. Pero lo más grave es que los jefes de esta asociación, Néstor y Cristina sabían todo. Nadie dudaba de eso. Durante sus gobiernos no volaba una mosca sin que lo ordenaran los Kirchner.
Lo valioso de este testimonio es que Granero era amigo de Néstor desde mucho tiempo antes de que Aníbal lo conociera. No es un oligarca ni un hombre de la corpo. Fue funcionario del mismo gobierno de Aníbal. Cuando se le preguntó si sabía quién era “La Morsa”, dijo que no pero que todas las características darían para un personaje, en obvia referencia al patrón del mal de Quilmes. Finalmente y para que no queden dudas, Granero dijo que si Aníbal llegaba a consagrarse gobernador “hubiera sido como suicidarse. Afortunadamente ganó María Eugenia Vidal. Las comunidades no se suicidan, decía Arturo Frondizi”.
Aníbal dice que Clarín compra las declaraciones de delincuentes condenados. No es el caso de Granero, ni Elisa Carrió, ni Gustavo Vera ni el Papa Francisco que a través de varios de sus más cercanos colaboradores nos pidió a muchos periodistas que ayudáramos a que no ganara el narcotráfico la gobernación de Buenos Aires.
Hace unos días, la Pastoral Social, a través de su titular, monseñor Jorge Lozano dijo que en el gobierno de Cristina, “se minimizó el drama del narcotráfico y el crimen organizado desplazó al estado.”. Recuerdo que Aníbal y sus cómplices ocuparon lugares claves en estos temas. Desde ministerios hasta el Renar y la Aduana.
No hay que olvidar el rol de los hermanos Zacarías, todos amigos de Néstor y con funciones estratégicas en el poder ni los aportes de campaña para Cristina en el 2007 por parte de la mafia de los medicamentos y las droguerías. Hasta Damián Ferrón que fue uno de los fusilados en el triple asesinado de General Rodríguez aportó de su bolsillo 400 mil pesos que no es una cifra menor: estamos hablando de hace nueve años.
Mario Segovia, el rey de la efedrina, hace 8 años que está preso. Dijo por escrito y ante la justicia que Aníbal lo recibió en su despacho de la Casa Rosada y que un hombre de su íntima confianza le ayudó con los trámites para poder portar un arma. Y muestra papeles que se pueden peritar tranquilamente.
¿Qué dijo Martin Lanatta por televisión y ante la justicia?
Lanatta que está preso, condenado por ser uno de los autores materiales del triple crimen de General Rodríguez dijo que Aníbal Fernández es “La Morsa”, el jefe de la mafia, el hombre más rico de la provincia de Buenos Aires y el que mandó a asesinar a Forza, Ferrón y Bina. Pero eso no es todo. Dijo que el criminal fue un empleado de Aníbal y de la SIDE conocido como Máximo y que el ex jefe de gabinete recaudaba para él y para Cristina en el tema del contrabando de efedrina.
¿Qué dijo Ibar Esteban Perez Corradi ante la jueza María Servini?
Que Sebastián Forza le dijo que “La morsa” era Aníbal. Lapidario, contundente. También nombró a Ricardo Echegaray, el escudo protector de todos y todas.
¿Qué dijo la doctora Elisa Carrió?
Que Aníbal manejaba la droga desde el gobierno con sus secuaces.
El otro día le dije Aníbal está acorralado por los jueces y por la realidad: fue imputado por enriquecimiento ilícito por el fiscal Juan Pablo Zonis y ya tiene dos procesamientos. Está acusado de haber recibido una coima de más de 5 millones de dólares del mexicano Carlos Ahumada Kurtz y procesado por el manejo turbio y escandaloso que hizo de Fútbol para Todos junto a otros personajes salidos de “El Padrino” de Cóppola como Julio Grondona. El otro procesamiento es uno de los más criminales y va derechito al juicio oral. Es por el plan Qunita donde hubo sobreprecios fenomenales por 140 mil kits para embarazadas y encima los productos eran una porquería que se rompían en dos minutos. La empresa que fue la proveedora y la forma en que le adjudicaron este negocio es para el record mundial de bajezas y truchadas.
Dejaron los dedos pegados por todos lados y perjudicaron a mujeres pobres y a punto de parir. Todo muy nacional y popular.
Contrabando, drogas, crímenes, armas, enriquecimiento, son las palabras que conforman una asociación ilícita donde Aníbal fue coronel y los K generales. Pobre Aníbal. Al parecer hay una conspiración intergaláctica liderada por Clarín en su contra. Nadie acusa de nada a Lino Barañao, por ejemplo. O a Julián Domínguez. Y fueron kirchneristas. Pero muchos acusan de mucho a Aníbal. No es magia, es mafia. Esa es la nueva línea divisoria en la Argentina democrática donde no hay lugar para los corruptos ni para los golpistas. Nunca es triste la verdad. Lo que no tiene es remedio.