Sarmiento, maestro inmortal – 15 de febrero 2016

Extrañamente en este país no recordamos a los argentinos importantes el día de su nacimiento. En general nos ocupamos de ellos el día de su muerte. Me gustaría romper esa incomprensible costumbre y hacerle un humilde homenaje a quien creo es uno de los compatriotas más extraordinarios de todos los tiempos. Y uno de los que más polémica despierta también.
Un día como hoy pero de hace 205 años nació Domingo Faustino Sarmiento.
Fue un escritor exquisito, un periodista indomable, un militar que se la bancaba, un político con el coraje bien puesto y eso le permitió ser senador, gobernador de San Juan y Presidente de la Nación. Pero Sarmiento, por sobre todas las cosas fue un maestro.
A Cristina y sus fanáticos no le gustaba recordarlo ¿Eran tan omnipotentes, autoritarios y caraduras que querían borrar de la historia a Sarmiento? Lo castigaron hasta con los dibujitos y los dibujados de Paka Paka, ¿Se acuerda? El simplismo frívolamente ideologizado de los K, produce vergüenza ajena. “Sarmiento era de derecha”, dijo en su momento el pensador camporista Juan Cabandié. Menos mal que perdieron las elecciones. De lo contrario en cualquier momento hubieran metido en el Congreso la declaración de interés público y sujeto a expropiación de la calle Sarmiento para rebautizarla Néstor Kirchner. El ex presidente si era de izquierda y no como Sarmiento, diría Cristina o Teresa Parodi.
Por eso le pido que pase y vea esta película. Es apta para todo público y no intenta bajar línea de ningún dogma. Habla de valores universales.
Es que Sarmiento es el gran maestro de la patria. Maestro de los maestros, como se dice cotidianamente. José Clemente, su padre fue peón de campo y arriero y combatió en las guerras por la independencia junto a Belgrano y San Martín.
El talento e inteligencia de Domingo Faustino Sarmiento empujaron la movilidad social ascendente. La prueba es que nació en el Carrascal, un barrio pobre de San Juan, llegó a ser presidente de la Nación y murió a los 77 años tan pobre como había nacido.
Es la gran figura polémica de nuestra historia. Se puede hablar horas de sus grandezas y de sus miserias. No nos alcanzaría todo un año. Solo su obra escrita tiene 52 tomos y más de 15 mil páginas. Se puede decir que fue cascarrabias, mujeriego y que tuvo actitudes francamente discriminadoras sobre todo con los indios y los gauchos.
Pero hoy debo rescatar lo mejor de su luz de educador. Un poema dice que “sembró escuelas como soles a lo largo de la patria”. Su dimensión de estadista lo llevó a fundar 800 escuelas en un país que según el primer censo que él también ordenó padecía un drama: 7 de cada 10 argentinos eran analfabetos. En 1871, la población de nuestro país era de 1.836.000 personas entre las que se encontraban 194 ingenieros y 1.047 curanderos, por ejemplo. En ese país de la injusticia y la oscuridad, Sarmiento fue el motor de la educación como igualador social y como principal instrumento del desarrollo.
Eso no se lo vamos a terminar de agradecer nunca. Fue el mejor combatiente contra la ignorancia y eso solo lo coloca como uno de los principales impulsores de la democracia y de los derechos de los más pobres. Decretó la ley de enseñanza primaria obligatoria. ¿Se imaginan la aceleración del progreso que eso significó? Cuando asumió había 30 mil y cuando dejó la presidencia ya eran 100 mil los chicos que concurrían a la escuela. Es que eran leyes revolucionarias. Cambiaban la estructura de la sociedad y la hacían más justa y progresista.
Le recuerdo solo algunos de los conceptos y valores que Sarmiento instaló para siempre en el inconsciente colectivo de los argentinos:” todos los problemas son problemas de educación.
Las escuelas son la base de la civilización.” Faltaban 30 años para el 1900 y él ya decía que “se puede juzgar el grado de civilización de un pueblo por la posición social de la mujer”. O que “el buen salario, la comida abundante, el buen vestir y la libertad educan a un adulto como la escuela a un niño”. Fue un verdadero visionario, un genio en su capacidad de enseñanza. Su concepto de educación para el desarrollo se adelantó un siglo. Gran parte de sus construcciones teóricas se siguen utilizando en la actualidad.
No quiso que el saber fuera un privilegio de pocos. Propuso que toda la República fuera una escuela. Apostó al progreso científico, a las comunicaciones. El correo y el ferrocarril en ese entonces eran catalizadores de las mejores ideas y soluciones concretas. Fue un férreo defensor de las libertades civiles y un opositor feroz a los dictadores. “Bárbaros, las ideas no se matan”, dejó grabado por los siglos de los siglos.
En primer discurso presidencial dijo algo que todavía hoy tiene una vigencia impresionante y que es la síntesis más perfecta de lo que debería ser la política: “el gobierno está para distribuir la mayor porción posible de felicidad sobre el mayor número posible de ciudadanos”. ¿Qué me cuenta? Ojalá fuera el objetivo que guíe a todos nuestros gobernantes. Paula Albarracín, su madre, le quiso poner Domingo pero no pudo. Por eso en su partida de nacimiento figura como Faustino Valentín Quiroga Sarmiento. A los 4 años ya leía de corrido y a los 15 ya era maestro, su principal condición que no abandonó jamás. Hasta en la cárcel mientras fue preso político se dedicó a enseñar a sus compañeros de celda.
Y luego se convirtió en un monumento vivo a los docentes y no paró nunca de construir bibliotecas populares. El filósofo Tomas Abraham lo definió como el hombre más grande que dio esta tierra. Su himno que es el himno que nos ilumina, reclama honor y gratitud para él y lo bautiza como corresponde: Domingo Faustino Sarmiento, Padre del Aula. Maestro inmortal y está todo dicho. Nació un día como hoy. Vale la pena recordarlo.

El día del amor – 12 de febrero 2016

Es muy bueno que haya un día del amor de pareja. Este domingo los enamorados debemos celebrar con todo el corazón, las neuronas y el cuerpo. Es cierto que todos los días hay que regar esa plantita maravillosa que es el amor, pero no es malo que un día nos dediquemos por entero al otro. Hay cientos de definiciones de amor. Y uno va cambiando con la edad y con el paso del tiempo. Yo creo que el amor es esa pasión que uno siente por el otro o la otra que hace que lo extrañe mucho y que quiera compartir muchas cosas con el o con ella. Pero eso no alcanza. La carne es fundamental pero no alcanza. El fuego encendido de la piel y el aliento feliz y agotado de la cama debe tener otros dos componentes, según mi humilde criterio. Uno debe ser el admirar al otro. Tenerle un gran respeto por lo que es como persona o como profesional. Por su capacidad intelectual por su actitud solidaria y generosa, por su apuesta al progreso y al esfuerzo de la pareja. Y le agrego algo más. Para mantener vivo ese amor, creo que hay que hacerse el bien uno al otro. Es bueno pensar en uno, en lo que le gusta en su propia satisfacción. Nadie puede hacer feliz al otro si primero no es feliz. Pero hay que ver siempre como podemos expresarle al otro o la otra que estamos pensando en el o en ella. Que la tenemos presente y que vamos siempre a tratar de hacer algo que la haga más feliz, que le genere más placer, que la haga sentir mejor como mujer o como hombre. Ese ida y vuelta es el secreto de la duración de una pareja. Los mimos, los besos, el sexo, el compañerismo, el compartir esfuerzos, llantos y alegrías siempre fortalece la pareja.
De todos modos no hay una fórmula científica y por eso es tan apasionante e inquietante. Hay siempre un toque mágico, inexplicable. Hay algo que enamora que te hace temblar las piernas cuando la vez. Que te sacude el alma cuando te mira con ganas. Que podes pasarte horas hablando de algún tema y horas callados, mirando el futuro o un paisaje conmovedor.
Todavía recuerdo a mi primera novia. Estaba en quinto grado de la escuela Ortiz de Ocampo de la calle Salta. Hicimos un asalto. Susana tenía el pelo rubio y largo hasta la cintura. En el wincofon sonó la ternura de Salvatore Adamo cantando “mis manos en tu cintura” y yo cerré mis ojos y me sentí volar. Jamás me atreví a decirle nada. Yo había llevado bebidas y las chicas, comida. Era un asalto de aquella época y yo la recuerdo como el día de mi primer amor aunque ella no lo supo nunca. Baile todo el tema con las manos transpiradas y colorado como un tomate.
Después vino el tiempo del caradura que se animaba a todo. Jamás olvidaré la piel cetrina de Alicia y sus ojos de miel que parecían convertirla en siciliana. Con ella cantamos y bailamos a un Leonardo Favio que decía “ding, dong, son las cosas del amor, yo subía y ella bajaba/ la miré y me miró”.
O Laura, la hermosura de su mirada de cielo con la que me quise casar. Fui capaz de viajar todos los fines de semana a Buenos Aires donde se había mudado. Iba en tren barato de bolsillos flacos de estudiante y sufrí como un loco cuando ella se casó con alguien menos soñador pero con una mejor posición económica que le dio muchas seguridades y tres hijos. Nuestro tema era Mamy Blue en la penumbra de los boliches. O Sandro, hablando de penumbras.
A todas les escribí poemas. O textos cargados de sentimientos. Está claro que las palabras, siempre fueron mi forma preferida de comunicarme, de expresar lo que siento y pienso.
Me volvió loco la Mirta que cantaba a Vinicius y con su afrolook y pantalones naranjas superajustados me cantaba al oído que “tus brazos precisan los míos y los míos, precisan los tuyos”. No pudo ser.
En los 70, la universidad combativa y las marchas callejeras me empujaron a los brazos de Celina. Era una partisana de apellido italiano y orgullo cordobés. Hincha de Agustín Tosco y los camperones verdes de la militancia. La dictadura acechaba, había que tomar decisiones para sobrevivir y huimos hacia Buenos Aires. Previamente nos casamos. Seguramente demasiado rápido. Éramos muy duros para la política pero demasiado blandos para la convivencia. Hoy miro a aquel Alfredo y lo veo con una inocencia y una falta de experiencia terrible. Pero empecé a ganarme la vida muy de abajo, en la revista Goles, mientras dormíamos con un colchón en el piso en un departamento de Floresta que casi no tenía muebles. Pero había música de Tejada Gómez y Silvio Rodriguez.
Después viví tiempos de separado más zarpado y fui picoteando por distintas flores. La calle Corrientes me deslumbraba y tuve mucho de ese amor fugaz del toco y me voy que es amor pero no tanto. Esos son amores de madrugadas y calenturas pero no un amor de todo el día. Son esos ásperos entreveros de sábanas a los que suele cantarle Joaquín Sabina que hoy cumple 67 años.
Con Silvana, la psicoanalista de Lugano, me casé y viví durante 24 años. Entramos a la fiesta con Sting que cantaba “Si la amas, déjala ir”. Apenas la ví en un recital, supe que iba a ser mi futura segunda ex esposa. Es una gran madre de Diego y nadie vive tanto tiempo con alguien si no hay una potente llama prendida.
Finalmente, todo llega. Hoy Cecilia, es la colorada que me puede. Un arroyito salvaje que me enseñó a disfrutar de muchas cosas que yo ignoraba. Todos los días nos levantamos con la alegría de estar juntos y de construir la mejor pareja que podamos. Nos avanzamos bailando con Los Amados y riendo como chicos de nuestras picardías. Ella me dijo goloso porque yo le pedí un beso demasiado pronto.
A esta altura creo que cada amor tuvo su identidad. Cada amor fue un espejo de mis momentos, mis sueños, mis fracasos y mis éxitos. Yo ya no soy el mismo que fue feliz con aquellas otras mujeres. Ni el que dejó de serlo y se fue en busca de otros susurros. Tal vez no cambié el fondo de mi mirada ni mi ADN de la vida. Pero fui modificando las formas de aproximarse a la vida y al amor. Uno cree que sabe pero no sabe bien que es el amor. Sospecha. Siente cosas en el cuerpo y aproximaciones en las ganas.
Hoy creo que lo que más se parece a lo que siento lo escribió, cuando no, Daniel Salzano para Jairo.
Se llama “Los enamorados” y dice que se miran de frente,
caminan despacio, se besan de lado,
se tocan el pelo,
se cuentan los dedos,
se besan las manos.
Los enamorados…
Inventan proezas,
desatan pasiones,
murmuran promesas,
adoran la vida,
comparten helados.
Los enamorados…

Los enamorados,
son cuerpos sagrados,
oigamos el himno que cantan callados,
no me dejes nunca, no me dejes solo,
no me dejes, teneme apretado
decime amor mio, decilo de nuevo,
te quiero te quiero, que el mundo se acabe y empiece de nuevo.
Los enamorados, se miran de frente,
caminan despacio, se besan de lado,
ocupan el mundo, se prestan el alma,
los enamorados…
evitan las luces, dominan la noche,
abarcan estrellas, señalan planetas,
estiran las manos …. y
al final estallan, se apuntan,
se juegan, se afloran,
se abejan, se abren,
se cierran se bailan,
se juran, se viaban de lengua ,
de ojos de lado, se acunan,
se miman, se doblan, se triplan,
se llaman, se citan,
se loban, se lunan,
se celan se adoran,
los enamorados…
Brindo por todos los enamorados y les deseo que ese amor no se termine nunca. Brinde por eso este domingo. Es el día del amor.

Dos meses de Macri – 11 de febrero 2016

Ya se puede hacer un primer balance de luces y sombras. Ya pasaron dos meses del gobierno de Mauricio Macri y creo que su principal logro es haber derrotado al fantasma de Fernando de la Rúa y de la Alianza. Hay que ir muy al fondo de la historia para encontrar un gobierno no peronista que haya terminado su mandato con normalidad. Hay que retroceder hasta el presidente Marcelo Torcuato de Alvear que cumplió hasta 1928 con lo que ordenaba la Constitución de aquel momento. ¿Escuchó bien esta aberración política e histórica cargada de causalidad y no de casualidad? Hace 88 años que un gobierno no peronista no termina su gestión para la que fue elegido por el pueblo. La pregunta que más me hacían en la calle o en las charlas los ciudadanos comunes era la siguiente: “¿Si gana Macri, va a poder gobernar? ¿Lo van a dejar? Y todos traían algún ejemplo terrible de actitudes destituyentes por parte de un sector del peronismo que no soportaba estar en el llano. El plan de lucha contra Illia. Los paros seriales de Saúl Ubaldini contra Alfonsín. Algunos civiles cómplices del golpe militar contra Frondizi. Los saqueos encabezados por muchos intendentes del Conurbano contra De la Rua.Mauricio Macri es el primer presidente que no se forjo en la fragua de los dos partidos mayoritarios. No es peronista ni radical aunque tiene peronistas y radicales en sus filas y como aliados en Cambiemos. Se reconoce más cerca del desarrollismo pero es un hombre más de la gestión que del debate ideológico.

Por eso creo que esto es lo más importante del primer balance. Mauricio Macri no solo demostró que puede gobernar con firmeza el timón de la Nación, también que no tiene nada de fragilidad. No le tiembla la mano a la hora de tomar decisiones muy jugadas aunque se equivoque y ese liderazgo tiene la capacidad de reconocer algún error y dar marcha a atrás. En eso es la contracara de Cristina. Macri dialoga donde Cristina excluía y agredía. Macri convoca a todos los sectores y los escucha en donde Cristina mostraba su maltrato sectario y soberbio. Haber convocado a los gobernadores y a sus rivales en las elecciones desactivó en un solo acto el nivel de crispación, odio y violencia latente que existía en la Argentina camporista.

Macri demostró que puede gobernar. Esa es el título, la noticia más importante. Se equivocaron los que creyeron que lo se lo iban a llevar por delante los grupos piqueteros en las calles, los gremialistas en las paritarias y los más fanáticos legisladores K en el Congreso de la Nación. “Le van a hacer la vida imposible, no le van a aprobar una sola ley”. Eso es lo que se decía. Y eso resultó ser absolutamente falso.

Los piqueteros están tan diezmados sin la plata del estado que le daba Cristina que, con Milagro Sala presa, en Jujuy no hay ningún tipo de protesta callejera. Los gremios, o mejor dicho sus principales dirigentes cegetistas están por estas horas reunidos en forma racional con Macri. Quieren buscar un acuerdo sensato para no perjudicar a los trabajadores con una caída de su poder adquisitivo pero sin potenciar el fuego inflacionario que si se espiraliza, puede quemar todo en pocos minutos. Y en el Parlamento, el gobierno nacional tiene victorias muy contundentes para exhibir. Cambiemos tiene apenas 90 diputados. El quórum se logra con 129. Un océano de diferencia. Sin embargo en apenas 39 días hábiles de gobierno ya se tejió un acuerdo de responsabilidad democrática que suma 40 diputados de Sergio Massa y no menos de 15 que aportan el justicialismo renovador y republicano de gobernadores como Juan Manuel Urtubey. El saldo es que se logró arrinconar y aislar a los grupitos más fanáticos y menos representativos del cristinismo beligerante y que el quiebre del bloque provocó una rebelión en la granja y una crisis que recién empieza.

Esto significa que Macri tiene el quórum asegurado y una buena predisposición a votarle no todo lo que quiera, pero si las principales leyes que necesite para gobernar.

Por eso le digo que Macri demostró que puede gobernar. Que tiene uñas de guitarrero. Que su formación empresaria, su éxito en Boca y su crecimiento en la jefatura de gobierno de la Ciudad durante 8 años, le dieron la madurez necesaria para semejante desafío.

Quiero aclarar que gobernar no significa que haga todo bien ni mucho menos. Entre las luces hay que colocar a la salida impecable del cepo, a las designaciones ministeriales que mayoritariamente son de gente que sabe y entiende, al cambio de clima de guerra por uno de paz social, y a la reiterada promesa de buscar pobreza cero. Hace unas horas se hicieron anuncios que van en el buen sentido. En intentar mejorar la situación de los que menos tienen y más necesitan. La jubilación mínima ahora será de casi 5 mil pesos y la asignación por hijo se fue a 966 pesos. Nadie se hace millonario con eso. Pero son pequeños pasos a los que hay que sumarle otras decisiones en igual sentido. Bajar el IVA a los alimentos, aumentar el mínimo no imponible de ganancias y aumentar las asignaciones familiares son buenas noticias que si se parte en dos las paritarias a la espera de la baja de la inflación en el segundo semestre, se puede hablar de que nadie va a perder nada pese a la devaluación y a los tarifazos de luz.

Entre los logros hay que destacar las nuevas relaciones internacionales. Chau chavismo, chau Irán y bienvenido el mundo desarrollado como Estados Unidos, Francia, Italia. Hasta el Papa Francisco recibirá a Macri en dos semanas. Se espera que pronto, si el acuerdo con los fondos Buitres llega, aparezcan créditos e inversiones masivas que aumenten la producción y el trabajo. Es la única manera de reducir la pobreza y la marginalidad. Más producción y trabajo.

Entre las sombras no nos podemos olvidar de la olvidable decisión de nombrar dos jueces de la Corte Suprema por decreto. Eso ya fue corregido, pero fue una metida de pata tan grande como aumentar la coparticipación porteña sin conversar siquiera con el resto de las provincias.

Hubo otras cosas cuestionables. En el medio de vagos y ñoquis que ingresaron a último momento para poner palos en la rueda fueron echados algunos trabajadores capaces y honrados. Les faltó más precisión para no cometer errores y les faltó y les sigue faltando una mejor comunicación con la idea de que algunos diputados puedan defender las políticas del gobierno ante el ataque permanente de los cristinistas rabiosos que solo quieren ver a Macri en un helicóptero, huyendo de la Casa Rosada. Por eso le digo que entre los muchos aciertos, el más importante fue la exhibición de autoridad para liderar. Algunos K ahora lo acusan de lo contrario, de ser autoritario. Antes decían que era un tibio que no iba a poder con semejante tarea. Hoy todas las encuestas lo muestran a él y a Gabriela Michetti y María Eugenia Vidal con altos niveles de imagen positiva y aceptación. Eso no es para siempre. Eso hay que regarlo todos los días. Por ahora se puede decir que Macri va bien pero todavía tiene miles de batallas por delante. Nada es fácil y mucho menos gobernar este país quebrado y agresivo que dejó Cristina. Macri podría denunciar con más datos que país recibió. Esa también es una falencia. Porque mientras más información de los niveles de corrupción, mala praxis y despilfarro del kirchnerismo se tenga, más rápido van a poder actuar los jueces independientes. Y más rápido el ciudadano va a comprender mejor lo que pasa. Porque como siempre, el pueblo quiere saber de qué se trata. Y que los ladrones vayan a la cárcel. ¿No le parece?