Obama y la izquierda papanata – 23 de marzo 2016

Ayer, nuestro compañero Jorge Fernández Díaz leyó una columna iluminada sobre el infantilismo frívolo y jurásico de una izquierda o de un progresismo al que bautizó como papanata. Todo lo que está ocurriendo alrededor del presidente Barack Obama no hace más que confirmar la existencia de estos presuntos pensadores que atrasan y se sienten los dueños de la moral y de la patria. Tal vez la máxima expresión de semejante disparate de ideologitis sea la reiteración de una consigna que huele a naftalina: “Fuera Obama de Argentina.” Lo acusan de ser el representante del imperialismo que apoyó la dictadura militar encabezada por Jorge Rafael Videla. Vale la pena aclarar esto una vez más para respetar la verdad histórica. Es rigurosamente cierto que durante el gobierno republicano de Gerald Ford y su mano ultraderecha, Henry Kissinger, desde Estados Unidos y a través de la CIA y la empresa telefónica ITT se derrocaron varios gobiernos democráticos de la región para instalar terrorismos de estado feroces y fascistas. El golpe pinochetista contra Salvador Allende en Chile fue un claro ejemplo. El asalto al poder de Videla y su banda criminal, también. Son famosas las palabras de Kissinger cuando le dijo al almirante César Guzetti, un esbirro de Massera, que fue canciller de la dictadura “que lo que tuvieran que hacer lo hicieran bien y rápido”. Fue un visto bueno para el plan sistemático de exterminio que llevaron adelante. Fueron los tiempos en los que por temor al comunismo, los Estados Unidos apadrinaban a los tiranos que más crímenes de lesa humanidad cometieron en esta parte del planeta.
Eso no se discute. Pero hay otras verdades que también hay que poner en el análisis para que sea lo más equitativo posible. Cuando ganó las elecciones presidenciales el demócrata James Carter, todo cambió. Esa administración se convirtió en la principal luchadora contra las dictaduras y la que primero denunció en el mundo las violaciones a los derechos humanos. Patricia Derian, secretaria del área y Cyrus Vance, fueron los que presionaron a Videla para que terminaran con las torturas, desapariciones, asesinatos y campos de concentración con que habían desatado un baño de sangre en el país. Gracias a ellos el mundo se enteró de la masacre que se estaba cometiendo en nuestro país y que muchos argentinos ignoraban. Gracias a ellos vino la comisión de derechos humanos de las Naciones Unidas que recibieron más de 5 mil denuncias que fueron volcadas en un informe que fue la base del Nunca Más y que pude tener en mis manos y difundir aterrado en forma clandestina. Cyrus Vance, el secretario de estado, publicó una lista de 7.500 secuestrados. Fue lo único que frenó la orgía de asesinatos masivos. Fue lo único que calmó a los más salvajes.
¿Qué hizo la Unión Soviética, Cuba y su satélite en nuestro país, el Partido Comunista? Apoyó a Videla con la excusa de que era menos nazi que Pinochet e increíblemente, se quejó por la injerencia interna de Estados Unidos en el tema derechos humanos. Pero en realidad el motivo era otro: Moscú siguió comprando granos a nuestro país pese al embargo internacional y por eso ordenó a los bolcheviques del mundo que no condenaran a la dictadura más criminal de la historia argentina.
Hay que ver la película completa. Por eso es incomprensible como Barack Obama fue recibido con alegría por Raúl Castro en La Habana y fue aplaudido cuando habló por cadena nacional de radio y televisión. Sin embargo, los adoradores de Fidel en Argentina, dicen “Fuera Obama”. ¿Esa izquierda papanata está a la izquierda del marxismo cubano? ¿O en realidad son tan primitivos que sobreactúan y se colocan a la derecha ya que los republicanos de Estados Unidos también condenaron con igual entusiasmo la visita de Obama a la región?
Es ridículo que los muchachos camporistas en concubinato con el comunismo vernáculo se quejen ahora por lo que sus jefes políticos no hicieron en su momento. Ni Néstor ni Cristina ni la burocracia del PC levantaron la voz ante las miles de desapariciones. Si hubo resistencia de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y de líderes humanistas como Emilio Mignone o Alfredo Bravo, entre otros.
Con esto quiero decir que Argentina debe tener una relación madura y productiva para ambos países con Estados Unidos. Ni las relaciones carnales de subordinación total a los intereses de Bush que tuvo Carlos Menem ni la intransigencia pro chavista que llevó a Cristina a retar a Obama, a darle clases de democracia y a hacer el ridículo al canciller Timerman cuando con un alicate abrió una caja de seguridad de un avión norteamericano. ¿Se acuerdan? En un momento Cristina, tan altanera y desinformada acusó a los Obama de violar los derechos humanos de Osama Bin Laden y de armar una puesta en escena tipo Hollywood con el Estado Islámico. “Si me pasa algo, miren al norte”, dijo muy suelta de cuerpo.
Hoy las cosas cambiaron. Obama accedió al pedido de Estela Carlotto y de Macri de desclasificar los archivos de la inteligencia militar de aquella época tenebrosa. Seguramente esa información puede arrojar más luz y justicia y mayores certezas para establecer la verdad histórica y encontrar a los nietos desaparecidos que todavía están secuestrados por sus apropiadores. Hoy en la conferencia de prensa dijo en forma autocrítica que esos momentos golpistas no fueron productivos y fueron contrarios al espíritu libertario de su país. Y agregó que luego vinieron cambios muy positivos. Recordó que en estos momentos defienden los derechos humanos y saben que la democracia es mucho mejor que la dictadura y aprendieron lecciones que en aquel momento no habían aprendido.
Son gestos democráticos y de buena voluntad. Tuve la suerte profesional de cubrir en Nueva York el triunfo de Obama y en Washington su asunción como el primer presidente negro de la historia. Me emocioné en el Harlem junto al pueblo discriminado que levantaba banderas de lucha de Martin Luther King, Malcom X y Nelson Mandela. Ví llorar en esas veredas del teatro Apolo a viejitos que venían de un pasado de esclavitud y que habían padecido el odio racial de los integrantes del Ku Klux Klan que hoy celebran la aparición nefasta de Donald Trump. Vi a militares negros de altos cargo sentir que habían llegado a lo más alto. Ya no iba a ser tan fácil marginarlos. La principal potencia militar del mundo tenía un presidente del mismo color de piel que ellos. Obama es el presidente que rompió el hielo con Cuba gracias a las gestiones del Papa Francisco, el que aseguró que el repudiable bloque se va a terminar y el que se sacó una foto con el Che Guevara de fondo en la plaza de la Revolución. Es el que en su primer discurso habló de favorecer a las esquinas olvidadas del mundo. Un negro como ellos había llegado a ser el hombre más poderoso del mundo. Algo estaba cambiando para bien en el planeta. Obama hoy está haciendo un esfuerzo para enterrar los vestigios de la Guerra Fría. Hay una nueva y fuerte apuesta a la diversidad y el diálogo, a la convivencia pacífica y a la justicia social. Aunque los papanatas se tapen los oídos y miren para otro lado. Quien quiera oír que oiga.

Cristina, en su peor momento – 22 de marzo 2016

Popularmente lo dicen en forma muy sencilla: Cristina cayó en desgracia. Es que la ex presidenta está pasando por su peor momento político y personal. Las garras de la justicia se le acercan peligrosamente en varias causas y sus principales socios en la megacorrupción de estado, Cristóbal y Lázaro están cada día más cerca de sentarse en el banquillo de los acusados. Hay un debate entre los ciudadanos comunes que se resume en una pregunta: ¿Cristina debe ir presa? ¿Eso es bueno para la limpieza ética de la mugre coimera que hay que hacer? ¿O podría perjudicar al gobierno de Macri que es una de las principales víctimas del pantano lleno de bombas de tiempo que le dejaron? Esta polémica acerca de si la exitosa abogada debe ir a la cárcel es la muestra del tamaño de la caída en su imagen que experimentó en estos 100 días. Bien dijo Ricardo Roa parafraseando a García Márquez: cien días de soledad para Cristina. Es que lejos del látigo que ya no daña y la billetera del estado que ya no tiene, ella se fue quedando bastante sola y todos los días la fuerza política que construyó tiene grandes desprendimientos como si fuera el Glaciar Perito Moreno. Casi ningún gobernador salió a defender a Cristina. La mayoría de ellos está negociando con Macri la salida del default, la vuelta al mundo y al crédito más barato. Los únicos que pusieron el grito en el cielo fueron sus más fanáticos seguidores empezando por su hijo, Máximo, el príncipe heredero. Dijo que hay una persecución notoria hacia su madre pero no dijo una palabra de sus amigos Lázaro y Martín Baez que son inexplicablemente millonarios y que ya fueron citados por el juez para que expliquen de qué manera se enriquecieron. La táctica elegida es soltarle la mano a Lázaro y que su implosión y su posible prisión no salpiquen a Cristina. Por eso hasta el propio juez Sebastián Casanello ha dicho que Cristina no tiene nada que ver y que de ninguna manera la piensa citar ni como testigo ni como imputada. Ayer les dije medio en broma, medio en serio, que el juez queda al borde del prejuzgamiento y el encubrimiento y su posible destitución porque al parecer tiene una bola de cristal infalible. Hay que recordar que el magistrado salió último en la lista del concurso pero fue designado por su camiseta partidaria. Hoy, Menchi Sábat, lo caricaturiza muy bien con dos curitas tapándole la boca.
Lo único que les falta es decir que Cristina no conocía a Lázaro. Que solamente lo vio un par de veces.
Eso sí que va a ser muy difícil de probar. ¿Cómo hace Cristina para negar que, en 12 años, lo hicieron ultra millonario con las fortunas que le pagaron por las obras públicas que construyó y por las que no construyó también? ¿Cómo explica que el ex cajero del banco y luego cajero del matrimonio les haya pagado 14 millones de pesos por habitaciones que nunca utilizó? ¿Cristina no conocía ni sabía que Lázaro fue su socio en emprendimientos inmobiliarios de 87 mil metros cuadrados o que su empresa Valle Mitre gerenció su cadena de hoteles? ¿No se enteró la arquitecta egipcia que en el Hotel La Aldea ella puso el terreno y Martín Báez los ladrillos? Si Martincito, Báez el joven que se convirtió en un acaudalado en solo unos años y que se transformó en estrella de la televisión en la novela hiperrealista llamada: “Contando dólares y euros en La Rosadita”.
Es una tarea imposible despegar a Cristina de Lázaro. Es verdad que ella nunca lo quiso. Pero eso es otra cosa. No se bancaba su mal gusto y su vulgaridad, pero al igual que Ricardo Jaime, le gustaba cuando veía engordar los bolsillos de Néstor que se excitaba literalmente cuando abrazaba una caja fuerte.
Ni que hablar del mausoleo faraónico donde descansan los restos de Néstor. Ya le dije cien veces que el que pagó ese monumento funerario a la corrupción, el que lo diseñó y el que hoy lo vigila es Lázaro Báez. Un regalo que le hizo al matrimonio amigo con el que estaba cenando la noche en que Néstor murió.
No se puede pensar a Cristina ni a Néstor sin Julio de Vido o Carlos Zannini pero tampoco sin Lázaro o Cristobal. Son la mesa chica del mismo proyecto bulímico de dinero ajeno y poder. Son el cártel de los Kirchner. Los patrones del mal. Fariña que podría salir pronto en libertad dice que tiene mucho más para contar y Elaskar aseguró que la primera lavadora de la Argentina es Cristina.
Mariana Zuvic fue letal: La Rosadita es el lugar de recaudación de los Kirchner y Cristina sabia de esta mafia de 27 años en la provincia y 12 en el país. Margarita Stolbizer insiste en que Cristina declare en la causa Hotesur.
Todo esto afecta el humor de Cristina. Todo esto la ocupa y la preocupa y por momentos la muestra lejana allá en el sur, casi sin apoyos. Los bloques parlamentarios ya se fracturaron y votaron al revés de lo que ella le ordenó a Máximo. Los legisladores salieron de la escribanía y se pusieron de pié después de tanto tiempo de estar arrodillados en el altar de la obediencia debida y el verticalismo pingüino.
Sus seguidores tienen un seleccionado de las figuras más desprestigiadas de la política argentina. Los que proclaman “Cristina conducción” son personajes nefastos y piantavotos profesionales como Aníbal Fernández y Martín Sabbatella, los mariscales de la peor derrota del peronismo que perdieron hasta en su propio distrito. Ahí militan otros impresentables como Luis D’Elía, Jorge Capitanich, El Cuervo Larroque, Diana Conti y los perdedores seriales Daniel Filmus y Agustín Rossi.
Con ese grupo es complicado que Cristina pueda volver al poder. Salvo que una crisis brutal le estalle a Mauricio Macri en las manos. Y los cristinistas están trabajando para eso. Van por todo y apuran todo tipo de desestabilización, palos en la rueda y movidas destituyentes. Sueñan con Macri huyendo en el helicóptero y tiene pesadillas con Cristina entre rejas.
Y como si esto fuera poco, ahora también hay disgustos en lo personal. La confirmación a los cuatro vientos que Miriam Quiroga fue la amante de Néstor Kirchner durante diez años y su explicación sobre la desesperación babeante que tenía por el dinero sucio fue muy contundente. Hasta su hija Florencia le dio otra mala noticia con la separación del padre de su nieta. Hasta su cuñada Alicia tiene que ajustar, despedir trabajadores y lidiar con paros en la Santa Cruz que fue la cuna del ladri progresismo feudal.
Los Kirchner convirtieron al estado en una maquinaria de recaudación personal y de búsqueda de impunidad. Pero todo termina al fin.
Un pantano de malas noticias está cercando a la ex presidenta. Cristina es ultra millonaria. Pero no gana para sustos.

Para periodismo K – 21 de marzo 2016

Los Kirchner convirtieron a una parte del periodismo argentino en perritos falderos, chupamedias seriales y defensores mediáticos de los corruptos y patoteros de estado. Los dos más grandes encubridores de los delincuentes que saquearon este país fueron Víctor Hugo Morales y Horacio Verbitsky. Uno con la excusa de combatir a Clarín y a Magnetto y el otro refugiado en su trinchera antimperialista subsididada por los dólares la Fundación Ford en el CELS, sellaron sus bocas para no hablar de ninguno de los casos de coimas, estafas y lavado. Además fueron abogados defensores, mayordomos y jefes de prensa de los jefes máximos de esta asociación ilícita monumental que instalaron los 12 años de gobiernos más corruptos que tuvo la Argentina en toda su historia.

Ayer, Jorge Lanata mostró a algunos perejiles, a los cadetes y correveidiles de esta maquinaria de ocultamiento y fabricación de la impunidad. En su vuelta a la noche de canal 13, Lanata emitió un video con algunos y solo algunos de los esbirros de Diego Gvirtz y Sergio Szpolsky. Aparecieron propagandistas menores como Hernán Brienza, Mariano Hamilton, Daniel Tognetti, Camilo García, Julia Mengolini, Mauro Viale negando todas las investigaciones de la ruta del dinero K y todas las denuncias rigurosas que ponían en el banquillo de los acusados a algunos personajes nefastos como Lázaro Báez, Cristóbal López, Amado Boudou, el corrupto confeso Ricardo Jaime, Julio de Vido y Milagro Sala, entre otros que más temprano que tarde van a tener que rendir cuentas ante la justicia. Por supuesto que en mucho de esos casos, todos los caminos llevaban a la Santa Trinidad conformada por Néstor, Cristina y Carlos Zannini. Fue patético ver y escuchar a algunos de los que pontificaban que todo lo que decía Lanata era mentira, un invento de Clarin o una operación. Una placa de 67rocho como los bautizó acertadamente Jorge, se preguntaba: ¿Quién es más chantun y corrupto, Fariña o Lanata? Hay que decir que Fariña ayer por teléfono le pidió disculpas a Lanata por haber desmentido lo que dijo en un principio y confesó que hoy sabe que su mejor estrategia es decir la verdad. Y Federico Elaskar otro que dijo la verdad y luego reculó y desmintió por las amenazas, acaba de sostener que “la primera lavadora de dinero es Cristina de Kirchner”. ¿Fuerte, no? La ex presidenta por ahora viene zafando porque el juez Sebastián Casanello, una tortuga patagónica, aceleró el expediente por temor al juicio político y la destitución pero sigue siendo un guardaespaldas de Cristina. Como parece que tiene una bola de cristal nacional y popular, Casanello afirmó con toda contundencia que “Cristina no tiene nada que ver con todo esto, y que no piensa citarla ni como testigo”. Tal vez Casanello olvidó que Cristina es socia de Lázaro, que intercambiaron relaciones económicas escandalosas y que es estamos hablando del mayor receptor de obra pública de la era K y del constructor, diseñador y ahora vigilador del faraónico mausoleo donde descansan los restos de Néstor a quien vió por última vez pocas horas antes de su mente. ¿Serán casualidades o causalidades para Casanello?

Pero sigamos analizando el periodismo militonto que no fue tan tonto al adherir al triple empleo de sueldos monumentales y a las pautas publicitarias extorsivas que usaron los Kirchner.

El más grande receptor individual de pauta oficial fue un periodista del montón que en los últimos tiempos se transformó en un jefe de operaciones anti Macri y pro Kirchner: Roberto Navarro. Por derecha facturó fortunas al estado y por izquierda, dicen que mucho más pero  hay algunos que están investigando. Resulta que ayer Navarro aseguró que fue censurado y que le levantaron su programa en C5N el canal de Cristóbal que la sabiduría popular de inmediato bautizó: Cristina 5 Néstor. Dijo Navarro que el gobierno presionó tanto a su patroncito de estancia que este cedió a la presión y levantó el informe que tenía preparado para demostrar que Nicolás Caputo es el Lázaro Báez de Mauricio Macri.

Pregunta al paso: ¿Va a renunciar Navarro al canal que según él dice lo censuro? ¿Va a presentar una denuncia por censura ante la justicia? Primero contra los dueños del canal y después contra los funcionarios del gobierno que lo presionaron. ¿Cómo es eso que un canal le prohíbe emitir un informe a un periodista y ese periodista no se va de inmediato con un portazo y denuncia al canal ante Fopea o la comisión de libertad de expresión de la Organización de Estados Americanos.

Si Cristóbal no resistió la extorsión macrista también debería denunciarlo y mandar al frente a los extorsionadores con nombre y apellido.

Como si semejante papelón y rosario de mentiras fuera poco, salió uno de los personajes más desprestigiados de la Argentina a defender a Navarro. Hablo de Aníbal Fernández, acusado de ser “La Morsa” y responsable intelectual del triple crimen de General Rodríguez. Aníbal sigue mintiendo sin entender que el mundo mediático en el que vivimos tiene recursos muy sencillos para desmontar sus falsedades. En un minuto y con internet, los argentinos descubrieron que era mentira que en Alemania había más pobres que en Argentina. Bueno, insiste el muchacho de Quilmes, amigo de los hermanos Lanatta con doble “te” y enemigo designado por el Papa Francisco por sus oscuras vinculaciones con el narcotráfico. Ahora Aníbal inventó que durante el gobierno de los Kirchner nunca se levantó un programa periodístico. Frágil memoria la del  mariscal de la derrota más dura del peronismo bonaerense. Le recuerdo algunos casos, porque para muestra alcanza con un botón. Primero en ese mismo canal, levantaron el reportaje que Marcelo Longobardi le estaba haciendo a Alberto Fernández que criticaba a Cristina. A Marcelo también lo echaron de radio 10 por algo parecido. Ni hablar de Pepe Eliaschev cuando Mona Moncalvillo lo despidió de Radio Nacional con aquel irrespetuoso: “Negro, c’est fini . Nelson Castro probó la misma medicina suministrada por otro amigo de los K en los medios: en radio del Plata le mostraron tarjeta roja los revolucionarios de Electroingeniería. Y le cuento otra que me involucra a mí y también a Longobardi. El ministro y cajero de entonces, Julio de Vido apretó tanto a América TV que lograron sacarnos del aire con nuestro programa llamado “Fuego Cruzado”. Les molestaba la apuesta a la libertad y a la crítica que habíamos armado los domingos a la noche. Pero se volvieron locos con un informe sobre los tristemente célebres fondos de Santa Cruz que se evaporaron en el aire producto de un pase de magia de Néstor. Yo lo denuncié en el último programa. Pero la demostración de que eso fue cierto es que nunca más trabajamos en ese canal. Me despidieron de radio La Red y luego les gané el juicio laboral correspondiente. No lo cuento para reabrir viejas heridas porque no me interesa. Lo conté en su momento, con Cristina presidenta, en dos libros que se escribieron sobre el tema de la censura K. Pero quiero demostrar que si uno se siente censurado en un lugar, debe irse y que si se queda es porque no es verdad que el gobierno obligó al canal a levantarle el programa. Si Navarro se va del canal, denuncia en la justicia a los empresarios y funcionarios censuradores, la cosa va  a ser más creíble. Pero la palabra credibilidad y honradez no figura en el diccionario de tantos para periodistas de estado que se hicieron millonarios siendo los escudos protectores de una banda de ladrones y estafadores. Se trata de decir la verdad si queres que te crean. De destapar ollas, de descubrir en lugar de encubrir. De poner los huevos sobre la mesa y bancarse la que se venga. Aunque vengan degollando, como pasó durante el kirchnerismo. La libertad censurada jamás será negociada.