La caída de Echegaray – 10 de agosto 2016

Cualquiera lo puede confirmar en el archivo o en Google. Hace cuatro meses, en este mismo espacio editorial, al final de la columna, textualmente, hice la siguiente reflexión a modo de conclusión:
“Por todo esto creo que Ricardo Daniel Echegaray no puede seguir un minuto más al frente de la Auditoria General de la Nación. Es una falta de respeto y una mojada de oreja a todos los ciudadanos decentes que semejante personaje sea el encargado de bregar por la honradez y la transparencia de los funcionarios. Se lo digo con más claridad todavía. No se puede poner al lobo a cuidar el gallinero”.
Pasaron 120 días y con alegría republicana podemos decir que, cercado por la justicia y sin apoyo del Partido Justicialista, Echegaray, el lobo, va a dejar de cuidar el gallinero, porque se vio obligado a renunciar.
Es una buena noticia para los que soñamos con una Argentina más transparente y menos corrupta. Es una buena noticia, incluso que el principal candidato a reemplazarlo sea un peronista no kirchnerista que sabe del tema y que tiene fama de honesto. Hablo de Oscar Lamberto. Hay momentos en los que parece que no aprendemos más los argentinos y que no tenemos destino porque todavía andan dando vueltas personajes nefastos como Guillermo Moreno. Pero hay otros en los que parece que se hace la luz, que llegamos al final del túnel y en poco tiempo vamos a ver un país distinto donde los ladrones sean la excepción y no la regla como ocurrió durante el kirchnerato.
No quiero hacer leña del árbol caído de Echegaray pero una de mis tareas es informar a los ciudadanos con toda crudeza para que puedan sacar sus propias conclusiones y tomar sus propias determinaciones. El justicialismo le sacó la escalera y lo dejó colgado del pincel por varios motivos que me gustaría repetir para que no haya dudas.
La primera bala política que le entró en su blindaje fue la citación a declaración indagatoria que le hizo el juez Sebastián Casanello que, además, le prohibió salir del país. Fue toda una señal. Le habían soltado la mano. Eran tantas las acusaciones y las sospechas que ya no podían protegerlo más. En ese momento Echegaray comenzó a resbalar y ayer terminó de caer. Hoy está nuevamente en el llano. Ya no estará más en ese lugar clave que está destinado según la Constitución Nacional para un dirigente de la oposición. Fue Cristina (cuando no) la que lo impuso en ese lugar pese a la resistencia de los peronistas más históricos y menos camporistas.
Ahora se entienden muchas cosas. Cristina le quiso dar un premio a Ricardo Echegaray y de paso se quiso asegurar la mayor impunidad posible para los negociados del ladri progresismo feudal que ella encabezó. Según lo que escribió en el fallo de 122 páginas, el doctor Casanello apunta a Echegaray como una suerte de jefe del encubrimiento de la asociación ilícita que integró la familia Kirchner. Ese es el rol que tuvo que jugar Echegaray. Cada uno atiende su juego. La AFIP fue utilizada como un instrumento de castigo y hostigamiento a políticos disidentes y periodistas opositores pero, fundamentalmente como una coraza protectora que blindaba de impunidad a los malandras de estado. Echegaray fue el responsable de hacer eficiente para el mal a la AFIP. Fue el jefe de los encubridores. El que daba garantía y certificado de impunidad. Para decirlo en criollo: el que les decía “roben tranquilos muchachos que Papá los protege”. Echegaray incluso está procesado por instigación al falso testimonio.
Margarita Stolbizer fue la principal denunciante de estos mecanismos perversos y corruptos. El juez la cita a ella en su resolución. Es la pieza clave que permitió que la ruta del dinero K evadiera por los menos 830 millones de pesos en facturas truchas que luego eran lavadas en La Rosadita y otras entidades al servicio de la banda de kirchneristas enriquecidos a la velocidad de la luz.
El valijero arrepentido, Leonardo Fariña denunció que por cada factura trucha que Echegaray dejaba pasar, se llevaba el 15% de coima. Hasta el narco Ibar Pérez Corradi apuntó a Echegaray. Estaba todo tarifado.
Al que más protegió Echegaray, con excepción de Néstor, Cristina y Máximo fue a Lázaro. ¿Cómo fue el caso más burdo? En Bahía Blanca se descubrió una organización de empresas falsas que vendían facturas apócrifas a Austral Construcciones. La AFIP, obligada por las circunstancias, investigó solamente a los que las vendían y por eso hoy está preso Juan Ignacio Suris, el ex o actual novio de la vedette Mónica Farro. Pero, pero, aquí está la madre del borrego: no investigaron a los que compraron esas facturas inventadas. Peor todavía: para que la seccional de Bahía Blanca de la AFIP no siguiera indagando, Ricardo Echegaray, el ángel protector de los demonios K, disolvió esa oficina. Una locura producto de la impunidad que sentía. ¿Escuchó bien? Cerró la oficina de la AFIP en Bahía Blanca, 49 trabajadores cesaron en sus funciones y Bahía Blanca pasó a depender de Mar del Plata. Eso se llama borrar huellas y no macanas. En un alarde de poder cerró una oficina de la AFIP con 49 personas adentro con el solo objetivo de encubrir a Lázaro. Pregunta incisiva: ¿Alguien cree que Ricardo Echegaray se hubiera atrevido a cometer semejante delito sin la orden de Cristina? Esas facturas permitían evadir impuestos y disfrazar sobreprecios para las coimas y retornos de la obra pública con la que fue beneficiado Lázaro y sus cómplices.
Segunda pregunta incisiva: Si Echegaray tiene las manos tan manchadas, ¿Se imagina la mugre de Lázaro? ¿O la de Cristina?
La grotesca maniobra, como la bautizó el propio juez, prueba que Echegaray conoció y ocultó todo por lo menos durante dos años. ¿Qué recibió a cambio? ¿Dólares, euros, poder, impunidad?
La que primero lo puso en la mira fue, cuando no, Elisa Carrió. Lo acusó de instalar el autoritarismo extorsivo en la AFIP y hace unos meses lo impugnó por “falta de idoneidad moral”.
El fiscal Gerardo Pollicita también lo embocó. Pidió la indagatoria de Echegaray y también de Cristóbal López por el escandaloso caso de la evasión fraudulenta de 8 mil millones de pesos de la petrolera Oil. Pero la cuestión se complicó porque esta causa pasaría a integrar una megacausa por asociación ilícita, corrupción y defraudación a la administración pública. Insisto: se le vino la noche a Echegaray. Y eso que no estamos contando su rol durante el caso Ciccone, la fábrica de billetes de la que Amado Boudou quiso apropiarse. Su paso por la ONCCA no fue un ejemplo de transparencia y nadie olvida que fue el autor intelectual del allanamiento para intimidar al grupo Clarín que hizo en su momento con un despliegue espectacular.
Ricardo Daniel Echegaray está en problemas. Puede defenderse porque es abogado especialista en derecho tributario y fue guardamarina en el Liceo Naval Militar Capitan Moyano antes de incorporarse a UPAU, la fuerza universitaria que tributaba a la UCeDé, el partido de Alvaro y María Julia Alsogaray. En Santa Cruz se hizo amigo de Rudy Ulloa Igor y eso lo catapultó a la Aduana de Rio Gallegos en tiempos de Kirchner. Dicen que sus amistades en la Marina también lo ayudaron.
Ayer presentó la renuncia. El encubridor, el ángel protector de los demonios K, ahora deberá recorrer los tribunales y veremos como lo trata la señora de los ojos vendados. Una historia bien argentina con ritmo de tango que dice, Echegaray: “Hoy vas a entrar en mi pasado”. Chan chán.

El patotero Moreno – 9 de agosto 2016

Guillermo Moreno es uno de los dirigentes con mayor imagen negativa de la Argentina. Fue el que más violencia sembró desde que llegó al poder hasta la semana pasada cuando, en canal 9, trató de estúpido, expulsó del estudio y desafió a pelear al economista Martin Tetaz.
En las últimas horas sufrió un robo en su oficina cosa que repudio absolutamente con todas las letras. Como siempre repudié todo hecho ilegal. Lo insólito es que el patotero mas desprestigiado me acusa a mí y a dos de los mejores periodistas argentinos, Marcelo Longobardi y Jorge Lanata de ser los responsables de lo que le pasó. Dice que lo hicimos por orden de la oligarquía. ¿No lo cree? Escuche…( va audio de Moreno)
Uno lo podría tomar para la chacota y algo de eso hicimos en la radio esta mañana. Solo que este energúmeno utilizó dos frases que justificaron la orgía de sangre, muerte y terrorismo que hubo en los 70. Dijo que la violencia de arriba
( es decir, nosotros) engendra la violencia de abajo ( es decir él, que es el pueblo). Pero fue más lejos todavía. Dijo que “si Patricia Bullrich no atrapa a responsable, las organizaciones libres del pueblo van a saber que hacer”. ¿A qué organización libre del pueblo se refiere?
¿A los restos deshilachados de Montoneros o de la triple A que todavía andan dando vueltas como grupúsculos minúsculos pero ansiosos de venganza?
¿Qué es lo que saben que tienen que hacer? Partirme la cabeza, darme un paliza y robarme mi computadora en plena Avenida de Mayo al mediodía como ya me pasó durante el gobierno de Cristina? ¿Nos van a escrachar como hicieron todo el tiempo que estuvieron en el poder? ¿Moreno, llamará a levantarse en armas contra la oligarquía?
Digo porque el patotero de Moreno se hizo famoso por poner una pistola sobre la mesa a la hora de asustar empresarios asustadizos. Y porque fue el que le hizo el gesto mafioso y facho de “Te voy a cortar la cabeza” a Martin Lousteu en un acto de Cristina. ¿Se acuerda?
Es el mismo que rodeado de varios guardaespaldas y de Jorge “Acero Cali”, el campeón mundial de kick boxing, va por la vida sacando pecho con el músculo ajeno. Es el jefe de la Armada Brancaleone.
El patotero de Guillermo Moreno fue el que entró al INDEC a punta de pistola al frente de un grupo de tareas. Y esto no lo denuncié yo. Lo hizo Horacio Verbitsky en Página 12. Solo hay que ir al archivo para certificarlo. ¿De qué va a acusar a Verbitsky? ¿De ser parte de la oligarquía?
Moreno es un chiste de humor negro. Un personaje nefasto de una Argentina prehistórica. No puedo creer como el Papa Francisco es su amigo y el de su mujer Marta Cascales que tiene que dar explicaciones ante la justicia por la sociedad con la esposa de Julio de Vido y los negocios que hicieron.
El caradura habla de los desaparecidos y no se le conoce un acto de solidaridad con el tema de los derechos humanos. Era un enemigo de muchos de los que murieron o desaparecieron. Ni una firma en una solicitada puso. En eso es igual que Néstor y Cristina.
Hoy es socio del ex general Cesar Milani en una panchería. Milani tiene que dar explicaciones ante la justicia por varios temas: terrorismo de estado y desaparición del soldado Ledo en La Rioja, enriquecimiento ilícito y el haber armado una estructura de espías e inteligencia paralela al estado.
Guillermo Moreno destruyó la economía argentina y por eso Cristina se lo sacó de encima. Fue uno de los mariscales de la derrota de las elecciones del 2013. Pero también fue un ariete contra todo tipo de diálogo civilizado y apuesta republicana.
Se comportó como un salvaje patrón del mal en el poder y ahora desde el llano hace lo mismo. Fue peligroso y es peligroso.
Sobre todo porque no se arrepiente de nada. Celebra todo lo que hizo. Es un autoritario maltratador que injurió a medio mundo y ahora se hace el buenito.
¿Se acuerda de Angola? De esa truchada insólita donde llevaron un prototipo de maquinaria agrícola que nunca funcionó. Era cartón pintado. ¿Se acuerda de las mentiras que dijo respecto de cómo iban a crecer nuestras exportaciones a Angola?
¿Cuánto daño le hizo Moreno a la Argentina? ¿Cuántos empresarios dejaron de invertir? ¿Cuántos técnicos de prestigio internacional y excelencia académica fueron echados del INDEC como si fueran perros? ¿Cuánto vale todo ese capital intelectual que nos hizo perder?
Nos estafó a todos falsificando las cifras del INDEC y todavía hoy no se pueden arreglar. Le metió juicios a todos los que se mantuvieron dignos como Jorge Todesca o Juan José Aranguren y los perdió todos. No pudo controlar la inflación y dinamitó la credibilidad de las cifras de pobreza y costo de vida del gobierno que se fue.
Pisoteó el termómetro y el muy pícaro se creyó que así bajaba la temperatura. Intervino todos los mercados en nombre de la mesa de los argentinos. Nos llevó a estar en el podio de los países del mundo con más inflación. Pero ese fue solo el comienzo de la carrera rutilante de Moreno hacia el precipicio. Se hizo experto en groserías, insultos y desafió a medirse el tamaño de su miembro viril a muchos empresarios. Hay que decir que los empresarios se lo permitieron y no se conoce a ninguno que se haya levantado de la mesa o que lo haya denunciado con todas las letras. La justicia tiró un tiro para su lado y procesó a Moreno y lo embargó. El juez Claudio Bonadío entendió que Moreno abusaba de su poder. Algo que se convirtió en su ADN. Es un abusador de poder. Moreno no dejó macana por hacer. Como un cavernícola maltrató en una embajada a la señora periodista Silvia Naishtat. Quiso dinamitar Clarín con un par de guantes de boxeo y mostró un llaverito que le decía boludo a Sergio Massa. Se formó en la blindada derecha peronista y es idolatrado por los jóvenes de La Cámpora que se creen de izquierda. Un talibán siempre es dañino para la democracia sin que importe su ideología. Es el fanatismo, estúpido. Un militante del patoterismo de estado salpicado con actitudes payasescas y decadentes. Un agrio que trabaja de ogro. Su amigo Maradona debería decirle que se le escapó la economía como una tortuga. Repito algo que ya dije: es un soldado de Cristina que en su momento se convirtió en su principal verdugo. Hoy el partido Justicialista pierde votos y posibilidades cada vez que el decide hablar. Pero nadie lo calla. Todos los desprecian pero todos le tienen miedo. Le juro que no es mi caso.

El Papa, Macri y San Cayetano – 8 de agosto 2016

El reclamo a San Cayetano nunca estuvo tan politizado. El reclamo a San Cayetano nunca tuvo tanta injerencia de un Papa, en este caso de Francisco.
El reclamo a San Cayetano se trasladó del altar y la fe a la Plaza de Mayo y a Mauricio Macri.
Una ceremonia religiosa se transformó en un acto opositor contra el Presidente de la Nación en la que incluso participaron notorios kirchneristas que hasta hace 8 meses negaban la desocupación.
La multitud que arrancó en el santuario de Liniers y terminó insultando al jefe de estado frente a la Casa Rosada tuvo varios motores.
El primer impulsor fue el Papa Francisco con la carta en la que dice con toda justicia que “seguimos viviendo momentos en los cuales los índices de desocupación son significativamente altos”. Eso es absolutamente cierto y nos produce un desgarro en el alma. Hay más de 10 millones de hermanos argentinos con problemas de trabajo. Están desocupados, subocupados, suspendidos y ocupados en negro lo que significa un fuerte recorte a sus derechos. Cuando el Papa dice “seguimos viviendo momentos” está marcando que la gran responsable de esas cifras lacerantes es Cristina Fernández de Kirchner y su mentiroso relato y mala praxis. Pero en el mismo párrafo le apunta a Mauricio Macri porque durante su corto período de gobierno el problema se agravó con alrededor de 100 mil trabajadores más que se quedaron en la calle. Los que más sufren son los que están en negro porque el hilo se corta por lo más delgado. Los albañiles encabezan la lista de los “sin trabajo” producto del parate de la obra pública que amenaza con regresar con una gran potencia. Ojalá. Y no hay que olvidarse de los suspendidos de las automotrices, producto de que sus fábricas están con una gran capacidad ociosa. Y el golpe letal para la subsistencia es para los cuentapropistas, o lo que hacen changas. Los plomeros, los pintores, los carpinteros de obra, los electricistas. Ellos están de brazos cruzados y eso genera angustia en sus familias y un círculo vicioso de estanflación que inquieta.
Pero el Papa no solo jugó su rol a través de su palabra escrita. También motivó a sus grupos de militancia social para que salieran a la calle a protestar. Y allí fueron los “Misioneros de Francisco” o los grupos de “Scholas Ocurrentes”, a encabezar la marcha junto a las columnas de la CTEP. Aquí hay que detenerse en el análisis porque este es el corazón del trabajo social del Papa. La Corriente de Trabajadores de la Economía Popular la lidera Juan Grabois a quien el Papa designó como consultor del Pontificio Consejo de la Justicia y la Paz. Acá hay un afecto especial. Juan Grabois es el hijo de Roberto “Pajarito” Grabois, dirigente de Guardia de Hierro donde lo conoció Jorge Bergoglio en su juventud. También participó Gustavo Vera, de La Alameda, uno de los pocos que duerme en San Marta cada vez que va al Vaticano. Vera dijo que había hablado unas horas atrás con el Papa y que estaba de acuerdo con todo tipo de protestas que sean pacíficas. Hagan lío pero no rompan nada. O, dentro de la ley todo, fuera de la ley nada. Sin embargo, en el acto, el orador de la CTEP, Esteban Castro, amenazó con tomar el Congreso de la Nación si se avanza con la Ley de Empleo Joven a la que consideran una flexibilización que solo favorece a las empresas.
Tomar el Congreso no suena muy pacífico que digamos. Pero veremos. Dios proveerá.
El otro motor de la marcha por la dignidad del trabajo fueron agrupaciones que siempre militan en los sectores más humildes y que por lo tanto, se expresan con toda autoridad moral. Hablo de Barrios de Pié, liderada por Daniel Menéndez y Jorge Ceballos, que tributa políticamente a Libres del Sur de Humberto Tumini y Victoria Donda. Y de la Corriente Clasista y Combativa de Juan Carlos Alderete y Amancay Ardura que tienen sus raíces en el Partido Comunista Revolucionario pero que tienen de una flexibilidad ideológica y un pragmatismo bastante novedoso.
La otra columna importante la aportó el Movimiento Evita de Emilio Pérsico, cada vez más cerca del Papa y más lejos de Cristina. Ellos tiene un trabajo de base en cooperativas y barrios que los legitima y que les permite coordinar acciones con todos los sectores, incluso con Carolina Stanley la ministra de Desarrollo Social de Mauricio Macri o con la gobernadora María Eugenia Vidal. Ahí también hay cada vez menos extremismo dogmático y más realismo.
El lugar del oportunismo cara de piedra estuvo reservado para el cristinismo que jamás dijo una palabra sobre la desocupación y que aplaudió a Cristina en todas y cada una de sus fallidas políticas sociales. Porque como dijo el Papa, “seguimos viviendo” con desocupación significativamente alta. Es decir que hay una continuidad. No es que 10 millones de desocupados nacieron de un repollo o fueron generados por Macri.
Sin embargo, Hugo Yasky y su CTA kirchnerista llevó algo de gente y algunas banderas. Hasta Eugenio Raúl Zaffaroni, el ex juez de la Corte Suprema de Justicia se quiso subir a la protesta igual que el otro día cuando fue a asistir jurídicamente a Hebe de Bonafini mientras estuvo prófuga de la justicia.
Por eso es bueno separar la paja del trigo. Los que callaron durante 12 años se colaron con los que lucharon durante 12 años y siguen luchando ahora. Por eso hubo mucho insulto a Mauricio Macri. Eso de basura /vos sos la dictadura/ y “Macri, Pará la mano”, frase que instaló Hebe.
Esta radiografía de la movilización de ayer intenta poner luz frente a tanta confusión. Están lo que luchan toda la vida por trabajo digno y están los que callaron 12 años por acomodaticios y obsecuentes. Todo eso es parte de un debate. Lo único que está fuera de toda discusión es la necesidad de generar miles y miles de puestos de trabajo genuinos, privados, bien remunerados y en blanco. Macri se propuso buscar la pobreza cero y la mejor manera es con la desocupación cero. Ese debe ser el objetivo de este gobierno y de todos los argentinos: desocupación cero. Cada ley, cada resolución del gobierno debe ser analizada bajo ese prisma: ¿Genera trabajo o no? El trabajo es el orgullo que llevamos en el pecho. El sacrificio personal, la superación constante, la cultura del esfuerzo que heredamos de nuestros viejos y nuestros abuelos. Es un mandato ético y bíblico que nos recuerda eso tan sabio de que ganarás el pan con el sudor de tu frente. Hay pocas cosas más horrorosas que no tener trabajo. Con excepción de la muerte, es lo más doloroso. Es como morir en vida. Un desocupado es alguien que no tiene ocupación. Que fue condenado a ser pero a no ser. Los desocupados son los desaparecidos de estos tiempos. Se los intenta borrar de todos lados.
La historia condenará o absolverá a los presidentes por este motivo. Porque el trabajo es la manera de hacer una sociedad más igualitaria y más equitativa. Porque todos estamos a tiro de telegrama. Todos podemos quedar desocupados y sufrir el desprecio de no tener precio. De estar depreciados y despreciados. De sentirnos abandonados y por eso abandonar. Mientras más desocupados hay en una patria más fragmentada está. Más quebrada en sus cimientos. Los Kirchner escondían a los desocupados y a los pobres. Eso es salvajismo de estado. Cometieron un ocultamiento de lesa humanidad. El talento de Alejandro Lerner lo dice todo: “Que no nos falte el trabajo, ni las ganas de soñar, que el sueño traiga trabajo y el trabajo dignidad”.