El sapo más grande de Víctor Hugo – 13 de enero 2016

En mi libro “Juicio y Castigo”, hay una columna que sintetiza muchas columnas que se titula: “Los relatos inmorales de Víctor Hugo Morales”. Durante mucho tiempo cerré este programa con una sección que tuvo mucho éxito entre los oyentes donde todos los días alguien se tragaba el sapo porque había dicho o hecho algo en contra de la democracia. Era un juego irónico entre la presidenta Cristina que preguntaba “¿quién se traga el sapo hoy? y Víctor Hugo que, resignado, decía que algún sapo hay que tragarse”.
Muchas veces me pregunté si no era una injusticia de mi parte, una exageración en mi crítica al uruguayo. Y siempre apareció en mi conciencia la misma respuesta: es la forma que encontré de ridiculizar editorialmente a quien prostituyó el periodismo, el oficio que tanto amo. Uno de los balances que hago de la etapa kirchnerista es que intentaron borrar de la faz de la tierra a los periodistas independientes. Es cierto que finalmente no lo lograron. De lo contrario, hoy seríamos una prolongación del chavismo. No lo lograron, pero estuvieron cerca y entre otros instrumentos los Kirchner utilizaron a muchos colegas que por convicción o por dinero se prestaron a atacar a los periodistas que no nos arrodillamos ante el altar de Cristina y de su pauta publicitaria ni nos dejamos domesticar por su látigo implacable.
Muchos colegas dejaron de serlo y se convirtieron en comisarios políticos. Pero la mayoría eran perejiles sin talento ni trayectoria. Por eso casi no los menciono. Pero hubo dos que con su prestigio cosechado en años y con su fanatismo de conversos se transformaron en dos emblemas de la malversación de nuestro trabajo. Horacio Verbitsky a quien también muchas veces le dí para que tenga, y Víctor Hugo. Como yo trabajaba en radio Continental con Fernando Bravo, pude ver de cerca la panquequeada brutal de Víctor Hugo. Me indignaba porque era capaz de humillar a humildes cronistas que estaban haciendo sus primeras armas en esta profesión por el solo hecho de trabajar en TN o en esta querida radio Mitre.
Su traición al oficio que siempre debe tener una mirada crítica del poder fue un golpe de nocaut para radio Continental que tenía gran parte de sus seguidores en el mundo productivo del campo. Su discurso contra lo que él llamaba “oligarcas golpistas”, fracturó la identidad de la emisora que se cayó a pedazos en sus niveles de rating. Mientras la radio tenía menos audiencia, el recaudaba más dinero por las fortunas de publicidad oficial del gobierno y por los programas que hacía desde localidades con intendentes cristinistas que le pagaban aparte y algunas veces en negro. Evasor, me había salido el botija.
Víctor Hugo logró el milagro de hundir una radio que supo estar siempre entre las más escuchadas de la Argentina. No solo porque hablaba en contra de los oyentes y los anunciantes de esa radio sino porque su actitud chupamedia y servil no despertaba interés ni siquiera entre La Cámpora. De hecho nunca tuvo éxito en la radio pese a que en el 2011, por ejemplo, Cristina sacó 12 millones de votos. Pero nadie escucha al que todo el día dice que el gobierno es una gloria, hace todo bien y está lleno de ministros que son santos y patriotas.
Era tan mayordomo de los funcionarios que relajaba tanto como comerse un frasco de dulce de leche. Sobreactuaba en su ignorancia política y debía ratificar su giro de 180 grados. Es más, hasta sus propios compañeros del micrófono se asombraban cuando leía como si estuviera improvisando largas gacetillas que le enviaban desde el gobierno de Cristina. ¿Se entiende lo que digo? Decía como si fuera su propio pensamiento la bajada de línea que le mandaban las usinas oficialistas. Eso es una estafa al periodismo. En un delito de lesa profesionalidad.
Victor Hugo es además un tipo soberbio y agresivo. Pateó el auto de un invitado a otro programa que había estacionado en su lugar. Amenazó a los gritos a un gran periodista del grupo Prisa que quiso cambiarle un horario. Se agarró a trompadas varias veces por un punto mal cobrado en el tenis.
Por todo eso, los propietarios siempre quisieron desprenderse de quien quebró la radio. En los últimos tiempos los dueños de la emisora tuvieron que someterse a la extorsión de Cristina: si echaban a Víctor Hugo no les aprobaban la licencia para operar en Argentina. Pero eso se terminó. Hoy las nuevas reglas en el mundo de los medios permiten mucha libertad y ni el grupo Prisa ni los empresarios mexicanos que se asociaron lo necesitan para que el gobierno les haga ningún favor. Por eso lo echaron. Lo usaron. Le pagaron fortunas y lo dejaron hacer lo que quisiera, faltar días enteros, ignorar a grandes periodistas de su equipo porque no se sumaron a su comparsa K o viajar todo el tiempo por el mundo, porque lo necesitaban. Eso es lo que se terminó. No se trata de un caso de censura ni mucho menos. Una empresa que fue extorsionada por Cristina con la presencia de Victor Hugo se sacó de encima una mochila que le costaba montañas de dólares. Porque ese es el otro tema. El doble o triple discurso. Fracaso absoluto en sus programas. En radio medía 9 puntos de share contra más de 50 de Mitre en ese horario y en canal 9 tenía un rating tan bajo que ni siquiera en un canal de cable lo hubieran mantenido. Solo seguía poniendo al aire sus proclamas engoladas y pseudo-revolucionarias y cargadas de miel con los Kirchner a cambio de pauta publicitaria y conveniencia legal de quienes lo tenían contratado. ¿Se entiende?
Pero yo le hablaba del triple discurso. Habla maravillas de Cuba como un guevarista pero tiene un departamento lujoso en Nueva York. Adora a Nicolás Maduro y el chavismo decadente pero viaja varias veces al año a Paris, Roma y Madrid. Suele llenarse la boca con los pobres y es un señor acaudalado como pocos. Siente culpa por eso pero sigue facturando. Está enamorado solamente de dos cosas: de su voz y de su chequera. Por eso indigna que la quiera jugar de víctima y de perseguido. Tiene decenas de radios y canales K para expresar su verborragia obsecuente. Pero va a ser difícil que alguien le pague las fortunas que venía cobrando hasta ahora. Siempre dijo una cosa e hizo otra. La hipocresía está en su ADN. Con el tema de la dictadura batió todos los records. En Uruguay jugaba al fútbol y cantaba tangos en los cuarteles donde tenían alojados a los presos políticos y en Argentina tuvo que pedirle perdón por carta a Estela Carlotto por haber expresado sus simpatías por Videla y compañía. Sin embargo ahora levanta el dedito acusador.
En eso tiene muchas similitudes con Cristina. Ambos se hicieron millonarios y no levantaron un dedo durante el terrorismo de estado.
Víctor Hugo, fue el relator del relato, el defensor mediático de todos los corruptos más corruptos, empezando por Amado Boudou y Ricardo Jaime y terminando por Lázaro Báez y su amada Cristina. Es el símbolo del periodismo de estado. Es la bandera de los que quisieron instalar un régimen autoritario con discurso único. Víctor Hugo, el de los relatos Inmorales. El barrilete cósmico que se dio vuelta en el aire como una media y se convirtió en genuflexo de los Kirchner y en verdugo del periodismo. Le dicen Tor Hugo, acaba de tragarse el sapo más grande de su vida.

Destruir la narcocracia K – 12 de enero 2016

El gobierno de Mauricio Macri prometió muchas cosas pero tres fundamentales: pobreza cero, unir a los argentinos y combatir el narcotráfico. Todos son desafíos complejos y que van a llevar su tiempo. Pero el primero de esos enemigos que decidió dar batalla es la narcocracia que dejó el kirchnerismo. Digo narcocracia K sin temor a equivocarme porque “cracia” viene del griego cratos que significa gobierno. Y es a ese gobierno que intentaron instalar los narcos y sus cómplices el que hay que destruir si es que queremos vivir en un país sano y seguro para nuestros hijos.
Los narcos consolidaron su instalación en la Argentina en estos últimos doce años. No lograron el objetivo final de armar un gobierno paralelo pero estuvieron a punto de empujarnos al abismo de lo que fue Colombia o México. Por ahora no lo lograron. Estamos lejos de esa realidad tenebrosa pero con el gobierno anterior íbamos a eso.
Dice bien Macri cuando responsabiliza a los Kirchner de este drama. Ya sea por inacción, incapacidad o complicidad, desde Néstor para acá hubo una docena de años en los que se abrieron las puertas y ventanas a los delitos más crueles del crimen organizado para el tráfico de drogas. Por eso es tan grave todo lo que está pasando. Por eso el flamante gobierno no puede mirar para otro lado. Su desafío es que gobierne el pueblo a través de la democracia o los criminales a través de la narcocracia. Asi de grave es la cosa.
¿Qué tiene que hacer Macri? Todo lo que el gobierno de Cristina y Aníbal Fernández no hicieron y revisar todo lo que si hicieron. Hay que dinamitar las complicidades de la política, la justicia y todas las fuerzas de seguridad. Invertir en tecnología de última generación, capacitar con los mejores a nuestros uniformados y meter presos a todos que facilitaron y siguen facilitando la infiltración de los carteles mejicanos y colombianos en nuestro bendito país.
Los Kirchner estuvieron más de 12 años en el poder y esa capacidad nefasta que tuvieron para negar lo evidente fue la que permitió la invasión silenciosa de los narcos. En todos los planos se han comportado como un estado bobo o lo que es peor, con complicidades que la justicia debe investigar.
Primero, el Sedronar. Es el organismo encargado de combatir la droga. Tiene rango de secretaría de estado. Durante 7 años, repito 7 años, no 10 minutos, el responsable fue uno de los grandes amigos de Néstor Kirchner. El dentista José Ramón Granero, por acción u omisión permitió o colaboró para que los narcos hicieran un negocio multimillonario con el delito despreciable de importar solo en el año 2007, la friolera de 20 mil kilos de efedrina. Le doy algunas cifras para que se entienda la magnitud de la corrupción. En México la efedrina está prohibida porque se utiliza para fabricar drogas sintéticas como el éxtasis. Por lo tanto vale fortunas. Argentina, en promedio, importaba 1.200 kilos por año para uso medicinal. De pronto, pasaron a 20 mil kilos. Compraban un kilo a 100 dólares y lo vendían a 10.000 dólares. ¿Se da cuenta? Lo importaban y enseguida lo exportaban a Mexico de contrabando y ganaban cataratas de dólares. Dicen que el negocio movió más de 500 millones de dólares. ¿Granero nunca se dió cuenta de lo que pasaba? ¿Néstor Kirchner no notó nada raro pese a que seguía siempre muy en detalle los números de la economía? Pero no solo Granero estuvo en esto. El ya fue procesado por la jueza Servini de Cubría. También estuvieron los tres hermanitos Zacarías. El cartel de los Zeta, se podría decir. El trío de grandes amigos de Néstor y por eso ocuparon siempre puestos claves en el estado: en el PAMI, en protocolo de presidencia y en la Sedronar. Repito: ¿Néstor no se enteró de nada raro? ¿Nada le llamó la atención? ¿Cristina no sospechó de los aportes que recibió para su campaña electoral? La mayoría eran de droguerías involucradas en la mafia de los medicamentos y en el tema de la efedrina. Hubo un triple asesinato por este tema y los Kirchner miraron para otro lado. Ya le dije varias veces que uno de los asesinados, Damián Ferrón aportó 400 mil pesos a la campaña de Cristina. Es un dinero. 400 mil pesos hace 9 años.
¿Estado bobo o cómplice? ¿Demasiado tontos o demasiado vivos? ¿Pobres ineficientes o Ricachones corruptos?
Esto es lo que hicieron los Kirchner con el principal organismo del estado para combatir las adicciones. Hasta que aparecieron Aníbal Fernández y un grupo de topos de la SIDE y todo se complicó más todavía.
Simultáneamente utilizaron la Unidad de Información Financiera para hostigar y perseguir a empresarios y dirigentes opositores y para encubrir a los Lázaro Baez, en lugar de combatir el lavado de dinero. Es poco y nada lo que Jose Sbatella hizo respecto de esos océanos de dineros negros e ilegales manchados en sangre producto de las mafias organizadas. Casi no se descubrió nada al respecto. Pero la UIF tuvo un gran actividad como instrumento para castigar la disidencia política.
Ya dijimos que este país no tiene fronteras. Solo coladores por aire, tierra y agua. Ya pasaron cosas gravísimas. Intentaron asesinar a Antonio Bonfatti, el gobernador de Santa Fé. Amenazaron de muerte a Germán de los Santos, corresponsal del diario La Nación en esa provincia. Se registró la presencia de los dos máximos patrones del mal colombianos reunidos en Argentina. Entran como panchos por su casa y hacen lo que quieren. Tenían impunidad garantizada. Tienen vía libre para sus negocios criminales. No es casual que Argentina, que era un país de tránsito, hoy sea uno de los mayores exportadores y consumidores de cocaína. ¿Quién tiene la culpa de esto? ¿ Quién es el que por irresponsabilidad, incapacidad o complicidad permitió que lleguemos hasta acá? ¿A quién hay que pasarle la factura por este veneno que asesina generaciones y que destruye países? ¿Quiénes fomentaron la narcocracia? Juicio y Castigo para ellos. Para Aníbal Fernández y Cristina. Ella por el silencio y la negación del tema. Y él por insistir en que este es solo un país de tránsito cuando hace mucho que está claro que no es asi. Hasta el Papa Francisco se dio cuenta y lo dijo con todas las letras. Por eso lo puso a Aníbal en la mira. Tiene razón Laura Alonso cuando dice que no fue magia, que fue mafia. Tiene razón cuando dice que la grieta debe ser entre la ley y la mafia.
Es una cuestión de vida o muerte. Democracia o narcocracia. Usted elige.

Macri contra los narcos – 11 de enero 2016

Parece que va en serio la lucha del gobierno de Mauricio Macri contra los narcotraficantes. Parece que la voluntad política es la de exterminar esa lacra que dejó la herencia más maldita del cristinismo. Durante años Cristina se calló la boca y miró para otro lado y permitió que el crimen organizado perforara y colonizara una parte de las instituciones de la Argentina. Ahora pudimos verlo con toda claridad. Los tres sicarios que fusilaron a tres personas por el tráfico de efedrina hoy están nuevamente en la cárcel pero lograron demostrar la capacidad organizativa, las vinculaciones prostituídas y el poder de daño que tienen.
Que los tres criminales estén nuevamente presos es un gran éxito y un mérito del gobierno de Macri. Pero está claro que todo no fue gratis y que en ese proceso dejaron en evidencia muchos problemas. Aparecieron debilidades, ingenuidad, celos y peleas entre los gobiernos y las distintas fuerzas de seguridad y cierta inoperancia que le hicieron pasar un verdadero papelón a las tres principales figuras políticas de la Argentina: el presidente Macri y sus dos mujeres, Gabriela Michetti y María Eugenia Vidal.
Fue una agonía que duró 14 días y que tuvo grandes luces pero también algunas sombras.
Quedó claro que los pistoleros juegan fuerte y no son perejiles. Que hay que combatirlos con la mayor profesionalidad posible y que cuanto antes hay que cortar por lo sano y meter el bisturí a fondo en las policías provinciales y federal, en la gendarmería, en los servicios de inteligencia, en los cómplices políticos y en la justicia.
Hay que reparar los agujeros de la infiltración y la convivencia de los narcos con el estado nacional que tiene que bregar por la seguridad, la tranquilidad y la paz social para todos.
Por eso cuanto antes hay que hacer un balance de todo lo sucedido para detectar a los infiltrados y a los funcionarios comprados por el dinero de la droga para denunciarlos ante la justicia y que terminen con sus huesos en la cárcel como están ahora los hermanos Lanatta y Schilachi.
Es necesario revisar todos los mecanismos para fortalecer los aciertos y premiar a los uniformados que trabajaron con eficacia y coraje y corregir los errores que se cometieron. Es verdad que a las autoridades de Seguridad de la Nación les tendieron una trampa, pero también es cierto que ellos cayeron en esa trampa y encima, dejaron en una posición ridícula al jefe del estado nacional porque celebró algo que no existía. Eso no debe ocurrir nunca más. En este combate a muerte debe existir un manejo de alta capacidad que proteja al presidente de todos los argentinos y que evite que tenga que pagar algún costo político.
Está claro que el enemigo es poderoso y maneja fortunas para infiltrarse y para comprar funcionarios de todo tipo. Los que plantaron pistas falsas para desviar la investigación y ayudar a los prófugos han cometido un delito gravísimo de conspiración contra la patria.
Tiene razón la ministra Patricia Bullrich cuando dice que eso no es el final de nada. Es una batalla ganada pero la guerra recién comienza. Estamos hablando de criminales que envenenan a nuestros hijos con la droga que son capaces de matar y que pretenden construir un poder paralelo y gobernar este país. Eso no lo podemos permitir. Eso debe ser un tema de agenda de estado que involucre a los más diversos sectores políticos. Hay que avanzar en mejorar la legislación, la logística, la infraestructura, la moral y la ética de los encargados de la lucha cuerpo a cuerpo.
¿Se necesita una ley del arrepentido? ¿Sirve la posibilidad de derribar aeronaves? ¿Ayuda la radarización urgente de las fronteras?
No hay que olvidar que los Kirchner permitieron que el jefe financiero de este grupo se mantenga prófugo desde hace 44 meses. Hablo de Ibar Perez Corradi un delincuente peligroso y muy escurridizo. Y no se puede dejar de tener en cuenta que en el penal de Ezeiza, la cárcel de máxima seguridad, están presos Mario Segovia, el rey de la efedrina y Henry de Jesus López Londoño, apodado “Mi sangre” y calificado por Sergio Berni como “el criminal más importante del mundo”. Y pensar que con todo esto y con las denuncias del Papa Francisco, Aníbal seguía insistiendo que Argentina era solo un país de tránsito.
Destruir esta corporación narco no se logra de un día para el otro. Está claro. Pero no hay que dar más ventajas. Sin prisa pero sin pausa hay que ir a fondo y cerrar las puertas y ventanas que el cristinismo le abrió a las mafias criminales.
Aníbal Fernández y la propia ex presidenta tienen muchas explicaciones que dar ante la justicia. Cristina porque todo comenzó en forma organizada con los aportes que las droguerías involucradas en este trapicheo ilegal de efedrina aportaron para su campaña electoral. Uno de los asesinados en el triple crimen, Sebastián Forza puso 400 mil pesos en el 2007. El gobierno de Néstor puso en marcha esto con los hermanos Zacarías y el ex jefe del Sedronar, Jose Ramón Granero que están procesados por la jueza Servini de Cubria.
Y hay otra trama que desentrañar que tiene que ver con los Meiszner padre e hijo. Uno, con los negociados del Fútbol para todos y la FIFA y otro con el Renar y el tráfico, transporte y portación de armas. En ambos temas también aparecen los dedos pegados de Anibal Fernandez y su relación con ellos.
En el día de su cumpleaños número 59, el ex jefe de gabinete recibió un presente griego: la detención de Martin Lanatta. Es el jefe de esta bandita y el que más vinculó a Anibal con el sobrenombre de La Morsa como jefe de todo lo de la efedrina y el triple crimen. Y lo hizo ante las cámara del programa de Jorge Lanata, el bueno y con una sola “te” y también lo ratificó ante la justicia.
Insisto con una pregunta: ¿Hay algún fiscal corajudo que se atreva a citarlo para preguntarle lo que conoce de estos temas? Todos sus compañeros lo han dejado en soledad y su única reacción fue prender el ventilador para acusar falsamente a periodistas.
Tiene razón la jefa la Oficina Anticorrupción, Laura Alonso: “No fue magia, fue mafia”. Los argentinos sin distinción de banderías partidarias tenemos que ponernos de pié y decir: “No pasarán. Los narcos no pasarán”. Es por el bien de todos y para mal de ninguno.