A Cristina y Lázaro Báez no los une el amor sino el espanto. Ella nunca lo quiso. Pero hoy más que nunca uno está atado a la suerte del otro. Lázaro está en la cárcel y quiere salir. Y Cristina está afuera y no quiere entrar. Pero los destinos se cruzan. Y el punto de más probable encuentro es una celda en Ezeiza. Durante mucho tiempo se dijo que Lázaro era cómplice de los Kirchner o su testaferro. Fue Mariana Zuvic la que desde un primer momento definió con precisión ese vínculo. Ella dijo que Báez era directamente empleado de Néstor y Cristina. Que todo lo que Báez acumuló en realidad pertenece a la dinastía que reinó durante más de 12 años. Que Lázaro recibía un sueldo o parte del botín para hacerse cargo y administrar esa fortuna incalculable. Pero que nada de todo eso le pertenece más allá de que lo haya utilizado durante todo este tiempo. Hoy Santiago Viola, el abogado de Leandro Báez, en esta radio, en el programa de Jorge Lanata, confirmó lo que había anticipado Zuvic: que Lázaro es un empleado de la familia. Esto va tomando color. Cada minuto que pasa, la noche de la prisión se va haciendo más realidad para la ex jefa del estado. El abogado también dijo que la carta que mostró en Jorge el domingo se la llevó Daniel Alvarez, el secretario de Cristina y que ahora todos están amenazados y tienen miedo. Cada minuto está más claro quién era la que mandaba, quien era la jefa de la asociación ilícita para el mega-enriquecimiento. Pero esto no es todo. Los que hablaron fueron los abogados de los hijos. Pero el mismísimo Lázaro Báez presentó dos escritos que van en el mismo sentido y acusan al juez Sebastián Casanello de proteger a Cristina en esta causa. ¿Se entiende? El reo del penal de Ezeiza dice que el juez está haciendo maniobras para encubrir a la reina Cristina Elisabet, su patrona, la patrona del mal de Calafate como dice Jorge Fernández Díaz. Insisto con la gravedad de lo que está ocurriendo. Porque todo esto no hace más que hundir a Cristina en el pantano de la mayor actividad delictiva producida desde el estado en democracia. El abogado del hijo dice que Lázaro era apenas un empleado que cumplía órdenes de El y de Ella. Lázaro por escrito dice que el juez quiere úsalo a ex como un chivo expiatorio para que Cristina zafe de las gravísimas estafas que hizo.
Lo cierto es que todos los caminos de Cristina la conducen a Ezeiza. Hoy hasta el fiscal Carlos Rívolo reconoció que en la causa de “Los Sauces” se podría desembocar en la investigación por lavado y que es probable que todas las causas que involucran a la ex presidenta terminen tramitando juntas. Es lo que venían reclamando Margarita Stolbizer y otros denunciantes: que se unifiquen las causas. Porque es la mejor manera de llegar a la verdad. Para que Cristina tenga el juicio, el castigo y la condena que se merece. Porque todos los mecanismos utilizados fueron muy similares. Sobreprecios en la obra pública, coimas, retornos y devoluciones vía alquileres o directamente en bolsos y valijas llenas de dinero negro y sucio que iban a parar al mismo destino siempre: la familia Kirchner.
Hay investigaciones que están muy avanzadas. Los Sauces, la ruta del dinero K, Hotesur, el dólar futuro porque el que Cristina está procesada y varias más que son claros delitos como que la jefa del estado alquile sus hoteles a la aerolínea del estado. Una vergüenza, una inmoralidad que puede medirse en miles y miles de habitaciones y en millones de dólares.
La orgía de corrupción ladriprogresista explota por todos lados y todos los días. Desde insólitos aportes por 17 millones que Carlos Tomada le hizo al Racing Club de los amores de Néstor hasta el inexplicable y monumental enriquecimiento de Sergio Uribarri. A cada rato queda desnudo el pornográfico escudo de protección mafioso que ejercieron todos los organismos de control con la excepción de la Auditoría General de la Nación. Ricardo Echegaray en la AFIP, con el 5% de coima por cada factura trucha, Jose Sbatella o Alejandra Gils Carbó aparecen con ese comportamiento. Son los que garantizaron el latrocinio ilimitado, la cleptocracia record que nos gobernó más de 12 años. Casi no hay ministerio donde no se encuentren ladrones y estafadores. De Vido y su cártel con José López, Ricardo Jaime, Roberto Baratta y Jose María Olazagasti, estos dos últimos en libertad por lo menos a esta hora.
Y Anibal Fernandez y el plan Quinitas o los subsidios al hockey o el contrabando de efedrina y Amado Boudou y Ciccone, en, fin es interminable la lista de delincuentes que tomaron por asalto el estado.
Se viene la madre de todas las batallas. Hay una especie de carrera de los jueces por ver quien actúa más rápido y más a fondo. Una especie de Mani pulite de cabotaje pero que puede ser muy útil para limpiar la democracia y recuperar la virginidad de la República que tanto han violado.
Es todo tan bizarro que hasta el jardinero de la arquitecta egipcia armó nueve empresas fantasmas para lavar dinero que incluso parecen vincular al cartel narco conocido como “Los Monos” en Rosario.
Y como si esto fuera poco, la denuncia del fiscal Alberto Nisman contra Cristina y el canciller Héctor Timerman, traidor a su pueblo y a su patria, está cerca de reabrirse. Encubrir el terrorismo de estado de los que volaron la AMIA es la acusación más grave y terrible que cualquier persona tiene que afrontar.
Hoy Ricardo Roa, con ironía, decía que Cristina reclama un Premio Nóbel de Economía y merece el Premio Nóbel a la Corrupción. Y tiene razón. Los Kirchner han sido muy eficientes para el delito. Han sido muy creativos para el mal. El nivel de despropósito y desmesura no tiene nombre. Cristina se da cuenta que los tiempos se acortan. Cada vez que se mira al espejo tiene miedo que le aparezca Lázaro Báez en su lugar. Es que fue en su cabeza y en la de su marido fallecido donde se planificó un tsunami de ilegalidad que arrasó con todo. Todos le llaman la jefa y es cierto. Cristina es y fue la jefa. Y más temprano que tarde va a tener que pagar por eso. Hay una celda de pocos metros cuadrados, una cama y un inodoro que la está esperando.
Le repito una suerte de rezo laico que le dije el otro día:
Los Kirchner quedarán en la historia como los más corruptos de todos los tiempos y de todo el planeta. Los inmorales nos han igualado. Que falta de respeto, que atropello a la razón.
Macri, Cristina y el campo – 1 de agosto 2016
Tierra fértil. Así se podría definir la relación entre el presidente Mauricio Macri y el campo. Eso quedó demostrado el sábado con la presencia del presidente de la Nación, después de 15 años en la exposición Rural. Estaba tan distendido el jefe de estado que se quedó mucho más tiempo de lo habitual y hasta se arriesgó a jugar con su hija Antonia y sentarse sobre un caballo que estaba acostado en la pista.
Agradeció el desborde de energía positiva que es la que no hay que ahorrar y recordó que este gobierno le sacó la pata de encima al campo y le tendió la mano. Apeló a su sueño de unidad antigrieta (casi una utopía que va a tardar años en concretarse) diciendo que ahora somos todos juntos tirando del mismo carro para hacer crecer el país. Y que se terminó eso de ellos o nosotros. Se propuso terminar con la mentira y la corrupción y vivir con la verdad. Ahí es en donde mejor interpreta las demandas de amplios sectores sociales.
Cristina y el kirchnerismo tienen serios problemas con Macri. De hecho el ingeniero nacido en cuna de oro y alumno del Cardenal Newman los derrotó electoralmente cada vez que lo enfrentaron. Dos veces en la ciudad y una vez en las elecciones nacionales cuando venció a Daniel Scioli. Para que se produjera ese resultado, como suele ocurrir, hubo una multiplicidad de razones. La torpeza de Cristina como mariscal de la derrota de encapricharse con la candidatura de Aníbal, el dirigente más desprestigiado de la Argentina o la de llenar la lista de camporistas desconocidos e irrepresentativos fueron sus mayores errores. Pero hay algo ideológico que no les permite resolver la ecuación Macri. Es una incógnita que no pueden despejar. En política hay que caracterizar correctamente al enemigo o al adversario y a partir de allí diseñar una táctica adecuada. Los Kirchner ven en Macri lo que les gustaría ver y no lo que realmente Macri es. Son perezosos e infantiles. Lo definen como un neoliberal ortodoxo al estilo Martínez de Hoz o como un Hitler, según el delirio de Hebe de Bonafini tan escuchada por la militancia y tan despreciada por la inmensa mayoría de la población. A Cristina y sus cómplices les gustaría luchar contra un neoliberal como Carlos Menem al que apoyaron en siete elecciones o contra un fascista. Pero insisto, en política se impone la realidad y no los deseos. Macri no es un neoliberal y mucho menos un fascista. Jamás mató una mosca, su modelo económico está más cerca del desarrollismo productivo con un fuerte rol del estado. Por eso Alfonso Prat Gay está donde está. Es un keynesiano de libro y hasta fue funcionario de Néstor Kirchner. Por eso el kirchnerismo no logra descifrar el jeroglífico Macri. Ven lo que quieren ver y no la realidad. Se autoengañan y dicen cosas que no se verifican en la práctica. Un neoliberal o un Hitler, no hubiera aumentado la asignación por hijo, ni las tarifas sociales ni hubiese parido la reparación histórica para tanto jubilado postergado ni hubiera devuelto el IVA a los más débiles. Si los Kirchner quieren derrocar a Macri van por el camino correcto. Serán acusados por la historia de golpistas. Pero si le quieren ganar limpiamente en elecciones libres deberían combatir al verdadero Macri y no al fantasma que ellos imaginan con su expresión de deseo. Su principal consigna es pobreza cero. ¿Eso es neoliberal o fascista? Busca la paz y la unidad nacional y aumentar la producción, el trabajo y el valor agregado. ¿Eso es Menem? De ninguna manera. De igual manera los kirchneristas (y también un sector grande de los radicales que no fueron el sábado) define incorrectamente a los productores agropecuarios. Ya no son más oligarcas concentrados, rentísticos e individualistas que desprecian la democracia. Es cierto que en el pasado tuvieron comportamientos golpistas y antirepublicanos como cuando silbaron al presidente Raúl Alfonsín. Pero hoy cambió muchísimo eso. El campo es uno de cada tres trabajos, es innovación tecnológica de punta, es el sector más competitivo de la economía nacional. De hecho han generado el único indicador positivo: un superávit comercial de 480 millones de dólares en el primer semestre. Le doy un dato para que vea la dimensión de este dato. En igual período pero del año pasado, hubo déficit por una cifra similar. El salto fue notable. El campo ya está en marcha y todavía falta lo mejor. Macri llegó a decir: “No sé qué haría de mi vida sin el campo. Son mis abuelo, mis padres, mi familia en Tandil”. Habló de federalismo en serio. De ese que permite que no haya desarraigo y que cada hermano argentino trabaje en su tierra, con su familia y sus raíces y que no tenga que venir a las espaldas y los conurbanos de las grandes ciudades. Es un lugar común, pero es bien gráfico decir que hay que pasar de ser el granero del mundo a ser el supermercado.
Etchevere fue más duro políticamente con los Kirchner. Viene de una familia del radicalismo y cree en la libertad de prensa porque también está vinculado al mundo del periodismo en Entre Riós. No es conservador ni en las costumbres. Es moderno y audaz. No es Celedonio Pereda. Porque el campo de hoy no es el de aquella época y porque todos valoramos la democracia, la república y ya nadie ignora que hay que ayudar a hacer un país inclusivo con igualdad de oportunidades. Hoy lo oligarcas son los jerarcas peronistas enriquecidos y blindados. Hoy Cristina y sus cómplices tienen más tierras y dólares que la gran mayoría de los productores del campo. No hay nadie más terrateniente que Lázaro Báez. Etchevere apostó a terminar con las grietas y el odio y aclaró que no quieren venganza pero si justicia. Que vayan presos los que violaron la ley, como corresponde. Fue ovacionado cuando dijo “Vamos todos y no vamos por todo”. Gran definición. Antes del 2015 solo crecieron el delito y la pobreza. El jefe de la Rural no se privó de castigar al resto del empresariado porque, según dijo, están esperando que haya gobernabilidad y las próximas elecciones para invertir. Nosotros no especulamos. El campo ya arrancó y lo mejor está por venir, fue su apuesta.
Esa tierra fértil deberá multiplicarse a lo largo y a lo ancho de la patria. Que estos valores de trabajo e innovación, de fraternidad entre todos y de apuesta al crecimiento con inclusión y en libertad se multiplique por todo el territorio. Que los sectarios, los corruptos y los golpistas tengan que mirar el partido desde afuera. Que hayamos aprendido de nuestros errores y apostemos a la convivencia pacífica y al debate constructivo y pluralista. Ojalá esa tierra fértil sea el anticipo del país que viene. Ojalá el odio y el resentimiento del cristinismo sea el país que se va. Ojalá.
La farsa de Cristina – 29 de julio 2016
La historia se repite dos veces: la primera como tragedia y la segunda como farsa. Karl Marx aportó esta conclusión, en “El 18 Brumario”, completando el pensamiento de Hegel al comparar la actuación de Napoleón Bonaparte con la de su sobrino Luis.
En el caso del cristinismo, la historia de la tragedia que instalaron en la Argentina, por suerte, ya terminó. Ahora estamos en plena etapa de la farsa. Y digo farsa en las dos principales acepciones de la palabra. Farsa como obra de teatro burlesca que nos hace reir o un enredo que tiene como objetivo engañar.
Hay postales de ridículas de las últimas imágenes del naufragio kirchnerista. Sobre todo en Cristina que dice mentiras gigantescas pero que son muy fáciles de descubrir. O se engaña demasiado a si misma o subestima exageradamente la capacidad del pueblo argentino y su inteligencia.
Cristina dice que la persiguen y fue la presidenta que más persiguió desde el retorno de la democracia. La que más utilizó la maquinaria del estado para atacar, insultar y quebrar la voluntad de los disidentes políticos y de los periodistas independientes.
Cristina dice que es una víctima cuando durante años junto a su marido tuvieron casi la suma del poder público para ser victimarios políticos de todo el que se atreviera a contradecirlos y a no arrodillarse, como le dije ayer, ante el altar de su altanería.
Cristina dice que Mauricio Macri está construyendo un estado policial y nadie como ella hizo uso y abuso de los carpetazos extorsionadores de los servicios de inteligencia y los aprietes de la AFIP. Fogoneó escraches desde los medios estatales pagados por todos, juicios populares en las plazas y todo tipo de actitud violenta y agresiva para intimidar a los críticos.
Cristina dice que le gusta el humor y que no le molesta que se rían de ella y fue feroz en sus presiones para evitar que los actores y actrices la imitaran en la radio y en la tele.
Cristina dice que Hugo Chávez ayudó mucho a los argentinos y es una verdad parcial. Ayudó mucho a varios delincuentes que se enriquecieron con los manejos corruptos de la relación con Venezuela. Ejemplos sobran: Antonini Wilson, Claudio Uberti, La maquinaria agrícola, los alimentos, la energía, y, sobre todo, el fideicomiso que fue un agujero negro donde robaron a ambos pueblos con coimas, sobreprecios y bicicletas financieras en el mercado negro de dólares. Todo muy emancipador, bolivariano y socialista del siglo XXI como se dan cuenta. Hoy mismo Daniel Santoro en Clarín descubre a un nuevo integrante del Cártel de Cristina y De Vido: un tal Juan José Levy al que acaban de embargar por 300 millones de pesos por varias estafas que hizo con sobreprecios de hasta 1.000% y por lavado de dinero negro y sucio en la relación comercial con el chavismo. Estamos hablando de maniobras cercanas a los 530 millones de dólares. ¿Qué tal?
Cristina dice que la patria es el otro y que hay que sembrar amor y su vocera preferida es Hebe de Bonafini, según lo que confesó la mismísima Estela Carlotto la semana pasada en lo de Mirtha. ¿Cuál fue la última salvajada conceptual de Hebe? Dijo que se había equivocado en calificar a Mauricio Macri como Mussollini. Que en realidad el actual presidente democrático de la Argentina es Hitler. La intolerancia beligerante supera todos los límites y ofende incluso a los millones de personas que fueron exterminados durante el nazismo. Porque banaliza al mayor criminal y terrorista de estado de la historia. Que yo sepa, Mauricio Macri nunca mató ni una mosca.
Cristina dice que hay que ser pacífico y no fomentar la violencia pero uno de sus futuros candidatos es un patotero como Guillermo Moreno que acaba de filmar un video bizarro donde hace de mal actor: muestra una olla sin sopa y dice “Bestias, le sacaron de la boca la comida al pueblo”. Ni que hablar de provocadores profesionales que hoy tienen como líder a Cristina como Luis D’Elía y Fernando Esteche, los muchachos admiradores de Irán y Cuba que fomentan situaciones incendiarias y el fusilamientos de los que piensen distintos.
Cristina dice que nadie habla de los Panamá Papers que salpican a Mauricio Macri y Néstor Grindetti pero no registra dos cosas. Primero que esa investigación internacional tuvo su anclaje argentino con periodistas de Clarín y La Nación que ella se encargó de humillar mil veces. Y segundo que el saqueo del estado durante la era de los pingüinos tiene dimensiones imposibles de comparar con otros delitos. Repito lo del otro día: Los Kirchner son los subcampeones mundiales de la corrupción. Solo Suharto en Indonesia robó más que ellos.
Cristina dice que en todo gobierno hay algún corrupto y los pinta como lobos solitarios pero el plan sistemático fue producto de una asociación ilícita para delinquir casi en todos los ministerios. Julio de Vido, un botón de muestra, gastó solo en sus producciones televisivas la friolera de 1.125 millones para comprar conciencias de artistas y contenidos propagandísticos. Y como si esto fuera poco una productora propiedad de la esposa del ministro, Alessandra Miniccelli y Marta Cascales, la esposa de Moreno, embolsó casi 5 millones de pesos para hacer un porquería televisiva mentirosa llamada “El Pacto” que nadie vió y a nadie convenció. José López, el lugarteniente y valijero de Julio de Vido, que hoy está preso en Ezeiza acaba de presentar la renuncia como diputado del Parlasur y se supo que le había construido un jacuzzi en el monasterio al obispo Rubén Di Monte. ¿Lo habrá llenado con agua bendita al jacuzzi?
Hoy estamos recordando la terrible “Noche de los Bastones Largos”. Por culpa de la represión en la universidad de la dictadura fascista de Juan Carlos Onganía perdimos a más de 1.300 de los mejores científicos e intelectuales que se exiliaron para huir del oscurantismo retrógrado y reaccionario. Hay que decir también que por otros caminos y desde la democracia, Cristina prostituyó a muchas universidades que se prestaron para hacer triangulaciones para desviar fondos de todos a los bolsillos de los jerarcas del régimen. Por eso toda la runfla K es millonaria. Es difícil encontrar un funcionario honrado y una verdad en el discurso de Cristina.
Hoy la verdad está desnuda a la vista de todos y todas.
La reina Cristina ya no reina y su territorio está en los tribunales. Fue la jefa de la tragedia y ahora es la jefa de la farsa. Antes daba miedo. Después dio vergüenza ajena. Ahora, Cristina da pena.