Nisman presente: ahora y siempre – 18 de febrero 2016

Dentro de una hora, en la plaza Lavalle, un grupo de fiscales reclamará verdad y justicia por Alberto Nisman. Muchos de sus compañeros van a exigir de frente al palacio de los Tribunales que se investigue a fondo que es lo que realmente pasó y que no haya impunidad para nadie. También van a reclamar que se abra nuevamente la causa por la que perdió su vida. O por la que entregó su vida, mejor dicho. Hay que tener el coraje bien puesto para denunciar a la presidenta de un país y su canciller de encubrir a los terroristas de estado que produjeron el atentado más grave de la historia argentina con la voladura de la AMIA. De hecho, hoy mismo Interpol informó que siguen vigentes las alertas rojas para 3 ex funcionarios de Irán acusados por el ataque a la mutual judía.
Esta columna es una forma de estar presente. Me gustaría estar en ese acto como un ciudadano más acompañando a los fiscales y a la familia. Pero debo hacer mi programa de radio. Por eso, ojalá estas palabras, sean interpretadas como una forma de decir “Alberto Nisman presente/ ahora y siempre”.
Las últimas novedades indican que un ex agente de inteligencia de la Aeronáutica declaró ante la justicia que “a Nisman lo mataron”. Carlos Alberto Rodríguez, conocido como “Moro” vive en España, se definió como amigo del fiscal muerto y ante la jueza Fabiana Palmaghini dijo con toda contundencia que se trata de un crimen. El fiscal general Germán Moldes dijo que vio muchas causas por suicidio en su larga carrera pero que todas se resolvían en 60 o 90 días.
Creo que los periodistas y la sociedad podemos hacer una humilde contribución y es no olvidar. Decir las verdades por más duras que sean.
Recordar por ejemplo que Cristina no tuvo ni siquiera el mínimo gesto humano de expresar sus condolencias a la familia del muerto. Todo lo contrario, la ex presidenta ordenó a su jauría mediática que destruyera la memoria y las denuncias del fiscal Alberto Nisman y que tapara con impunidad esa muerte.
Macri recibió en su propio hogar y con la calidez de su familia, a las hijas del muerto y juntos leyeron unas plegarias de paz y justicia que aportó el rabino Marcelo Polakoff. El actual presidente tomó varias medidas que apuntan a aclarar cómo ocurrieron los hechos y facilitar todo lo que los tribunales necesiten para llegar a la verdad.
Cristina y Macri. El día y la noche. El esclarecimiento y el ocultamiento. Dos actitudes absolutamente antagónicas. Asi reaccionaron ambos frente a esta muerte que conmovió a la Argentina y al mundo. Hoy se cumple un año de aquella marcha multitudinaria bajo la lluvia que fue un alarido de indignación.
Cristina enojada y confundida pasó con la misma vehemencia de asegurar que era un crimen a decir que se trataba de un suicidio. Sus soldados con subordinación y valor se metieron en la vida íntima del fiscal para llenarlo de barro y tratar de matarlo por segunda vez.
Macri, sereno junto a su esposa e hija, saludó con afecto a Iara de 16 años y a Kala de 9, las hijas de Nisman, les prometió hacer justicia con la memoria de su padre y dispuso tres medidas que van en esa dirección. Dejó caer el tenebroso pacto con Irán, autorizó a los espías para que puedan declarar todo lo que sepan, abrió todos los archivos con el mismo criterio y designó a Mario Cimadevilla al frente de una Unidad Especial de investigación del ataque a la AMIA que produjo 85 muertos. Muchos dicen que Alberto Nisman fue el muerto número 86 de aquel asesinato masivo cargados de odio racial.
Cristina fue acusada de lo peor por Nisman. De haber encubierto a los iraníes sospechados de haber sido autores de aquel hecho de terrorismo de estado. La presidenta y su canciller, el traidor a su pueblo, Héctor Timerman, nunca pudieron explicar los motivos que tuvieron para impulsar semejante claudicación. Algunos dicen que fue un tema comercial, otros que tiene que ver con las necesidades nucleares de Irán y las relaciones carnales de los Kirchner con Hugo Chávez. Pero nada alcanza para explicar un viraje semejante.
Para Sara Garfunkel, la madre del fiscal no hay dudas sobre lo que pasó: lo mataron. Para Iara, su hija, también. En una carta emocionante que escribió la nena dijo que “se trató de un asesinato para infundir miedo a la gente porque ese es el objetivo de los terroristas”. Su, hija, en ese texto también dice que esa suerte de Satán que pintaron los funcionarios y periodistas K era “un ejemplo a seguir por su inteligencia, valor y dedicación. Estoy orgullosa de ser su hija. La valentía de él está ausente en los que lo atacan sabiendo que no se puede defender”.
Es que lo único que le faltó a Cristina Fernández de Kirchner y a sus empleados fue profanar la tumba del ex fiscal Alberto Nisman. Esperemos que tengan un poco de piedad y que les quede algo de pudor y no lo hagan.
Nisman apareció con un maldito balazo en la cabeza y hoy prácticamente no sabemos nada de lo que pasó. La causa está tan paralizada y muerta como Nisman.
El rabino Polakoff, que fue el encargado de la ceremonia del entierro de Nisman, en la casa del presidente Macri citó al libro de los proverbios: “la esperanza que se demora, enferma el corazón”. Pero el fantasma de Alberto Nisman va a perseguir durante toda la vida a Cristina. No solamente porque ella fue responsable por acción u omisión de su muerte. También porque el gobierno se comportó en todo momento como culpable. ¿Se acuerda de Diana Conti diciendo vamos a ir con los tapones de punta? ¿Se acuerda de Ignacio Copani colocando a Nisman en las cloacas?
El gobierno fue exitoso en su ataque previo y posterior a la muerte. El “operativo demolición” sobre la figura de Alberto Nisman logró matarlo por segunda vez y borrarlo de la faz de los titulares de los diarios. A Nisman lo vaciaron de credibilidad utilizando una campaña de mentiras y apelando a algunas verdades sobre ciertos comportamientos de su vida personal que no tenían ni tienen nada que ver con el tema principal. ¿Qué es lo trascendente en todo esto? Se lo resumo en algunas preguntas: ¿Es cierto lo que Nisman denunció? ¿Qué objetivo tuvo esa alianza que tejieron entre la Venezuela de Chávez, el Irán de Admadinejad y la Argentina de los Kirchner? ¿Es creíble que el interés de los negadores del Holocausto era levantar las alertas rojas a los acusados por el atentado a la AMIA y recibir todo lo necesario del plan nuclear argentino y del uranio enriquecido para construir una maldita bomba atómica? ¿Es cierto que Irán puso una montaña de dólares manchados en sangre y los hizo llegar a la Argentina triangulados a través del chavismo como contó un general arrepentido muy cercano a Hugo Chávez? Aníbal Fernández llegó a pedir que metieran presa a la madre de Nisman y se preocupó por llenar los medios de fotos de Nisman con mujeres. Querían decir que era un tiro al aire y fue un tiro en la sien. ¿Qué van a reclamar los familiares, los fiscales y los ciudadanos comunes dentro de una hora?
Saber la verdad y nada más que la verdad. Si ese día llega, Argentina será un país más republicano y democrático. Si ese día llega, más temprano que tarde podremos construir un país sin impunidad para los corruptos y con esperanza para los honestos. Ese día podremos decir todos: “Alberto Nisman presente/ ahora y siempre”.

Los sabotajes de Sabbatella – 17 de febrero 2016

Lo que está pasando en el hospital Posadas no tiene nada que ver con la verdadera política. Es la degradación de la condición humana, es la prostitución de la militancia que tiene que tener siempre el objetivo solidario y ético de ayudar a transformar la sociedad para hacerla más justa e igualitaria.
Le cuento los datos básicos para que sepa de qué estoy hablando. El flamante director de ese gigantesco centro médico, el doctor Alberto Díaz Legaspe hizo varias denuncias gravísimas que hacen sospechar que un grupo de ñoquis de la agrupación de Martin Sabbatella y de la barra brava de Deportivo Morón están haciendo distinto tipo de sabotajes y amenazas porque temen ser despedidos.
El más grave, el más espectacular desde el punto de vista de la imagen, es ver esa silla de ruedas incrustada en un resonador magnético. Ese aparato sofisticado de alta complejidad es el único que existe en toda esa zona Oeste del conurbano. Dicen que le tiraron la esa silla metálica para que el poderoso imán la tragara y se destruyera algo tan útil y tan escaso. El que hizo eso, le pido disculpas, es un energúmeno hijo de puta que merece la cárcel. En ese lugar se hacen alrededor de 30 estudios por día y ahora hubo que suspenderlos hasta que arreglen el aparato. Dicen que repararlo va a costar la friolera de 45 mil dólares. El que hizo eso no puede ser definido como militante. Porque esa bajeza inmunda no perjudica a Macri ni a María Eugenia Vidal. Eso es un atentado contra el pueblo trabajador y los sectores más débiles y necesitados de la sociedad. Ellos que se llenan boca hablando a favor de los pobres y en contra de las corporaciones económicas deberían saber que ese sabotaje perjudica a los más humildes. Por eso quiero creer que no fue un militante de la izquierda pituca o papanata como dice Andres Calamaro. Quiero creer que es uno de los violentos lúmpenes barrasbravas que hicieron entrar como fuerza de choque en la última etapa del cristinismo. Esos salvajes no entienden de hombre nuevo ni de socialismo. Son patoteros de profesión y resuelven los conflictos a los palazos, a las trompadas o a los tiros. De hecho tiraron unos panfletos y hay unas pintadas en las cercanías del hospital que son amenazantes, terribles y autoincriminatorias: “Que te quede claro, detrás de un trabajador hay una familia. Dejar a un trabajador en la calle es igual a destruir un hogar. Si te metés con mi familia, yo me meto con la tuya. Ojo por ojo”. Esa amenaza del ojo por ojo es típica del autoritarismo fachistoide. La venganza violenta, la presunta justicia por mano propia. Ojo por ojo y al final nos quedamos todos ciegos. Porque ese tipo de atentados violentos se sabe cómo empiezan pero no como terminan.
Pero esa brutalidad y salvajismo no fue todo. Hubo muchas cosas más que hicieron estos tipos que tienen aterrorizados a los médicos, enfermeros y pacientes que hacen su trabajo con abnegación. Un día hicieron dejar de funcionar en forma simultánea los 25 ascensores que tiene el hospital. Se robaron las plaquetas que controlan el sistema. No fue un accidente. Fue un incidente. Otro día, los muy criminales, quemaron todas las heladeras con una sobrecarga de energía. Tuvieron que salir corriendo en emergencia para llevar las vacunas a otros lados para que no perdieran la cadena de frío. Son vacunas carísimas, escasas y que salvan vidas de los más pobres de los pobres. Los ricos como Cristina Fernández, Lázaro Báez, Víctor Hugo Morales o Fito Páez no se atienden ahí.
El gobierno nacional de Mauricio Macri resolvió hacer una denuncia penal para terminar con esos delincuentes en la cárcel. Los sospechados, los dueños del hospital en la gestión anterior dicen que ellos también van a hacer una denuncia penal por las graves difamaciones. Dice Martin Sabbatella que todo es “una burda mentira para justificar los despidos y seguir poniendo al estado al servicio de las corporaciones”.
Es la justicia y la investigación policial la que tendrá la última palabra. Pero desde la política hay que hacer un esfuerzo para no fagocitarse al adversario. El canibalismo que bebe odio y come enemigos nos lleva al peor de los mundos. Los cristinistas lejos del poder y la caja están brotados. Su fanatismo en lugar de calmarse se multiplicó y ahora ven feroces derechistas y dictadores donde hay funcionarios elegidos hace apenas 40 días hábiles por el 52% de los argentinos. Y encima, son los mismos que ganaron las elecciones nacionales y en la provincia de Buenos Aires, en Morón (la cuna del sabbatellismo) y en Capital, entre otros distritos.
Son los perdedores seriales, los sin votos los que se comportan de manera más autoritaria y agresiva. Cristina les dijo a los opositores que si no estaban de acuerdo, tenían que formar un partido y ganar las elecciones. Y eso es lo que hizo la sociedad. Armó una coalición como Cambiemos y ganó las elecciones. Hay que saber perder y volver al llano. Hay que militar con el esfuerzo y no con el dinero del estado. Hay un hartazgo social sobre muchos dirigentes que hablan de democracia y patria pero que admiran a Hugo Chávez y no se bancan la alternancia ni la división de poderes que es la base de toda república.
No se puede llenar de ñoquis al estado para que el pueblo les subsidie la militancia. Ese dinero hay que utilizarlo para lograr la pobreza cero. No se puede convertirse desde el estado en un topo saboteador que solo quiere poner palos en la rueda y que todo estalle por los aires. Sueñan con Macri huyendo con el helicóptero y trabajan para eso. Ese sueño K es la pesadilla del resto del país.
Fueron intolerantes en el ejercicio del poder y hubo que poner el pecho ante tanto atropello y patoterismo de estado. Pero ahora, desde el llano quieren seguir teniendo los mismos privilegios y enseñarnos que es lo que tenemos que pensar. Eso se terminó en la Argentina. No hay más lugar para los golpistas ni para los corruptos. No hay más lugar para los violentos ni los extorsionadores.
Ojalá la justicia se ponga las pilas y pueda identificar a los autores de estos crímenes de lesa insensibilidad. Ojalá pronto sepamos quieren fueron los autores intelectuales y materiales de semejante irracionalidad. Juicio, castigo y condena para los que para defender sus curros ponen en peligro la vida de los pacientes.
Destruir el hospital Posadas es atentar contra la salud del pueblo pobre. Y nuestro himno lo dice claramente: al gran pueblo argentino, Salud.

Fito tiene el poster de Aníbal – 16 de febrero 2016

Rodolfo Páez, más conocido como Fito, es un exitoso artista rosarino que supo admirar al Che Guevara y sentir asco por la mitad de los porteños. Aunque no lo dijo, por carácter transitivo se supone que ahora también siente asco por más de la mitad de los argentinos que votaron al presidente que le produjo esa sensación de repugnancia.
Poco antes de las elecciones bajó el poster del Che y colgó el de Aníbal Fernández para quien hizo un concierto privado en su casa. Tomaron vino del bueno como amigos de toda la vida. La empleada doméstica que servía tenía guantes blancos. Y tanto Aníbal como Martin Sabbatella, su compañero de fórmula, estuvieron con sus esposas y corearon las canciones más emblemáticas.
Ahora Aníbal se dejó la barba y aunque sea muy canosa es lo único que tiene del Che: la barba.
Que Fito se haya sumado a la campaña de uno de los dirigentes con mayor imagen negativa es curioso. Es el que dijo que había solo una sensación de inseguridad y que en Alemania había más pobres que en Argentina. El que pidió que se metieran la marcha peronista donde usted ya sabe. Y sobre todo fue en plena ofensiva de la Iglesia Católica contra el jefe de gabinete al que por lo bajo describen como el diablo de la droga. Los resultados fueron peor de lo esperado. Fito no les dio suerte a los muchachos que perdieron en la provincia en una de las derrotas más importantes de la historia del peronismo que los llevó a perder incluso en sus distritos, donde más los conocen. Aníbal mordió el polvo de la derrota en Quilmes y Sabbatella en Morón.
La doctora Elisa Carrió también responsabilizó al quilmeño de ser una suerte del patron del mal de los narcos. Y hasta su propio compañero de militancia kirchnerista y ex intendente de Quilmes, Francisco «El Barba» Gutierrez se sumó al deporte de pegar a Anibal con la venta de estupefacientes. Y que Fito no me venga a decir que el Barba es de derecha y también le produce asco.
Hablo de Fito porque fue el principal convocante de un acto del cristinismo que se hizo en Parque Saavedra ante una multitud de militantes, sobre todo de La Cámpora.
Fue un hecho político legítimo porque cada uno tiene derecho apoyar y criticar a quien quiera. En este caso los besos fueron para Cristina y los palos para Macri. Hasta ahí,“ tudo legal”, como dirían los brasileños. Sobre todo porque esta vez, por lo menos esta vez, el resto de los argentinos no pusimos un peso. Antes hacían este tipo de manifestaciones pero bancados con el dinero del estado, es decir se hacían los clasistas y combativos pero con nuestro bolsillo.
Los artistas más cristinistas estuvieron eufóricos. Pablo Echarri y su esposa Nancy Duplaa, el ex menemista Gerardo Romano, Luisa Kuliok, Victoria Onetto, Mercedes Morán, Gastón Pauls, Cecilia Roth, la ex pareja de Fito, que caracterizó al gobierno como una derecha rara, y hasta Teresa Parodi que fue cómplice de persecución y listas negras en la cultura y que diez días antes de irse nombró a 50 ñoquis en el ministerio para que lo paguemos entre todos. El problema es que en ese recital, además hubo un stand que parodiaba un juego de la computadora que instaba a tirarle proyectiles a cubos que tenían las fotografías de algunos personajes odiados por esta “izquierda papanata”, como diría Andrés Calamaro. Son los soldados de una Cristina que “dividió al país”, como dijo Joaquín Sabina.
En ese escrache con incitación a la violencia participaron hasta los chicos de algunas familias que fueron a expresar su bronca por haber perdido las elecciones. Había que ver a pibes tirando pelotazos a las fotos del presidente Macri, electo por el pueblo hace 40 días hábiles. Al mismo flamante jefe de estado que ganó en Capital, Buenos Aires, Córdoba, Mendoza y Jujuy entre otros lugares. Los proyectiles para voltear muñecos, como si fuera una kermese del autoritarismo, eran también para Patricia Bullrich, María Eugenia Vidal la argentina como mayor imagen positiva, Hernán Lombardi, Alfonso Prat Gay, entre otros, todos de probadas fe democrática y sin una sola acusación de corrupción. También hubo proyectiles para Héctor Magnetto, CEO del grupo Clarín al que recurren desesperadamente la inmensa mayoría de esos artistas insurreccionales cuando necesitan promocionar sus espectáculos. Es lastimoso ver como se arrastran por un minuto de aire en TN o Mitre o unos centímetros en Clarin los mismos que decían que esos medios estaban manchados en sangre y que gritaban “devuelvan los nietos” a los trabajadores del grupo en referencia a una mentira, según lo determinó la justicia que sostuvieron Cristina y Estela Carlotto y que jamás los llevó a pedir disculpas a nadie por semejante nivel de estigmatización.
Una forma tradicional de saber si algo está bien y es moralmente aceptable, es colocarse en el lugar del otro. ¿Se imaginan a artistas e intelectuales macristas, que los hay, convocando a tirarle proyectiles a unos muñecos con la foto de Cristina, Máximo, Lázaro Báez, Ricardo Jaime, Sergio Schocklender, Hugo Curto, Gildo Insfran, Fito Páez y Pablo Echarri? Denunciarían hasta en la luna que se trata de un hecho fascista y multiplicador del odio. Y tendrían razón. La cobardía es la degradación del ser humano. ¿Se imaginan lo que diría el CELS absolutamente cooptado por el doble agente Horacio Verbitsky?
Clarín pone la otra mejilla. Y todos los días entrevista y elogia a un artista kirchnerista en sus páginas. Gesto democrático que muchas veces se le vuelve en contra. Igual que Macri que a través de los medios de comunicación en manos del estado dejó trabajando en radio nacional, por ejemplo, a periodistas militantes que sin embargo, ante la mano tendida, ofrecen su puño cerrado.
Son los mismos que llamaron a juzgar periodistas en plaza pública como hacían los seguidores de Mussollini y a escupir retratos de colegas que no se arrodillaron ni ante el látigo autoritario ni ante la chequera corrupta del kirchnerismo.
Los cristinistas más fanáticos quieren profundizar la fractura social expuesta. Disfrutan y se hacen fuerte en la grieta mientas este gobierno se esfuerza en cerrarla. Tal vez el gobierno sea también, igual que Clarín, un poco ingenuo. Para dialogar y construir puentes de acercamiento, igual que el tango, se necesitan dos. Si uno no quiere, dos no pueden. El camino es claro. Para los que acepten esa idea tan “reaccionaria” (entre comillas) como la de disentir con respeto y sin odios, la mano debe estar siempre tendida. Pero para los beligerantes que solo quieren tirar piedras, escupitajos o proyectiles la mejor solución es ignorarlos. Por suerte son una minoría dogmática, minoría intensa pero minoría al fin. Matarlos con la indiferencia los va a convertir en consumidores de su propio veneno. Como dijo Calamaro: “Son los que nos quieren mostrar una presunta superioridad moral desde la izquierda de un río que huele a podrido”. Nauseabundo de corrupción y autoritarismo, agregó yo.
Si alguien cuelga el poster de Aníbal Fernández en su casa está todo dicho. Está cegado por la ideología del odio. Y es capaz de creer que los delincuentes son los mejores hombres. Y eso es imperdonable.
Fito y compañía, ¿Quien dijo que todo está perdido?… yo vengo a ofrecer mi papelón.