El imperio corrupto de Lázaro Báez está a punto de caerse a pedazos. Eso solo ya es grave. Pero lo más inquietante es que en su implosión el millonario Báez puede arrastrar a la millonaria Cristina y su hijo Máximo. No hay que ser demasiado inteligente para darse cuenta de lo que está ocurriendo y de lo que puede ocurrir.
Lázaro Báez fue y es el testaferro de la familia Kirchner según el ex vice gobernador de Néstor, Eduardo Arnold. Pero según Mariana Zuvic, Lázaro es directamente un empleado de la familia Kirchner. Eso lo dirá la justicia. Por ahora lo que está probado, porque aparece en la declaración jurada de la ex presidenta, es que Lázaro Báez es su socio en varios emprendimientos inmobiliarios y que la empresa de Lázaro llamada Valle Mitre administró tres de los hoteles de la ex familia presidencial. Otro dato insólito: en esa misma declaración de bienes, Cristina asegura que le debe 12. 460 pesos a Lázaro.
Hasta ahí estamos en claro. Las grandes novedades de los últimos días son que el imperio corrupto de Lázaro Báez se está hundiendo. Hay muchos datos que lo certifican pero dos que son contundentes. La provincia de Santa Cruz y El Calafate en particular está plagada de cortes de ruta y piquetes de los trabajadores de las empresas de Báez que denuncian que les deben dinero y que no hay perspectiva de pago.
Son casi 2.000 trabajadores que sufrieron la amenaza de despido. Algo que es atroz siempre y en cualquier lugar pero mucho más en Santa Cruz donde Lázaro es el principal empleador después del estado provincial. Muchos de los operarios que protestan lo están haciendo muy cerca de donde Cristina está descansando en su lugar en el mundo. El gremio de la UOCRA por ahora no dice nada porque siempre fue cómplice del régimen anterior. Pero hay algunos delegados más radicalizados que están proponiendo un escrache a la propia viuda de Kirchner.
Primer dato: dice Lázaro y la gobernadora Alicia Kirchner que Vialidad Nacional les debe dinero y por eso no puede pagar. Pero Susana Toledo, una diputada radical dice que es todo lo contrario: que Lázaro le debe dinero al estado porque ya le pagaron obras públicas que no fueron realizadas.
Otro tema. Margarita Stolbizer denunció en nuestro programa de Los Leuco en TN que las empresas de Lázaro en conjunto le deben al Banco Nación más de 600 millones de pesos y registra más de 650 cheques rechazados. ¿Escuchó bien? 600 millones de deuda y 650 cheques sin fondo. La jefa del GEN dice que eso evidencia una situación de quebranto que indica que Lázaro no va a pagar nunca esa deuda y que la vamos a tener que pagar todos los argentinos. No fue magia, Cristina lo hizo. Siempre estamos hablando de empresas pantallas para lavar el dinero sucio de la corrupción y las coimas de los Kirchner. El caso Hotesur lo muestra por todos lados. Tanto la ex presidenta como su hijo dejaron los dedos pegados y si la justicia actúa y se pone las pilas, es probable que estalle un verdadero escándalo, tal vez se destape la corrupción más grande de la historia argentina. Eso podría llevar a la cárcel a Cristina. Y a esa realidad de castigar al que roba los dineros del pueblo, el jefe de la inteligencia informal de Cristina, Horacio Verbitsky lo llama un operativo gorila similar al que le hicieron a Perón y Evita. Madre mía: hay que ser caradura y negar la realidad de esa manera. Es increíble como Verbitsky incineró su credibilidad en el altar del cristinismo.
Esta es la realidad de lo que está ocurriendo y por eso es comprensible que Cristina esté preocupada y quiera dinamitar al gobierno de Macri. Quiere negociar impunidad a cambio de gobernabilidad. Quiere que no la citen a declarar ni que la investiguen y mientras eso no ocurra va a seguir poniendo palos en la rueda de Macri y de María Eugenia Vidal.
Han sembrado de bombas de tiempo el estado y ahora empiezan a explotar algunas. Llenaron de ñoquis y topos todos los ministerios y el Congreso. Ahora que el nuevo gobierno quiere poner las cosas en su lugar y dejar de gastar esas fortunas en mantener vagos y militantes kirchneristas protestan y acusan al gobierno de fascista y antiobrero. En esas protestas provocan la represión de la policía con su ferocidad y luego denuncian a la flamante administración como represora y antidemocrática. Negocio redondo para los K. Hoy pasó en La Plata. A muchos barras bravas que apretaban gente en nombre del anterior intendente no les renovaron contrato y generaron un caos y una batalla campal que terminó con heridos, detenidos, gases y balas de goma. Todos los argentinos con responsabilidad, deberíamos evitar este tipo de refriegas y provocaciones porque en cualquier momento alguien podría plantar un muerto y una tragedia semejante no se puede permitir.
Pero volviendo a Lázaro sería bueno que lo cite la justicia de verdad. Y que lo obligue a pagar los sueldos de los trabajadores. Tiene propiedades, terrenos, negocios de todo tipo, una flota de autos y móviles, tal vez la más grande de la argentina así que puede afrontar los pagos. Que no se haga el que no tiene con qué pagar porque sigue teniendo una fortuna amasada con el dinero de todos los argentinos que le dieron los Kirchner.
Hay que recordar que Lázaro Báez no es cualquier kirchnerista. Es el que pasó de empleado bancario raso a recibir la mayor cantidad de obras públicas. Solamente en la provincia recibió 54 obras por 24.500 millones de pesos. ¿Qué tal? La relación con Néstor era de hermanos. De hecho el ex presidente cenó con Báez la última noche antes de morir y el mausoleo faraónico en donde descansan sus restos fue construido y ahora custodiado por Lázaro y sus muchachos.
Hoy dicen que Báez está enojado con Cristina. Siente que lo usaron y lo tiraron. Que le soltaron la mano porque ella se quiere lavar las manos. Lázaro sabe mucho y es un peligro para toda la familia Kirchner. Si un día Lázaro se levanta y habla se puede llevar puesta a la ex presidenta y a su hijo. Puede ser el que los empuje a prisión. Sería un hecho insólito e inédito en la historia argentina.
Se está complicando seriamente el futuro de Lázaro Báez y en consecuencia de Cristina y Máximo. Especialistas de tribunales aseguran que hay un destino que los puede llevar entre rejas. Sería una hecatombe política. Sería una conmoción social. Sería bueno que todos lo vayan sabiendo. Y que nadie se sorprenda. Cuando se dice Lázaro, se dice Cristina.
El terror en Paris – 7 de enero 2016
Hoy se cumple exactamente un año.
La ciudad luz fue sometida a una orgía de sangre. Criminales fanáticos fueron capaces de oscurecer el cielo de Paris y herir el corazón de todo el planeta. Las banderas de la libertad y la creatividad flamean a media asta en todo el mundo.
Fue hace un año pero el terror sigue haciendo estragos. El objetivo de inocular pánico en la sociedad se cumplió. Por eso el museo del Louvre, el más concurrido del mundo, tuvo menos visitas. Por eso ya no hay que hacer tanta cola para subir a la Torre Eiffel. Por eso el Pompidou solo recibe la mitad de la gente que habitualmente iba a disfrutar de su belleza y su cultura. Hoy los parisinos tienen que bancarse que las medidas de seguridad invadan tanto la vida privada y la intimidad de las personas. Pero nadie se queja.
Hace exactamente un año, las tinieblas del fanatismo le ganaron a la luz del pensamiento plural y la razón.
Hubo 12 apóstoles del humor y la provocación intelectual que fueron asesinados por un fundamentalismo incompatible para cualquier mentalidad democrática. Fueron cobardes porque utilizaron fusiles ametralladoras AK 47 contra lápices y sonrisas. Podría decirse que Paris también tuvo su noche de los lápices. El terrorismo islámico no es un enemigo tradicional. A la mañana siguiente, la genial Pilar Rahola dijo en el programa de Longobardi que la prensa tuvo su 11 de setiembre. Esos periodistas valientes, satíricos que no se casaban con nadie fueron derribados como aquellas Torres Gemelas. Pilar, siempre tan correcta en el uso del lenguaje se fue de boca por su profunda indignación y dijo que esos tipos nos han declarado la guerra porque tienen mierda en el cerebro y maldad en el alma. Pero dijo algo más profundo todavía. Cargado de valores republicanos, dijo que las leyes son para todos, pero los dioses son cuestiones privadas de cada uno.
Paris supo ser el faro de la libertad. Hoy es la tumba de la paciencia. No se puede convivir más con energúmenos yihadistas que son capaces de masacrar a 132 chicos para convertir el patio de una escuela en un campo de batalla, como pasó en Pakistan. Basta de ser tibios con aquellos salvajes hijos de puta que asesinan cristianos por el solo hecho de verlos con un crucifijo colgando del cuello. Han llegado demasiado lejos. Han roto todos los códigos y todas las barreras. El terrorismo fundamentalista es capaz de degollar a cualquier en cualquier lugar. Viven alabando a un presunto Dios pero en realidad adoran el pánico que generan. Este atentado demencial y todos los otros que cometieron después en el Bataclan, en el estadio de Francia o en un par de restaurantes, hablan de una guerra santa que es un oxímoron. No existe tal cosa. Son dos palabras contradictorias. No se puede hablar de santidad y de guerra como parte de la misma cosa. ¿Quién banca económicamente a estos poderosos criminales de lesa humanidad? ¿Quién alimenta ideológicamente su enfermedad de odio hacia los diferentes? En Francia viven casi 5 millones de musulmanes. Y ellos son las primeras víctimas de estos asesinos que desatan la ismalofobia aunque hablen en nombre del Islam y que nada tienen que ver con la esencia ni de Dios ni de Allah ni de Adonai. Hablo de los dioses de los católicos, de los musulmanes y los judíos que suelen decir en Buenos Aires que apuestan a la paz, al Salam y al Shalom. Nos han declarado la guerra. Levantan una trinchera en cualquier lugar del globo terráqueo. El mundo civilizado debe enfrentarlos y derrotarlos antes de que ellos nos derroten a nosotros. Para que triunfe la civilización, el diálogo, la diversidad cultural y religiosa y sobre todo, la libertad absoluta.
Charlie Hebdó era un semanario laico que se satirizaba todo lo establecido. Y también a las religiones. A todas las religiones. Eran nietos de aquella revolución francesa que sembró el mundo de igualdad, fraternidad y libertad. Eran hijos de aquel mayo francés de la utopía de Daniel Cohn Bendit y el prohibido prohibir, o del seamos realistas, pidamos lo imposible.
Ayer, Daniel que ya no es tan joven, fue brillante en su diagnóstico: » Hubo un fascismo que engendró la civilización occidental pero ahora hay otro que surgió del Islam». Es una buena forma de poner las cosas en su lugar y no estigmatizar ni perseguir a ningún pueblo. No hay que generalizar porque todo el que generaliza discrimina.
Aquellos jóvenes salieron a la calle para llevar la imaginación al poder y los periodistas de Charlie Habdó lograron llevarla al papel de una revista casi anarquista que no facturaba ni para mantenerse viva. Solo la rebeldía corría por aquellas venas de papel. La frase sobre Charb, el legendario director lo define todo: » No tengo hijos ni esposa, ni coche ni crédito. Esto puede sonar un poco pomposo pero prefiero morir de pié que vivir de rodillas».
La Declaración de Principios sobre Libertad de Expresión de la Organización de Estados Americanos es contundente al establecer que “el asesinato, secuestro, intimidación, amenaza a los comunicadores sociales, así como la destrucción material de los medios de comunicación, viola los derechos fundamentales de las personas y coarta severamente la libertad de expresión. Es deber de los Estados prevenir e investigar estos hechos, sancionar a sus autores y asegurar a las víctimas una reparación adecuada.
Solo me gustaría agregar que un hombre que grita vale más que miles que callan. Y que es hora de gritar contra los terroristas que censuran con ráfagas de metralla como gritaron más de 4 millones de personas del brazo y por la calle. Ellos quieren ordenarnos que es lo que tenemos que pensar.
Todos somos Charlié. Es verdad. Hay que cuidar celosamente la democracia y las libertades individuales. Pero me gustaría decir que la sangre derramada no será negociada. Me gustaría soñar con el triunfo de la civilización contra la barbarie. Seamos realistas, pidamos lo imposible…
Las lágrimas de los reyes magos – 6 de enero 2016
Este taquirari maravilloso de Ariel Ramírez y Félix Luna lo dice con toda claridad y ternura en La Misa Criolla: a medianoche el sol relumbró y aparecieron los reyes magos.
Les aseguro que pude hablar con ellos. Mitre informa primero podría titular: “Los reyes magos dialogaron en exclusiva con Le doy Mi Palabra”. ¿No me cree?
Se habían bajado para cambiar de camellos porque ya se iban de Argentina. Me contaron que tenían un sabor agridulce en la despedida de nuestro país. Estaban felices porque habían dejado regalos de esperanza que no eran de juguete en los zapatitos de muchos chicos argentinos. Que la ilusión estaba firme en cada casa, en cada barrio. Y eso los ponía contentos.
Pero el negro Baltazar tenía los ojos húmedos y cruzados por un relámpago de tristeza. Salió desde África para agasajar a Jesús de Nazaret a días de su nacimiento y traía la mirra en sus manos, algo que representa la finitud del ser humano.
Incorregible periodista, le pedí disculpas a Melchor y a Gaspar y le pregunté que le pasaba.
Nos sentamos los cuatro en el cordón de la vereda en plena madrugada.
Melchor con su barba blanca, europea, traía el oro, y Gaspar, con su cabello oscuro y asiático fue el encargado de aportar el incienso.
En ese clima, Baltasar me confesó que hubo una estrella de Belén que los llevó al norte más pobre de nuestro país. Que había arrope y miel para ellos y un poncho blanco de alpaca real mientras los changos y las chinitas dormían esperando el nuevo día y las buenas nuevas.
Pero que hubo un chico Qom que se les apareció como nacido de otro pesebre y que les contó algunas tragedias que ocurren en nuestro bendito país. Era un chico que les había mandado la cartita más conmovedora de todas. Porque no pedía nada para él. No quería una play ni una pelota de fútbol. En su texto desgarrador ese chico pedía tres cosas: justicia, igualdad de oportunidades y sonrisas para todos los argentinitos que sufren. Eso es lo único que les pido, queridos reyes, les dijo Ramón, que así se llamaba. No quiero nada para mí. Los hizo pasar a su ranchito de la comunidad La Primavera y de un viejo arcón que no tenía tesoros, sacó viejos y amarillentos recortes de diarios.
Ramoncito, del norte profundo y sufriente solamente les pidió justicia, igualdad de oportunidades y sonrisas. Y les mostró historias tristes de sus viejos compañeros en la ruta del sufrimiento y la marginalidad a las que lo sometieron los gobiernos y los estados.
Apareció una foto de Oscar Sánchez y otra de Néstor Femenía y así fueron pasando esos chicos asesinados por el hambre, la desnutrición y la exclusión social.
A los reyes se les estrujó el corazón. Conocían la pobreza. De hecho venían de un viejo establo muy humilde donde había nacido Jesús, en una cunita de paja y rodeado de pastores con sus ovejas y otros animales. Pero no podían comprender la maldad y la perversidad de los gobiernos que pueden alimentar a 400 millones de personas y permiten que haya pibes que se mueran de hambre. Es un genocidio por goteo absolutamente intolerable para la condición humana.
Ramoncito, morocho como Baltasar, no paraba de hablar. Había hipnotizado a los reyes magos con sus plabras. Desde que leyeron aquella carta llegada del fin del mundo, del país donde nació el Papa Francisco, los reyes comprendieron que Ramón tenía mucho para dar y nada para pedir.
Les dijo que le regalaran la posibilidad de no ver nunca más a chicos piel y hueso. Les rogó la bendición para que en estas comarcas haya pobreza cero y hambre cero. Deserción escolar cero e ignorancia cero. Y que nunca más se muera un hermano por falta de alimentación.
Por eso les pidió justicia, igualdad de oportunidades y sonrisas. Son los tres pilares necesarios para que ocurra el milagro solidario. En este país de los alimentos no se puede condenar a un chico a comer polenta o arroz día por medio. Ni a vivir entre la basura, los insectos, las enfermedades ni a dormir en el suelo con los perros y las gallinas.
A esta altura, me contaron los reyes, tenían un nudo de angustia en la garganta. Ellos que todo lo saben. Ellos que todo lo pueden, no sabían cómo hacer para decirle a Ramón que ese flagelo no es producto de un terremoto que mandó Dios, que es producto de una construcción nefasta de los malos gobiernos y de las malas personas.
De los que dicen que las cifras de pobreza estigmatizan o que en Alemania hay más pobres que en la Argentina. O que son casos aislados. O que miran para otro lado y tratan de ocultar el tema.
Ramón pareció hablado por un sabio de su tribu y dijo que esos chicos que mueren de hambre son los nuevos desaparecidos. La patria está enferma de marginalidad. Tantos años de crecimiento y relato mentiroso y la inequidad todavía sigue lacerando nuestros cuerpos y dinamitando nuestros corazones.
Son criminales de lesa insensibilidad. No hay otro tema más importante. Cuando logremos pobreza y hambre cero, discutiremos todos los otros problemas. Pero esto es indiscutible. No se puede condenar a nadie por el delito de haber nacido en un hogar determinado no desarrollar toda la potencialidad de su cerebro y sus neuronas. Hay que combatir esa verdadera patología social, ese escándalo ético.
La democracia es igualar oportunidades desde la cuna. O desde el vientre de la madre y el momento de la gestación. Allí se puede sembrar ciudadanía, muchachos que estén más cerca de la cultura del esfuerzo en el estudio y el trabajo que de la tragedia de la droga y la delincuencia.
Ramón les convidó unos mates y les repuso el agua a los camellos. Pero quiso aprovechar para pedirles un consejo. Aquellos reyes les dijeron: que no era la magia ni el cielo los que deberían resolver este drama. Que ellos iban a darnos una mano, que iban a ayudar pero que ese regalo no estaba en sus alforjas. Que el regalo que todos los chicos argentinos se merecen, el milagro de la igualdad, lo debemos fabricar nosotros aquí abajo, en la tierra. Es un regalo que nos tenemos que hacer a nosotros mismos.
Es bastante sencillo si se lo proponen, dijo Melchor. Hay que plantar humanismo en esta tierra fértil donde crece de todo. Fortalecer los lazos familiares. Hacer de la educación la principal bandera de lucha de todos los argentinos en una epopeya cotidiana. Enseñar oficios a los padres. Dar contención y alegría. Y jugar, jugar a todos los juegos con esos chicos. Muchas veces el abrazo, el beso o la carcajada, alimentan mucho más que un plato de sopa.
Cuando los reyes me contaron esto, casi se me cae la cara de vergüenza ajena. Me emocionó la sabiduría y el coraje generoso de Ramoncito. ¿Cuántos son capaces de decir que no quieren nada para ellos, que no piden nada, que están dispuestos a dar hasta que duela, como pedía la Madre Teresa?
Esas caritas suplicantes de esos argentinitos con necesidades básicas insatisfechas son una pesadilla social que no debería dejar dormir a los gobernantes.
El día que logremos cumplirle los deseos a Ramoncito, los argentinos habremos madurado como país. Ese día está lejos pero de nosotros depende que esté más cerca. No hay que esperar que el futuro lo traigan los reyes magos. Ramoncito ya lo entendió. Yo me quedé pensando que ojalá o entendamos todos mientras los reyes se subían a sus cabellos y se despedían hasta el año que viene. Me pareció ver lágrimas en la cara de Baltasar. Pero no estoy seguro.