La perversidad de Cristina – 2 de diciembre 2015

A esta altura hay que decirlo con todas las letras. Hay que apelar más a la psicología que a las ciencias políticas para analizar el comportamiento obsesivo y perverso de Cristina. No hay que asustarse con las palabras. Según la Real Academia, “perverso” es algo o alguien sumamente malo que causa daño intencionalmente. Y que en muchas ocasiones no logra ningún beneficio con su acción. Es hacer el mal por el mal mismo. Y es exactamente el comportamiento que la presidenta de la Nación viene manteniendo en los últimos años pero que en los últimos días ha multiplicado en su ferocidad. Mauricio Macri, es muy respetuoso y prudente y dijo que “Cristina no quiere colaborar y prefiere irse por la puerta chica”, pero el Pepe Mujica fue más contundente. Hasta un amigo como el ex presidente uruguayo la llamó “araña mala” o “vieja terca”. ¿Se acuerda? ¿Se imaginan los calificativos que está recibiendo ahora con un comportamiento cruel sin ningún tipo de beneficio. Lo decimos de una vez: Cristina hace el mal sin mirar a quien. Y no espera ningún beneficio con eso. Eso solo calmar su sed de venganza y de odio por algo que nunca imaginó: volver al llano dentro de 8 días después de casi tres décadas de ejercer el poder y de abusar del estado como si fuera de su propiedad.
En las últimas horas podemos registrar información dura que argumente esta opinión.
Cristina y su hijo Máximo, fomentan o por lo menos no frenan que dos grupos de los más fanáticos ocupen las dos plazas en el día en que asume el presidente electo Mauricio Macri. Entre los comandantes Andres “El Cuervo” Larroque y Hebe de Bonafini se dividieron plaza de Mayo y de los Dos Congresos. Una provocación que anticipa situaciones violentas porque muchos argentinos entre los 13 millones que votaron a Macri quieren ir a celebrar con sus familias y sus banderas.
Cristina, como si esto fuera poco, ensucia la cancha con un capricho de estado y quiere que Macri jure como presidente y que asuma el mando todo en el mismo lugar: en el Congreso de la Nación. Se niega a colocarle la banda y darle el bastón de mando en la Casa Rosada en donde corresponde porque ese es el lugar donde ejercen los presidentes. Ella hasta último momento quiere que se cumpla hasta su antojo más insignificantes al pié de la letra. Ya se hizo aplaudir y adorar un millón de veces. Pero no le alcanza. Cien veces por día hay que decirle que es la más linda, la más inteligente y las más revolucionaria, que Evita es un poroto al lado de ella. Así decía Hugo Moyano cuando la abandonó. Y todavía quiere más masajes de ego en las galerías del Congreso y los patios militantes. Emilio Monzó, inminente presidente de la Cámara de Diputados fue a fondo: dijo que Cristina puede dejar la banda y el bastón a la Corte Suprema y sanseacabó. El tema es que una vez que Macri jure ante la Asamblea Legislativa será ya el nuevo jefe del estado y la máxima autoridad. Macri no quiere confrontar. Gambetea todas las mojadas de oreja porque sabe que hay una inmensa mayoría del pueblo que está harta de tantas peleas. Pero tampoco puede poner todo el tiempo la otra mejilla. También tiene que demostrar firmeza y quien manda a partir de la ceremonia del juramento.
Encima el provocador profesional de Aníbal Fernández, el multi derrotado en la provincia y en Quilmes, se hace el canchero y dice que el bastón no se lo puede llevar a Barrio Parque a Macri. Como si Cristina viviera en la villa 21 y no tuviera los 64 millones que tiene de patrimonio. No se puede estar todo el tiempo escupiendo en la cara de adversario político. Es como si Macri dijera que pronto lo va a visitar a Aníbal en la cárcel.
Pero hay más perversiones para este boletín. ¿Dé que otra forma se puede calificar un decretazo inédito en la historia argentina que subió el gasto en 13 mil millones de dólares de un plumazo a 220 horas de irse a su casa. Esa cifra equivale a la producción automotriz de una década. ¿Qué me cuenta? Un delirio, ¿No le parece? Ese es el déficit público más alto desde 1982. Quiere más descontrol, más que la fiesta y más los platos rotos los pague Macri. Es de una irresponsabilidad manifiesta. Lo que dice el diccionario: perversidad.
Encima en su último discurso volvió a acusar a los medios de ser los responsables de todos los males, incluso de su derrota electoral. Sin que se le cayera la cara de vergüenza dijo que “ hay una estrategia comunicacional para mantener en la ignorancia a la mayoría de los argentinos”. Tremendo insulto a gran parte del pueblo al que llama ignorante. Eso como primer comentario. Pero además, los considera ignorante ahora que perdió la elección. Pero en el 2011 cuando ganó con el 54% el pueblo era inteligente y brillante. Y de última, también es un fracaso de sus intentos de domesticar a los medios y hacerlos arrodillar por dinero. Gasta la friolera de 13 millones de pesos por día en propaganda oficial, 4.200 millones en lo que va del año y 21 mil millones desde que llegaron al poder y no pudieron quedarse una eternidad como era su objetivo.
Todo apunta al mismo rumbo. El de hacer el mal sin mirar a quien. Por eso le digo la patrona del mal de la calle Balcarce. ¿Se va a llevar la banda y el bastón a su casa? Se cansó de sembrar ñoquis y quintacolumnistas en el estado para que cobren el sueldo para militar para ella y para boicotear al nuevo gobierno. Pero después de las PASO designaron 2.500 personas más desde choferes hasta embajadores. Son tan dañinos como creativos. Por eso Santiago Kovadloff define bien que el de Macri será un gobierno de postguerra que deberá reconstruir la República desde las ruinas a las que fue reducida.
Hay un país mirando con temor y angustia. La democracia es convivencia. Pero Cristina sigue tirando cachetazos hasta el último minuto. Tal vez se calme cuando empiece a desfilar por los tribunales a tratar de explicar lo inexplicable de su fortuna. Tal vez recién en ese momento, baje a la tierra y comprenda que vuelve a ser una ciudadana común y silvestre y que el presidente se llama Mauricio Macri. ¿Se enteró doctora?

Sida homicida – 1 de diciembre 2015

Pobre José del Barrio. Pobre José…
Que historia tremenda su historia. José del Barrio tiene encima y carga sobre su espalda los dos virus más terribles del fin de siglo. El virus del VIH y el virus de la desocupación. Así de terrible.
Son como dos grandes terremotos en la vida de José del Barrio que hasta no hace mucho era una vida sencilla, de luchas y alegrías como la de cualquier obrero gráfico.
José hacía 12 años que trabajaba en el taller de esa editorial. Diarios, revistas, afiches, el olor a tinta, el ruido de las máquinas, la guillotina que corta el papel, la pausa del mediodía para comprar 100 de mortadela, 100 de queso, dos panes y una Coca familiar.
La vida de José del Barrio tenía su eje de dignidad y orgullo en el trabajo. José conocía como pocos el arte de la impresión. Hacía chistes: “Yo siempre causo buena impresión”. Durante los almuerzos, cuando sus compañeros sentados en la vereda del sol lo elogiaban, el hacía una pausa y con tono canchero decía: “ Y … son años”. Esa especie de sensibilidad para saber la medida exacta de la tinta, ese tacto increíble que calculaba el gramaje del papel con solo acariciarlo un instante:” Y es oficio”, repetía José orgulloso de su orgullo.
Un día maldito José se hizo un examen de rutina y apareció el virus. Se quedó frío. Paralizado. Inmediatamente se acordó de ese fin de semana que pasó en el Tigre con Alberto, meta y ponga, cargados de pasión y besos. Inmediatamente se acordó también de cuando ambos se reían como chicos traviesos cuando en realidad estaban merodeado el suicido: ninguna usaba forro. Ninguno se cuidaba. Se sentían felices e invencibles. Estaban tan enamorados que decían que nada les podía pasar. La soberbia y la omnipotencia de la edad los había traicionado con un puñal en la espalda.
Aquel día cuando recibió el resultado, José del Barrio lloró como un chico. Se odiaba, se maldecía, se preguntaba cómo había podido ser tan boludo.
Lo más grave fue lo de un médico hijo de mala madre, uno de los pocos que existen. Delante de su jefe en la imprenta le dijo que estaba infectado por el virus del SIDA. Y ahí mismo empezó su lucha por la vida y contra la muerte civil.
Silenciosamente la discriminación se agazapó para el tiro del final. En forma sigilosa, los dueños de la editorial le fueron otorgando licencias una y otra vez a José de Barrio. Lo fueron marginando de su trabajo, del eje alrededor del cual giraba su vida y su orgullo. Un día lo echaron como a un perro. No le permitieron sentir nunca más el aroma de la tinta ni el gramaje del papel, ni el viento de la guillotina cuando baja veloz implacable. En pocos días se olvidó de ese ruido estremecedor de las máquinas cuando escupen diarios por miles.
José soñaba con la reincorporación. Presentaba los certificados del alta médica que le habían dado los infectólogos que lo trataban, pero… nada. Por hache o por be, José del Barrio nunca pudo volver a trabajar.
La empresa pagó gustoza la indemnización legal pero condenó a José al destierro. A la muerte civil. A ser un desocupado, un desaparecido de estos tiempos. Si el trabajo dignifica, la desocupación deprime e invisibiliza.
Se buscó un abogado del barrio y se enteró que en agosto de 1995, el juzgado nacional de primera instancia en lo civil Nro 43 a cargo del juez Roberto Beatti dictó sentencia favorable en un caso muy parecido al de él. Aquella fue la primera sentencia que en la Argentina reconoció una indemnización por daño moral y discriminación. El fallo del juez Roberto Beatti fue un fallo que dignificó al ser humano. En sus fundamentos considera que la discriminación es un daño a la integridad humana. Dice, sabio, que el daño provocado por el aislamiento y la marginación repercute directamente en el estado inmunológico de la persona discriminada. El magistrado no tuvo vergüenza en meterse con los sentimientos, con los dolores del alma. Dijo en su escrito que “ semejante castigo a José le provocó padecimientos, una lesión a sus afecciones íntimas, dolor, y angustias sobre la posibilidad de encontrar otro empleo.
Ya pasó mucho tiempo de aquel fallo ejemplar. Y la ignorancia, el prejuicio y la desinformación siguen siendo enemigos letales, a veces, más destructivos que el sida homicida.
El arma contra esa discriminación la tenemos los docentes, los curas, los periodistas, los artistas, todos los que tenemos un lugar para comunicarnos, un púlpito desde donde hablar y dar información. Esa arma es la que estoy disparando ahora. Tiro data, precisiones que destruyen prejuicios y fantasmas. Para eso también sirve el periodismo. Para dinamitar la ignorancia. Para informar y formar. Porque el que ignora, además de ignorante, discrimina lo que no conoce. Teme al vacío y a lo desconocido. La información rigurosa es el arma más poderosa que tenemos en la lucha contra el SIDA. Y se lo digo hoy que es el Día Mundial de la Lucha contra el SIDA. Está comprobado que la ametralladora informativa sirve para asesinar al virus asesino. Es así: más información menos casos.
Por eso creo que hay que decir con todas las letras y con el lenguaje de la calle que a esta altura de la muerte no se puede ser tan forro de no usar forro. Le estoy hablando del preservativo, del profiláctico o como usted prefiera llamarlo. Y que los que tienen el drama de ser drogadictos no deben aumentar su riesgo de muerte compartiendo jeringas o agujas.
Le doy algunos datos duros. Hoy 126 mil compatriotas viven con SIDA en la Argentina y el 30% no lo sabe. Hay 6.000 hermanos argentinos que se infectan cada año. Mil de ellos son menores de 24 años. Deben saber que el test es rápido y gratis. En 20 minutos te dan el resultado. Y que la educación sexual en los colegios y en las familias es fundamental. El virus se ensaña con las defensas del organismo. Y 1.500 personas por año mueren de enfermedades relacionadas con el SIDA.
Todo eso hay que saber. Y que tomar mate no contagia. Ni besarse ni compartir la pileta de natación o el banco de la escuela. Ni la picadura de un mosquito.
Hay que terminar con el estigma. Con tres pastillas por día el enfermo puede mantener una vida absolutamente normal y formar pareja como cualquier hijo de vecino.
La ciencia ya pudo controlar el virus y detener la expansión de la epidemia. Pero todavía los genios están trabajando para concretar el sueño de la vacuna preventiva como la que liquidó la polio o la viruela. Falta poco pero todavía falta. Cuando llegue ese día José del Barrio será reinvindicado después de tanto sufrimiento. Hace muchos años hubo una campaña que me pareció de las mejores y que ahora me sirve para rematar esta columna. Era una aviso a toda página del diario que decía: “ hoy es el día del niño. El día del padre. El día del maestro. El día del locutor. El día del tío. El día de la abuela, el día del dentista, el día del almacenero. El día del inmigrante. Y así seguía. Hasta que al final decía: 1ro de diciembre. Día Mundial de la Lucha contra el Sida.
Hoy es tu día.

El ejemplo de Cristina y Mauricio – 30 de noviembre 2015

Cristina es el ejemplo de lo que no hay que hacer. Sus soldados acusan a Macri de ser millonario pero ella se retira del poder, después de 12 años de kirchnerato, con un patrimonio de 64 millones de pesos, es decir que su fortuna aumentó un 833% en ese período. Macri, el millonario, hijo de un padre como Franco, que construyó un imperio económico, apenas tiene 52 millones. Y digo “apenas”, entre comillas porque los militontos cristinistas odian a los millonarios porque ellos son revolucionarios y su líder, Cristina es dueña de 12 millones de pesos más que el principal enemigo, Mauricio Macri.
Cristina por esto quedará en la historia como una de las presidentas más ricas. Tiene 26 propiedades y encima, le debe 12 millones de pesos a Lázaro Báez el principal beneficiado de la obra pública, un verdadero delito que la justicia deberá castigar.
Y como si esto fuera poco hay que mencionar varios agravantes que dejan muy mal parada a Cristina y su familia. Porque los Kirchner no heredaron nada, como es el caso del presidente electo. Ella mintió en Harvard diciendo que era acaudalada por haber sido una exitosa abogada y nunca ganó un solo caso en su vida. ¿Cómo se puede mentir tan descaradamente cuando es tan fácil de descubrir la mentira? Una vez en mi programa de televisión, la eterna Diana Conti dijo que ellos hicieron tanta plata porque era su forma de hacer política en forma independiente y sin depender de nadie. Algo similar le dijo una joven Cristina a sus compañeros del peronismo que si defendían los derechos humanos: necesitamos mucha plata para hacer política. Una vergüenza que indigna. Cristina vuelve al llano con 64 millones de patrimonio y eso que ya hizo la división de bienes con sus hijos producto de la sucesión luego de la muerte de Néstor Kirchner.
La verdad es que la relación de los Kirchner con el dinero y el poder es enfermiza y obsesiva. Casi bulímica. La imagen que ayer repitió Jorge Lanata de Néstor abrazando la caja de seguridad, excitado de tanta codicia es una imagen que lo pinta de cuerpo entero. Se le hacía agua a la boca cuando veía la montaña de euros y dólares que fue levantando en pala y pesando en estos años de coimas, retornos y choreos que conformaron una matriz corrupta como nunca se vió en nuestro país desde el regreso de la democracia en 1983.
Los Kirchner se mostraron en toda su indignidad en aquel estudio jurídico dedicado a la usura y a rematar las casas de las personas que no pudieron pagar sus deudas por culpa de la maldita 125 que fue el instrumento de la dictadura para quedarse con el patrimonio de la clase media.
Néstor compró terrenos a precio vil en Calafate y luego los revendió por millones. Dispuso de información privilegiada y compró dos millones de dólares cuando fue más conveniente. Y ni hablar de los plazos fijos que le dieron intereses siderales totalmente fuera de mercado o los alquileres de habitaciones que nunca se utilizaron o de cifras insólitas que proveedores del estado pagaron por alquilar sus departamentos.
Es tanta la voracidad por el dinero que ni siquiera se cuidaron de dibujar bien los números. Son tantos los negocios que las cifras no le cierran por ningún lado. Y por eso, Ella tuvo que cortarle la cabeza a jueces como Claudio Bonadío que descubrieron algunas estafas tremendas y someterse a que magistrados impresentables como Norberto Oyarbide lo sobreseyeran de culpa y cargo a la velocidad de la luz.
En el 2003, cuando asumieron, el matrimonio Kirchner declaró casi 7 millones de patrimonio. En el 2007 ya habían llegado a los 17 palos. Y un año después superaron los 46 millones.
Después de la muerte de Néstor y la sucesión, se repartió con Máximo y Florencia y ella quedó con solo 39 millones pero deja la Casa Rosada con 64. Poderoso caballero es don dinero. La exitosa abogada sigue multiplicando sus millones, siempre como empleada pública, diputada provincial o nacional, o funcionaria de la gobernación de Santa Cruz, o de la intendencia de Rio Gallegos o senadora nacional y presidente. Tiene tanto talento y capacidad Cristina que nunca descuidó sus negocios pese a sus responsabilidades políticas.
Ninguno de sus funcionarios se retira más pobre después de pasar por el poder. Nadie emuló a Raúl Alfonsín o a Arturo Illia, entre otros que si se empobrecieron en el ejercicio de la más alta magistratura.
Por eso digo que Cristina es un ejemplo de lo que no hay que hacer. Hoy tiene una cadena de 4 hoteles y cuando llegaron a la presidencia en el 2003 no tenían ninguno. Aerolíneas Argentinas al mando de un camporista amigo de su hijo pagó 35 mil habitaciones de su hotel Alto Calafate. ¿No les da vergüenza?
Mauricio debe convertirse en un ejemplo de lo que si se debe hacer. Ojalá concrete esa idea de poner todo su patrimonio en un fideicomiso. Se utiliza en Estados Unidos. Los presidentes entregan todo su patrimonio a una empresa que se dedica a hacer trabajar ese dinero con inversiones sin que el presidente se entere. Algunos le llaman fideicomiso ciego. Es para evitar tráfico de influencias y que con información privilegiada un jefe de estado pueda incrementar su patrimonio haciendo trampa o sin competir en igualdad de condiciones con el resto de los argentinos. Es una buena idea y un buen camino. Es una forma de mostrar sus manos limpias al dejar el gobierno. Macri recién se enterará como le fue a sus bienes una vez que deje la presidencia. Esa es una actitud transparente y de manos limpias. Ese es un reclamo de la población que está harta de ver como los funcionarios se enriquecen en dos días y no se les cae la cara de vergüenza. La transparencia de las cuentas públicas, la honradez y la ética republicana está entre las principales exigencias de los ciudadanos. Sueñan con presidentes y ministros y gobernadores y diputados que no se roben los dineros del pueblo. Que vivan austeramente. Que no tengan coronita. Sueñan con políticos que tengan la frente alta, las uñas cortas y las manos limpias. Cristina es el ejemplo de lo que no hay que hacer. Macri parece que quiere dar el ejemplo. Ojalá. Este pueblo sufrido necesita que desde arriba haya señales positivas. Que nadie robe y que el que robe vaya preso sin que importe su apellido. Si la justicia prueba que Cristina, Máximo, Lázaro, Boudou, Jaime o algún otro cometieron delitos, deben pagarlo como cualquier hijo de vecino. Hay que terminar con los ladrones de estado. Hay que comenzar con a mostrar cuentas claras que conservan la amistad. Con la ética y la honestidad como banderas. Cristina ya dio el ejemplo de lo malo. De lo que no hay que hacer nunca más. Ojalá Mauricio de un ejemplo de lo nuevo. Y que no haya impunidad para nadie.
Un gobierno decente es lo menos que podemos pedir. Un gobierno decente es lo que vamos a exigir.