El éxito político de Macri – 18 de marzo 2016

La Cámara de Diputados fue el escenario donde el gobierno de Mauricio Macri se anotó el mayor éxito político desde que es gobierno. Simultáneamente, eso dejó en evidencia una fuerte derrota del cristinismo más extremo y dogmático. No solamente porque perdieron la votación por paliza, por 185 votos a 86. También porque el oficialismo de Cambiemos terminó de noquear al fantasma de Fernando de la Rúa. Ya lo tenía contra las cuerdas porque ni Macri ni sus ministros mostraron debilidad ni complejos a la hora de ejercer el poder como se debe. Esa firmeza que Macri aprendió en las empresas de su padre, en Boca Juniors y en los dos gobiernos que lideró en la Ciudad, le dieron la capacidad de mando necesaria para que nadie crea que se puede llevar por delante al presidente. El fantasma de De la Rúa y el fracaso de la Alianza, seguía acechando. Estamos hablando del último gobierno no peronista que se fue mucho antes de terminar su mandato y en el medio de muertos y una situación anárquica. Las imágenes de la huida en helicóptero, la sangre derramada y los saqueos consolidaron en la memoria de muchos argentinos un lugar común que decía lo siguiente: con el peronismo en la oposición, nadie puede gobernar.

Esto es lo que la administración de Macri terminó de liquidar con la media sanción en diputados. En su primera sesión, seguramente la más trascendente del año, y en un tema polémico y muy delicado, lograron construir una mayoría pese a ser una minoría. Eso se llama victoria política. Sobre todo porque nadie vota estos proyectos con alegría. Como dijo Roberto Lavagna, son “acuerdos malos pero inevitables”. No hay otra alternativa mejor para salir de las arenas movedizas cargadas de trampas cazabobos que dejaron Cristina y sus muchachos. Estamos fuera del crédito y del mundo. Este primer paso, que todavía falta que sea convertido en ley en el Senado. Aportará solo la recuperación de la tarjeta de crédito que nos habían retirado. Después, depende de nosotros que gastemos los nuevos créditos en consumo y populismo o en obras de infraestructura y desarrollo.

Pese a que no se trataba de un proyecto como el de la Asignación Universal que todos votan con esperanza, el trabajo de la mesa política de Cambiemos consiguió además de alinear a los votos propios, a casi todo el Frente Renovador de Sergio Massa, al bloque Justicialista disidente con los K y a otros sectores con menor cantidad de diputados pero igualmente importantes desde el punto de vista simbólico como el de Margarita Stolbizer. Rogelio Frigerio, Emilio Monzó, y Mario Negri entre otros supieron negociar, dialogar y ceder lo necesario para poner lo importante sobre lo accesorio. Eso le hizo recuperar dignidad al Congreso de la Nación que durante el kirchnerismo había sido una escribanía que solo refrendaba a libro cerrado, por verticalismo y casi sin debate las leyes que ordenaba Cristina. Es como si el Congreso se hubiera independizado. Ahora hay discusiones, argumentos, defensa de estos o aquellos intereses. Pero nada está cocinado de arriba. Se estableció como una democracia parlamentaria más horizontal y diversa. Y cuando eso ocurre, los extremos más dogmáticos quedan en el camino lamiéndose las heridas. El bloque que preside Héctor Recalde y que teledirige a telefonazos limpios Cristina quedó herido. Todavía tiene mucho poder. Ochenta legisladores no es poco. Todo lo  contrario. Pero tuvieron argumentos insólitos, erráticos, vengativos y eso motivó que Stolbizer y Negri cortaran por lo sano la soberbia y la altanería de los fanáticos de Cristina.

Margarita le dijo a Axel Kicillof que si era tan fácil resolver el tema de los Buitres como estaba diciendo porque no lo solucionaron antes y nos dejaron este “balurdo”, que en el diccionario de lunfardo significa, mentira, engaño, desorden.

El jefe del bloque de Cambiemos, Negri contó en estos micrófonos que le dio un correctivo oral a los muchachos de Máximo Kirchner: “Ojo que ustedes no son el Che Guevara, pueden ser Isidorito Cañones”, un personaje de historieta tarambana que se iba de joda todas las noches y que dilapidaba la plata de la familia.

El cristinismo tiene una sola posibilidad de volver al poder: que a Macri le estalle una crisis que no pueda controlar. Y por momentos estos verticalistas de la exitosa abogada, parece que lo único que quieren es poner palos en la rueda y empujar al gobierno al vacío. Cada vez que hablan, comparan a Macri con la dictadura y la basura pese a que les ganó en elecciones limpias y lo asocian a los Buitres cuando se trata de una situación que dejó de herencia maldita el gobierno anterior. Por eso hubo seis diputados del Frente para la Victoria que no votaron en contra como el resto del bloque. Maurice Closs,  el ex gobernador de Misiones fue el más conocido, que dijo que la acusación de traidor no le producía ni un pellizco y que muchas veces Cristina le pidió cosas que hizo tapándose la nariz solo por acompañar al gobierno anterior.

Sigue crujiendo el bloque K y promete nuevos desprendimientos. La división es muy profunda. Porque tienen objetivos totalmente distintos. Los peronistas que gobiernan provincias y municipios quieren aportar a la gobernabilidad y a que todo se normalice, sobre todo el crédito para poder hacer obras. Pero los soldados de Cristina están empecinados en dinamitar todo tipo de convivencia, en profundizar la grieta y el odio y, si pueden, en hacerle la vida imposible a Macri hasta  que abandone el gobierno. Ellos que acusaban a medio mundo de ser destituyentes, ahora se convirtieron en vulgares voces agoreras que fogonean el caos donde y como pueden.

Necesitan convertir a Macri en un ogro represor insensible y ultra liberal, cosa que hasta ahora Macri ha demostrado no ser. Ya lo dijo José Ottavis, ayer después de pasar por el local del Frente para la Victoria Xipolitakis y ver la película me casé con un boludo: “Si a Urtubey le gusta el gobierno de Macri que se vaya a su partido. Yo quiero que Cristina sea la presidenta del Partido Justicialista”. Lo más preocupante es que por momentos aparecen fomentando situaciones hostiles y violentas. Ottavis dijo que esto iba a terminar mal, en kilombo. Máximo se disfrazó de cordero patagónico pero le ordenó a sus muchachos que pintaran las paredes con la amenaza de que si tocan a Cristina va a haber kilombo. En las movilizaciones y el acampe en Plaza de Mayo, los camporistas aparecen conducidos por Quebracho  o por las huestes de Milagro Sala. Y cada uno que abandona el bloque K es hostigado y perseguido por las redes sociales, insultado, acusado de traidor y escrachado en su domicilio particular o haciendo público su teléfono personal.

Aquí hay que encender una alarma roja. Que sean acérrimos opositores no es ningún problema. Al contrario, están en todo su derecho y a Macri le conviene confrontar con un ladri progresismo feudal y jurásico. El problema es que se sienten los únicos defensores de la patria y eso los habilita a castigar y agredir a quien ellos consideren antipatria. Allí si entraríamos en problemas graves que habrá que contener. Pero mientras la república vaya por sus carriles del debate franco, del disenso y el consenso, la democracia se consolida y genera las condiciones para  que mejoren su situación los que menos tienen y más necesitan. Macri supo construir una mayoría y demostrar que tiene uñas de guitarrero. Veremos cómo suena su melodía.

Los Báez son los Kirchner – 17 de marzo 2016

A esta altura no hay ninguna duda: el gobierno de la familia Kirchner fue el más corrupto de la historia. Los del menemismo fueron vueltos, chirolas, al lado de estas montañas de dólares y euros contados con maquinitas, transportados en bolsos y aviones, pesados en balanzas y depositados en el exterior.

A esta altura la indignación de la sociedad supera todos los límites y está exigiendo que haya juicio, castigo y condena para los que saquearon los dineros públicos. Gran parte de la sociedad mira a los tribunales y se pregunta en voz alta: ¿Nadie va a ir preso? El propio presidente, Mauricio Macri dijo que no iba a haber impunidad para estos personajes que le producen bronca, hartazgo e impotencia.

¿Qué más necesita ver el juez Sebastián Casanello para citar a Lázaro Báez quien es el amigo, socio, cómplice, testaferro y empleado de Néstor y Cristina que más rápido se hizo millonario pero que dejó los dedos más pegados por todos lados? Es cierto que el juez le prohibió salir del país, inhibió sus bienes y citó a su hijo, Martín Báez, uno de los actores principales en esa novela real de los patrones del mal que cuentan fortunas en La Rosadita. Pero con Martín, no alcanza. Hay que subir en la línea de las responsabilidades y buscar a los jefes de esta verdadera asociación ilícita: hablo de Lázaro y de la propia Cristina.

Es cierto que tampoco pueden salir de la Argentina y también van a tener que prestar declaración indagatoria el contador Daniel Perez Gadín y su hijo y hasta Fabián Virgilio Rossi, el ex esposo de Ileana Calabró que era el nexo con bancos lavadores de los paraísos fiscales.  Pero ellos son piezas importantes pero piezas al fin de un rompecabezas nefasto que armaron otros. Más que pingüinos son los buitres de Río Gallegos. Los que tienen niveles de codicia nunca vistos. Los que son capaces de vender a la madre y a las madres de plaza de mayo por una caja fuerte llena de miserables billetes. Ayer le dije que la última docena de años se podría definir como el gobierno de los bolsos llenos de la plata de todos los argentinos. De norte a sur. Desde Milagro Sala hasta Lázaro. Ambos la levantaron en pala mecánica y se la tenían que llevar en bolsos tan pesados que tenían que arrastrarlos.

De todos modos, Martín Báez no es ningún perejil. Ya  tiene un patrimonio declarado de 29 millones de pesos. No está mal para su edad. Es socio de Cristina en el hotel La Aldea, de El Chalten. Báez juniors es dueño del edificio y la ex presidenta del terreno.

En su momento, el hijo de tigre supo tener el 48% de las acciones de Valle Mitre, la empresa que administró tres de los cuatro hoteles de la cadena “Kirchner, Resort All inclusive”. Las Dunas, era de Lázaro, pero se lo vendió a Néstor en cómodas cuotas. En el Alto Calafate se hizo esa vergonzosa operación de los 14 millones que Lázaro le pagó por habitaciones que jamás usaron a Cristina. Insólito. ¿Son muy tontos o demasiado vivos? O aplicaron el manual básico de lavado de dinero.

Las empresas de los Báez y los Kirchner batieron todos los records de facturas truchas. Son las empresas que le compraron la casa de Rio Gallegos a los Kirchner a precios sobrevaluados y con papeles subfacturados, o la que le pagaron alquileres por encima del mercado a varios departamentos de los K.

Un par de empresas tuvieron responsabilidad incluso en los tristemente célebres fondos de Santa Cruz que Domingo Cavallo le dió a Néstor y que el gobernador de entonces hizo desaparecer como por arte de magia. Agro Sociedad Anónima facturó las estancias que quedarán bajo el agua y deberán recibir su correspondiente indemnización cuando se terminen, si es que se hacen, las represas Kirchner y Cepernic. La voracidad por el dinero y el poder empujó a los Kirchner a ir por todos los negocios.

No hay antecedentes en democracia de tantas estafas y negociados. Demostraron estar enfermos por el poder y el dinero.

Incluso aparece la compañía de taxis aéreo Top Air, en uno de cuyos vuelos viajó Leonardo Fariña, el valijero que hoy está preso igual que su amigo Juan Suris acusado de narcotraficante y que también suministró facturas truchas en Bahía Blanca a la familia presidencial y a Lázaro. Son chorros de cuarta, ladronzuelos que le roban las migajas a los verdaderos ladrones de guante blanco. Son los perejiles de un supermercado repleto de dinero como el que se guardaba en las bóvedas de Lázaro que luego, por la gracia de Dios, recicló en bodega.

Los muchachos de la agrupación «Lázaro Báez para la Victoria y la Fortuna de Cristina pusieron al estado al servicio del enriquecimiento ilícito de la familia presidencial.

Revuelve el estómago de asco moral, como dijo Carrió, comprobar el olor nauseabundo que surge cada vez que se destapa una olla oficial. De cualquier negociado que se toque salta pus. Nunca presentan balances y los dibujos son groseros.

Alguna vez escribí que Lázaro era el Alfredo Yabrán de los Kirchner. Un mafioso todo terreno. La única vez que tuvo que pisar tribunales presentó un escrito, estuvo dos minutos y se negó a responder preguntas. Será porque no tiene una sola respuesta creíble a semejante mentira organizada. Hay más dudas que tierra en la Patagonia. Hay mucho misterio que develar en el caso más espectacular de movilidad social ascendente de toda la historia. Lázaro Báez pasó de empleado bancario a megamillonario. Y fue en apenas diez años, en la década ganada por los Kirchner y sus amigos y cómplices. Lázaro se levantó y anduvo.

¿Quien es Lázaro? ¿Qué papel cumplió en el ladriprogresismo feudal? ¿Cómo se lo recordará cuando se cuente la historia de estos años de estafas y fractura social expuesta? Báez no puede explicar cómo se convirtió en uno de los hombres más poderosos de la Argentina. ¿Que hizo para que le adjudicaran la mayor cantidad de obras públicas durante el kirchnerismo? Pese a todo ahora está dejando cientos de familias en la calle, despidiendo trabajadores en plena tierra santa de Santa Cruz.

Lázaro tiene la flota de vehículos más grande del pais. Una colección de autos negros de alta gama que ni la mafia napolitana. La parte más bizarra de su historia es que fue el constructor, el donante y actualmente el vigilador del faraónico mausoleo de Néstor Kirchner. Ya le dije que ese monumento a la corrupción y la desmesura es monitoreado on line por Cristina desde donde ella se encuentre. Es todo un dato. Es un mensaje clarísimo, aunque tiene su simbolismo. La noche en que Néstor Kirchner se murió había estado cenando con Cristina y Lázaro. Según el evangelio, Lázaro de Betania ya estaba muerto y sepultado. Pero llegó Jesucristo que era su amigo y lo resucitó en un instante y con una frase: “Lázaro, levántate y anda”. Este Lázaro de estos tiempos de cólera, se parece más a otro personaje bíblico que es casi su contracara. A Poncio Pilatos, el que se lavó las manos y con ese gesto, selló la condena a muerte de Jesús. Es el símbolo del oportunismo, la vileza y la traición. Por los siglos de los siglos, Amén.

Máximo deterioro – 16 de marzo 2016

Hay un chiste que circula hace tiempo respecto de ese “alemán me tiene mal” y es en referencia al mal de Halzeimer que hace que uno se olvide de algunas cosas. Es tomarse en broma una enfermedad. Exorcisarla con una sonrisa. Otros le sumaron al italiano Franco Deterioro. Yo me acordé de eso cuando ví a Máximo Kirchner hablar esta mañana en el recinto de diputados. Escuché las mentiras del Príncipe Heredero desnudo en su debilidad y pensé en hacer una columna titulada “Máximo deterioro”. No por la memoria del hijo doblemente presidencial. Porque es joven y no tiene problemas neurológicos. Se acuerda solo de lo que quiere o de lo que le conviene. Es oportunismo y no un problema médico. Es ceguera ideológica y autocomplaciente. Su breve discurso evidenció varias cosas. Primero que no se esforzó demasiado en la profundidad ni en el despliegue de sus palabras. Habló un ratito y sanseacabó. No vaya a ser cosa que se canse demasiado, que se estrese: ya sabemos que no está demasiado acostumbrado al esfuerzo físico ni intelectual. Pero el concepto de Máximo deterioro se refiere a La Cámpora y a las últimas imágenes del naufragio cristinista. Fue patético escuchar a Máximo fingiendo moderación y prudencia, casi como un lobo disfrazado de cordero patagónico. Hablaba de respeto y de no enojarse mientras en estos días le ordenó a sus soldados que hostigaran hasta la estigmatización brutal a Diego Bossio, por ejemplo. Y eso que Bossio era uno de los niños mimados de Cristina. Lo que pasa es que Bossio, se cansó del maltrato personal y de la ametralladora de errores políticos que cometió Cristina hasta que se convirtió en la mariscal de la derrota del peronismo. Máximo con la banderita argentina sobre su pupitre hablaba de paz, amor y tolerancia y sus muchachos le hicieron la vida imposible a Bossio y al resto de los legisladores que resolvieron romper con el verticalismo del látigo y la chequera con la que gobernó Cristina. Oscar Romero, sindicalista mecánico y presidente del Bloque Justicialista que integra Bossio repudió en el debate que hayan hecho públicos los teléfonos de todos los disidentes, que hayan mostrado fotos del jardín de infantes donde va la hija de un legislador, o la dirección de su domicilio particular. Todos hechos graves de intimidación y apriete mafioso. Y peligroso. ¿Qué hubiera dicho el comandante Máximo si algún fanático de sus seguidores atacaba violentamente a un diputado o a la familia de alguno de los diputados que se fueron hartos de tanto autoritarismo? Romero fue más allá y puso el dedo en la llaga de la mega corrupción de estado que se instaló en los últimos 12 años. Dijo que a ninguno de sus compañeros lo iban a encontrar en una financiera con un empresario que todos conocen y hoy no lo nombran.
Se estaban refiriendo al repugnante video que prueba una vez más, el lavado de dinero negro de la corrupción y las estafas monumentales que hizo la familia de Lázaro Báez en clara complicidad con la familiar Kirchner.
Hay impunidades que son creativas. Que le hayan puesto “La Rosadita” a la cueva con la que operaba la Casa Rosada es un sincericidio bastante audaz. Que ese antro mafioso haya estado ubicado en el edificio Madero Center donde los vecinos son Cristóbal López, Amado Buodou y Cristina Kirchner tiene dos departamentos y cinco cocheras es propio de alguien que siente una impunidad invencible. Se sienten un poco menos que dioses. Se sienten que nunca nadie se va a atrever a meterlos presos o a denunciarlos. Pero se equivocaron. Es que no debe haber demasiados antecedentes de tanta bulimia por el dinero y el poder. Las imágenes de los muchachos de Báez y Cristina llenando bolsos y bolsos con montañas de dólares y euros es digna de las dinastías más corruptas de la historia o de las películas de los patrones del mal de la narcocracia. ¿Para que querían robar tanto?¿No tenían límites? Se llenan la boca hablando contra la derecha pero ellos no hicieron nada por derecha. Todo ilegal, todo lo que tocaron lo convirtieron en barro en mugre del robo a los argentinos.
¿ Lo vieron a Martin Báez, el hijo de Lázaro que había mentido diciendo que no conocía ni a Federico Elaskar ni a la financiera SGI? ¿ Vieron cuando brindan con whisky y habanos como ricachones del imperio del Pato Donald. ¿O a Daniel Perez Gadín el contador todo terreno de los carteles de los Báez y los Kirchner? No puedo creer que estos muchachos no estén presos. ¿Qué espera el juez Sebastián Casanello para citar a Lázaro Báez? Hoy dicen que va a convocar a prestar declaración indagatoria a su hijo Martin, a su socio Walter Sansot, al administrador de las dos familias, Perez Gadín y a su hijo. ¿Estará en lo cierto la diputada Mariana Zuvic que dice que las maquinitas que cuentan los billetes son oficiales y que algunos bultos llenos de pesos vienen encapsulados, es decir envueltos en un plástico especial y cerrados al vacío, como cuando salen de los bancos o directamente de una fábrica de billetes como la Casa de la Moneda.
Encima Aníbal Fernández nos toma de tontos a todos los argentinos y dice que contar dinero no es delito y que Cristina es incapaz de robar un peso. Eso va a haber que probarlo ante la justicia porque si algunas causas avanzan como corresponde todos van a tener que justificar las fortunas que tienen y las que ocultaron.
El lugarteniente Andrés “El Cuervo” Larroque se quejó porque “Macri aprieta a gobernadores, intendentes y diputados con fondos y porque el radicalismo abandonó las banderas de don Hipólito Yrigoyen a cambio de un ministerio y dos secretarías. Parece mentira que tenga la cara tan dura y que haga ostentación de tanta hipocresía. Fueron Néstor y Cristina los reyes del apriete. Hicieron arrodillar y aplaudir durante años a gobernadores y dirigentes de todo tipo. También es cierto que para que alguien se te suba encima, vos primero te tenes que agachar. Y por momentos el kirchnerismo fue un torneo de quien le chupaba mas rápido y mejor las medias a Cristina. Por eso hablo de Máximo deterioro o de las “últimas imágenes del naufragio cristinista”. Era patético escuchar a Máximo llamar a la calma cuando su tropa en sociedad con Quebracho, en la calle, insultaban a medio mundo y se alistaban para la violencia cotidiana.
Mientras tanto las familias millonarias para las que gobernó Cristina siguen sin ser citados a tribunales. Ni Cristóbal ni Lázaro ni Cristina han sido molestados por los jueces. Solo la ex presidente fue citada a declarar por el doctor Claudio Bonadío y tal vez en la causa menos grave. El gobierno de los Kirchner fue el gobierno de los bolsos llenos de dinero ilegal. De sur con Lázaro a norte con Milagro Sala. Nunca un cheque o una transferencia legal. Siempre billetes físicos, contado rabioso y plata negra y sucia. Parece una película policial pero, lamentablemente es la realidad que padecimos. Una era que podría titularse: “No fue magia, fue mafia” o directamente “Máximo deterioro”.