Señora oyente, le pido que se acerque a la radio. No quiero que se entere todo el mundo. Señor oyente, le quiero confesar algo entre nosotros, entre usted y yo. Todos los días nos llegan correos electrónicos, mensajes de texto, o por las redes sociales y cartas en papel con problemas que mucha gente tiene y cree que si lo contamos al aire, ese problema se va a solucionar. En la mayoría de los casos es gente que necesita que alguien los escuche. Muchas veces la magnitud y la masividad de las dificultades son difíciles de detectar por un estado algunas veces burocrático y otras veces más ocupado en los temas de la macroeconomía que en la vida cotidiana.
Lo que quiero confesarle es que a mí me produce una gran satisfacción profesional que tanta gente confíe en nosotros. Que muchos argentinos nos crean y por eso nos acerquen sus inquietudes y tristezas. Pero también debo decirle con la misma honestidad intelectual que me pone triste porque yo sé que los reclamos son tantos que son imposibles ponerlos todos al aire. Y además, yo sé que algunos dramas se solucionan y muchos otros no. No depende de nosotros el tema. Somos apenas un vehículo, la radio se transforma en un instrumento para darle voz a los que no tienen voz. Muchas veces siento impotencia ante el fracaso o las frustraciones. Porque la gente nos deposita una confianza y eso es maravilloso pero también una responsabilidad que me pesa como una mochila de piedras. No todos los mensajes que recibimos los podemos leer al aire. Y no todos los que ponemos al aire tienen alguna solución. Parece fácil pero a mí me genera mucha angustia no poder ayudar pese a que racionalmente entiendo que es imposible.
Le cuento todo esto para que sepa que hace unos días yo recibí una carta de Liliana Broda, una chacarera cordobesa de 56 años que me conmovió hasta las lágrimas. Fue un cachetazo leer esa parte donde dice: «Lejos de las capitales, estamos olvidados por la Nación y por la Provincia de Córdoba. Estamos con el agua al cuello, sin caminos, sin rutas, sin presente y sin futuro. Somos invisibles, luego de haber sido exprimidos y despreciados”. Me quedé sin aire. Se me arrugó el corazón cuando leí a Liliana decir eso de estamos con el agua al cuello, sin futuro y somos invisibles. Y recordar que en el gobierno anterior fueron “exprimidos y despreciados”. Pero lo más terrible fue que Liliana me rogaba de rodillas que comentara lo que está pasando en su tierra que está anegada hace tres años. Y me pedía que los acompañáramos en su vía crucis. Fue un desgarro. Leí la carta al aire como quien tira una botella al mar y rogué que alguien nos ayudara. Más no puedo hacer.
Después me enteré que Liliana, que tiene tres hijos tan hermosos como todos los hijos, y una madre de 90 tan guapa como todos los de 90, también le había dejado la carta a Gabriela Origlia, que trabaja en el diario La Nación, en Córdoba.
Ella está en el departamento de Marcos Juarez. Eso es en el sudeste de mi querida provincia, en el límite con Santa Fe. Allí Liliana me decía que: «Todo se trata del desastre hídrico que nos dejó a nuestra suerte por el ‘problemita’ de la maldita obra pública”
Le ruego de rodillas: denos una mano por favor difundiendo nuestro vía crucis».
Esa desesperación me produjo un agujero negro en el alma. Ella es de Cavanagh que queda sobre la ruta provincial 12 a 340 kilómetros de la Capital cordobesa.
Origlia tuvo más coraje que yo y se atrevió a hablar con Liliana. Con la mirada inundada casi se quiebra porque está a punto de bajar los brazos y dejar su campo y también dejar la Argentina.
¿Se da cuenta lo que le digo? ¿Entiende amigo oyente porque yo quería mantener este diálogo franco entre nosotros? Ese campo lo empezó a labrar su padre cuando Liliana tenía 7 años. Ella no se quedó de brazos cruzados ante la adversidad. Dice presente en todas las reuniones de los productores que sufren el mismo drama, hace gestiones, va y viene.
Ella le mandó otra carta al presidente Mauricio Macri. Habló con el ministro Ricardo Buryaille y con Néstor Roulet. Pero el agua no se va y las soluciones no llegan. Tienen que dar una vuelta tremenda, casi de 200 kilómetros para ir al médico.
Mi desolación frente a este dolor me llevó a recordar lo que otras veces dije.
Y que tal vez sirva de algo. Porque nada es igual. La inundación hace colapsar el sentido común. Todo se da vuelta. Como aquella paloma serratiana que se equivocaba, que creyó que el trigo era agua o que el mar era el cielo. Es incomprensible el bombardeo de la naturaleza. Ataca a traición y produce crímenes que desgarran el alma.
¿Usted vio morir ahogados a esos terneritos que nacen con el agua hasta el cuello de la vaca? Es muy doloroso. Se asfixian, chapotean en el barro hasta que dejan de respirar. ¿Se dio cuenta que la cosecha desaparece de la faz de la tierra? ¿Qué todo se hace agua? Que las esperanzas y los sueños se ahogan. Que con putear no alcanza. Que la inundación tapa todo y se lleva todo el esfuerzo de años. ¿Pudo ver lo que muestran los helicópteros desde el aire? Son lagunas interminables que sepultan en vida el trabajo de nuestros productores. Ellos no son pescadores.
Los tractores se empantanan. Y hay que sacar las vacas lo antes que se pueda y llevarla a alguna isla verde que haya quedado cerca. Si es que queda alguna.
Como canta Piero, el agua sube sin preguntar/ si soy el Pedro, si soy el Juan / Y todos dicen que hay que cuidar/ al inundado que se inundó/ pero se acuerdan que los parió/ cuando el agua ya los tapó.
Se estruja el alma de mirar lo que está pasando en tantos lugares de la Argentina. Es un zarpazo al que trabaja la tierra. Las pérdidas se miden en millones y millones. Pero la pérdida más grande es la desilusión.
El volver a empezar. Carajear la mala suerte, y después de bajar los brazos, levantarse para pelear de nuevo. No es casual que los hombres y las mujeres del campo tengan el rostro y las manos curtidas. Trabajan de sol a sol, con la espalda partida. Un día hay sequía por la Niña y otro día, inundación por el Niño. Los campesinos dicen que ese Niño es un hache de pé. Encima los han maltratado tanto y en lugar de darles una mano, les cerraron el puño.
Los tambos no pueden irse a ningún lado. Tienen que morir de pié. Con los pies en el agua. Sin producir leche por tanta mala leche. La lluvia tenía dimensiones bíblicas.
¿Cuánto tardará el agua en escurrir? ¿Cuánto tardará en llegar la ayuda para los peones que se quedaron sin trabajo, en Pampa y la vía? Menos mal que la siembra directa permite que el suelo pierda el agua más rápido. Es terrible ver las tranqueras enterradas hasta la coronilla. Los campos cambiaron de color. No son amarillos o verdes. Son marrones, o negros de barro y desgarro. Muchos productores pierden el esfuerzo de toda su vida. El agua hace olas, corre como un río en el surco. Ataca el paisaje y el sentido común. Hace creer que el trigo es agua. Y que el mar es la tierra. El agua no frena y oculta la pampa. Los caballos parecen anfibios. Hay canoas improvisadas en lugar de tractores. Ni las camionetas pueden pasar. Ese líquido que liquida se mete por todos lados y destruye lo que encuentra a su paso. Sobre todo la alegría de la siembra. La esperanza del futuro. Hace estragos en los caminos. Obliga a suspender las clases en las escuelas. Dinamita la producción. Es un golpe bajo a los chacareros. Una vaca muerta con la panza hinchada hacia el cielo y las aves carroñeras que aprovechan de su carne es una obra maestra del terror. Es agua, pero parece una maldición.
Hebe, de golpeada a golpista – 4 de agosto 2016
A esta hora todavía no se sabe si la fuerza pública pudo cumplir la orden del juez Marcelo Martínez de Giorgi. A esta hora todavía no se sabe si Hebe Bonafini fue llevada a declarar tal como indica el artículo 148 del Código Procesal Penal.
Lo que se sabe es que la jefa de Las Madres de Plaza de Mayo dijo que la querían hacer desaparecer pero que aunque la maten va a estar presente en la lucha contra Macri al que la semana pasada identificó con Adolf Hitler. En su arenga en la tradicional ronda de los jueves, Hebe dijo que ella tiene una sola conductora y una sola presidenta: Cristina Fernández de Kirchner y que “el pensamiento no se puede encarcelar”.
Estaba rodeada por un cordón de soldados cristinistas como Carlos Zannini, Oscar Parrilli, Axel Kicillof, el Cuervo Larroque, Martin Sabatella y Leopoldo Moreau, entre otros. Antes había sido más escatológica cuando le dijo al juez que se “metiera la citación en el culo”. Hebe de Bonafini eligió convertirse en una provocadora de incidentes y en colocarse en un lugar de extorsión a la democracia y desafío a la ley y la justicia.
Dolorosamente, creo que la mejor imagen con la que se podría resumir los más de 12 años de gobierno del kirchnerismo, es un pañuelo blanco tapando plata negra. Es una síntesis perfecta. Y hoy más que nunca eso queda claro. Por eso, Bonafini, tuvo que redoblar la apuesta y vomitar barbaridades cargadas de autoritarismo y soberbia. Ella dijo que el juez Marcelo Martinez de Giorgi es un pavo al servicio de Clarín.
Es un escupitajo a la justicia digno de alguien que no cree y nunca creyó en la democracia republicana y si apostó a los juicios musolinianos en la plaza pública y a agraviar a todo los que pensaran distinto.
Pido disculpas por el lenguaje chabacano pero repito textualmente lo que dijo la titular de Las Madres de Plaza de Mayo.
Como si esto fuera poco, Hebe amenaza al juez y le dice que está esperando que la vayan a buscar por la fuerza pública y que a estar acompañada por un montón de militantes. Eso es mojarle la oreja. Decirle, si te atreves a detenerme vamos a generar un escándalo de alcance internacional. ¿Se imagina esa foto de Hebe rodeada de gendarmes o policías y hasta esposada? Recorrería al mundo y levantaría una gran reacción adversa. Es que Hebe todavía es considerada una valiente luchadora por la aparición con vida de sus hijos y de todos los desaparecidos. Ella y las madres fueron claves para quebrar a la dictadura. Porque lo hicieron de forma pacífica. Al estilo David y Goliat. Fue pañuelos contra fusiles. Eso le dio prestigio. Porque fue el símbolo de una mujer común que fue muy golpeada por el golpe. Pero es tanto el cambio de Hebe que de golpeada pasó a ser golpeadora de la normas y la convivencia en legalidad y golpista en tanto apuesta a derrocar al actual gobierno democrático. Pocas veces alguien que llegó tan arriba terminó tan abajo. Por eso se atrinchera contra la convocatoria de un juez. No se siente igual a todos ante la ley. Siente que tiene coronita, que debe tener privilegios, que su condición de familiar de víctimas la transforma en una persona intocable. Y el asesinato o desaparición de un familiar te transforma en víctima de los genocidas. Pero no te transforma en un monumento a la ética. Y mucho menos ahora que se sabe que Hebe cometió o toleró por los menos dos delitos graves. La estafa de más de 200 millones de pesos en la Fundación Sueños Compartidos y en la universidad de las Madres. Manejaron dinero que según Sergio Schocklender se lo fumaron, entre otros, Julio de Vido, José López y Amado Boudou con la complacencia de Hebe y la jefatura de Néstor y Cristina. Ayer Lopecito dijo que el encargado de monitorear y controlar todo ese flujo de dinero era Abel Fatala, su segundo, otro que en algún momento levantó la bandera de la honradez desde el Frepaso de Chacho Alvarez y terminó llenándola del barro de los negociados y la corrupción.
Tal vez alguien pueda cuestionar la ética de los hermanos Schocklender pero fue Hebe la que lo elevó a Sergio a la categoría de hijo cuando valientes y honrados militantes de los derechos humanos como Vicente Zito Lema le advertían que estaba cometiendo un error. Pero ella, mandona, altanera y dueña de la verdad jamás quiso escuchar a nadie. Ahora no quiere ni escuchar al juez. Dice que le trucharon la firma pero no lo quiere decir ante quien corresponde. Y de paso aprovecha su edad para decir que no tiene miedo de ir presa porque su vida no vale nada y tiene 90 años.
En dos palabras su mensaje es: la justicia se respeta si hace lo que yo quiero. De lo contrario no se respeta. Es la misma lógica patotera y jurásica de sus admirados Fidel Castro y Hugo Chávez.
Los Kirchner profanaron la bandera sagrada de los derechos humanos, los corrompieron y luego de usarlos como cobertura para sus actos delictivos los arrojaron a un costado del camino. Eso es imperdonable. Por eso hace un tiempo propuse la creación de nuevos organismos de derechos humanos.
Yo no creo ni digo que Hebe se haya enriquecido como Néstor, Cristina, Báez o Julio de Vido. Digo que ella y solo ella fue la responsable de darle alas de ángel a un demonio como Schoklender.
Después fue un vale todo. Hebe quemó todo su prestigio. El 24 de marzo pasado entró a la plaza en un camión del brazo de Aníbal Fernández y Guillermo Moreno otros personajes patoteros que gozan del mayor desprestigio social y que se lo han ganado en buena ley. Ambos tienen causas abiertas ante la justicia y ambos fueron los mariscales de las derrotas electorales del Frente para la Victoria.
Hebe insultó varias veces al Papa Francisco hasta que finalmente Bergoglio la recibió y puso la otra mejilla. Y se la pasó elogiando al General Milani y maltrató a la madre del soldado desparecido Agapito Ledo que era una madre de plaza de Mayo en La Rioja. Cocinó en la ESMA con otro malandra de estado que tiene destino de cárcel como Amado Boudou. Poco menos que celebró el atentado de los terroristas de estado de Bin Laden contra las Torres Gemelas que asesinaron 5 mil personas en un segundo, las acciones del narcoterrorismo de las FARC, o los homicidios de la ETA, los del tiro en la nuca como dice Serrat.
Y así podría seguir la larga lista de actitudes estalinistas y agresivas. Solo hay que preguntarla a Las Madres de Plaza de Mayo –Línea Fundadora porque tuvieron que hacer rancho aparte.
Durante una discusión con Horacio Verbitsky, Bonafini cayó en un antisemitismo despreciable y lo acusó de ser “judío y además sirviente de los Estados Unidos y estar a sueldo de la Fundación Ford”.Después, Hebe insultó hasta a Adolfo Pérez Esquivel, el Premio Nóbel de la Paz que estuvo preso durante la dictadura y fue casi un padre de Plaza de Mayo.
Yo entiendo que tuvo que sufrir el más terrible dolor al que puede someterse a un ser humano: la desaparición de sus hijos. Soy consciente de que muchos, por mucho menos, enloquecerían. Pero la tragedia no puede ser un certificado de impunidad ni de inmunidad. El desgarro no da fueros. La impunidad es como la muerte. No hay ninguna buena. De aquella lucha contra los asesinos de ayer, a la intolerancia y el dogmatismo blindado de hoy. Aquellos Sueños compartidos se transformaron en pesadillas. De aquella mujer golpeada por el golpe a esta mujer golpista.
Lázaro, magnate y forro – 3 de agosto 2016
La realidad lo puso a Lázaro Báez sobre arenas movedizas. Mientras más se mueve, más se entierra. Y en su desesperación se lleva puesta a Cristina. La arrastra hacia la cárcel porque resolvió romper la omertá. Esa palabra significa para el código de la mafia siciliana, la ley del silencio. Nadie habla. Se cierra la boca como un juramento de que nadie va a revelar datos o información que perjudiquen a la organización criminal. El que rompe la Omertá en la mafia es castigado con la muerte. Esperemos que aquí no se llegue a tanto y que los códigos de la mafia de los pingüinos sean más pacíficos.
Enojado y asustado, Lázaro dice que todos los usaron de forro empezando por Cristina Fernández de Kirchner. Reclama, exige casi a los gritos que el juez siga investigando hacia a arriba. ¿Quién está arriba de Báez? De Vido, Néstor y Cristina. No creo que Lázaro haya tenido otro jefe. De hecho no es la primera vez que dispara contra algún integrante del Cártel de los Kirchner. ¿Se acuerda cuando dijo: “Yo puedo explicar mi declaración jurada. Ni Echegaray ni Alicia pueden explicar sus bienes”.
Báez se habló encima. Se ensució a si mismo cuando dijo que por pensar distinto Cristina no le dio nada. Primero porque eso es mentira. Pero si fuera cierto, sería la confirmación de que Néstor le daba obras públicas con sobreprecios y retornos por pensar como él y que su viuda no. Es que así se malversaron los dineros de todos los argentinos. A los amigos todo, a los amigos de lo ajeno. A confesión de partes, relevo de pruebas. La información dura y pura dice que Lázaro recibió la friolera de 24.500 millones de pesos durante el reinado de la dinastía K. Austral Construcciones, se fundó 12 días antes de que Néstor jurara como presidente. Los Kirchner y los Báez formaron un concubinato para el delito. La convivencia fue obscena entre ellos. No hay que olvidar que la última noche en que Néstor estuvo vivo, cenó con Lázaro y Cristina. Y que el mausoleo faraónico donde descansan los restos de Néstor fue diseñado, construido y durante un tiempo vigilado por Lázaro con todos los gastos a su cargo. Digo durante un tiempo porque en su momento Lázaro se enojó y le mandó a Cristina las llaves del mausoleo de Néstor. Dejó de custodiarlo y mantenerlo. “Que se haga cargo la viuda”, les dijo a unos amigos de Santa Cruz.
Este Lázaro ya no se levanta ni anda. Este Báez no es un cartonero. En el 2008 la Coalición Cívica los denunció ante la justicia como integrante de una asociación ilícita cuya jefa era Cristina. A los Báez y a los Kirchner los une el mismo destino del juicio y castigo. Es difícil que alguno zafe de la condena. Están atrapados sin salida.
A esta altura no hay ninguna duda: el gobierno de la familia Kirchner fue el más corrupto de la historia. Los del menemismo fueron vueltos, chirolas, al lado de estas montañas de dólares y euros contados con maquinitas, transportados en bolsos y aviones, pesados en balanzas y depositados en bóvedas o en el exterior. Lázaro Báez fue el amigo, socio, cómplice, testaferro y empleado de Néstor y Cristina que más rápido se hizo millonario pero que dejó los dedos más pegados por todos lados.
Más que pingüinos son los buitres de Río Gallegos. Los que tienen niveles de codicia nunca vistos. Los que son capaces de vender a la madre y a las madres de plaza de mayo por una caja fuerte llena de miserables billetes. Los muchachos de la agrupación “Lázaro Báez para la Victoria y la Fortuna de Cristina pusieron al estado al servicio del enriquecimiento ilícito de la familia presidencial. Alguna vez escribí que Lázaro era el Alfredo Yabrán de los Kirchner. Un mafioso todo terreno. Produjo el milagro de la multiplicación de los panes y los peces y las estancias y los autos de alta gama y de los millones de dólares y de euros. El que andaba en camionetas 4×4 y en su propio avión ahora es trasladado con chaleco antibala, casco, un policía con un escudo adelante y con francotiradores que cuidan que nadie asesine a Lázaro Báez.
Hay un tema macabro y terrible cuando Leonardo Fariña, el valijero arrepentido autodenominado “imputado colaborador” sugiere que podrían asesinar a Lázaro Báez. Hay que decirlo con toda claridad. En una parte de su testimonio, Fariña que hasta ahora se pudo comprobar como cierto todo lo que denunció, dice textualmente que:” Si lo pudieran silenciar (a Lázaro) lo van a silenciar” y que “ellos, (por Cristina, Máximo, De Vido y Echegaray) serían felices si le da un ataque al corazón: su vida no vale nada”. Lázaro está en su peor momento. Cristina también. Ambos temen porque sus hijos mayores puedan perder la libertad. Sobre todo Martín Báez. Se supone que a un padre le va a remorder la conciencia porque primero lo convirtió en delincuente y ahora está a un paso de convertirlo en presidiario.
Hay que apurar la sanción de la ley de la “extinción de dominio” para que sus bienes vuelvan al pueblo, es decir a sus legítimos dueños. Hay que avanzar con la ley que genere la figura del arrepentido en todas las causas o la de la “delación premiada” que tan buen resultado tiene en Brasil para combatir la megacorrupción de estado. Ese señor desesperado que habló ayer es el caso de movilidad social ascendente más veloz de toda la historia. Lázaro Báez pasó de empleado bancario a megamillonario. Es el segundo jefe del ladriprogresismo feudal que encabezan Cristina y Máximo. Ricardo Echegaray anticipó que iba a terminar preso.
Según el evangelio, Lázaro de Betania ya estaba muerto y sepultado. Pero llegó Jesuscristo que era su amigo y lo resucitó en un instante y con una frase: “Lázaro, levántate y anda”. Este Lázaro de estos tiempos de cólera, se parece más a otro personaje bíblico que es casi su contracara. A Poncio Pilatos, el que se lavó las manos y con ese gesto, selló la condena a muerte de Jesús. Es el símbolo del oportunismo, la vileza y la traición.
Lázaro Báez, forro y magnate. Una síntesis perfecta del patoterismo de estado que organizó el robo del siglo. Es hora de que paguen por el daño que hicieron. Y que devuelvan la plata. Para que el forro no nos trate de forros a todos los argentinos.