Albino y Mengolini, la biblia y el calefón – 11 de noviembre 2015

Vivimos revolcaos / en un merengue
y en un mismo lodo/todos manoseados.
La polémica entre una eminencia médica como el doctor Abel Albino y la propagandista de La Cámpora, Julia Mengolini me sirve como excusa para seguir tirando de la cuerda y fomentar el debate sobre temas muy trascendentes desde el punto de vista social y cultural.
La quiero seguir y llamar a las cosas por su nombre. Al pan, pan y al vino Albino.
Ayer, el titular de la fundación CONIN contó en estos micrófonos algunas cosas maravillosas. Por ejemplo que con su modelo pudo salvar a 15 mil chicos de la desnutrición y recuperar a otros 1.500 que cayeron en ese drama social pero que fueron socorridos sin que hubiera que lamentar ni un chiquito muerto. Albino se dedica a eso hace más de 40 años. Es un experto premiado por cuanta academia de medicina y universidad se le ocurra. Los 70 centros que hay en el país han demostrado claramente la eficacia para combatir el principal horror que tiene una sociedad desigual como esta: la mortalidad infantil. Eso es más progresista, humanista y revolucionario que mil discursos de retórica chavista. Su experiencia fue trasladada con éxito a muchos países del mundo. Y por eso me alegro que Mauricio Macri haya tomado la decisión de darle impulso desde el estado en el caso de que le toque ser presidente. Eso es un estadista. Poner a los mejores a solucionar los dramas más graves de la injusticia social. Resultados concretos que son vidas salvadas y no sanata ladriprogresista que consolida la desigualdad mientras se llenan la boca hablando de los pobres. No me importa para este caso la ideología de Macri ni la de Albino. Son dos mangos apartes. Le doy un ejemplo: estoy seguro que si le preguntan a Daniel Scioli, el candidato de Cristina y Mengolini, haría lo mismo. Scioli es un gran amigo de Albino. Lo que pasa es que Macri se le anticipó. Otro dato le aporto: dos gobernadores peronistas que también apoyan a Scioli y apoyaron a Cristina pero que sufren ese flagelo le dieron espacio a CONIN en sus provincias: Juan Manuel Urtubey en Salta y Maurice Closs en Misiones. Por el contrario otros kirchneristas pero más insensibles y feudales no le dieron bola y por eso han tenido que ocultar las cifras de muchos chicos, sobre todo Qom, que se les murieron: Jorge Capitanich en Chaco y Gildo Insfran en Formosa. ¿Qué quiero decir con esto? Que hasta Mao ya decía que no importa el color del gato si caza ratones.
Respecto de su pensamiento social, el doctor Albino es un hombre solidario y comprometido con los más débiles. Uno de los lemas de su fundación dice: “Nadie puede ser feliz entre desdichados”. Sostiene que el capital humano es lo más importante que tiene un país y que si eso está dañado, el país no tiene futuro. Y puso manos a la obra. Y potenció la atención y la alimentación y la contención afectiva y familiar de esos bebes desnutridos. Y evitó que su cerebro se retrasara y no tuviese igualdad de oportunidades para construir su futuro. Eso solo vale oro. Y merece el respeto de todos. Y sobre todo de los que se hacen los preocupados por los más humildes. El modelo Albino incluye ayuda sicológica, talleres de lecto escritura y oficios para padres, estimulación de la lactancia materna. Eso es una opción por los pobres, como eligen muchos integrantes de la iglesia que ponen el cuerpo.
A semejante líder científico y combatiente a muerte de la desnutrición infantil, la señorita Mengolini lo llamó “degenerado, enfermo y depravado”. Epa, epa ¿No será mucho? ¿No le piden tanto, señorita? La bajada de línea fue de todos los medios adictos al dinero K y todos siguieron el mismo rumbo. Se lo fustigó por los conceptos que Albino expresó en uno de sus libros. Son ideas ultraconservadoras y ya superadas aún por los miembros más rígidos de la Iglesia. Pero es doctrinariamente compatible con lo que piensa, por ejemplo el Papa Francisco. Se opone a las relaciones extramatrimoniales, a la masturbación, al matrimonio igualitario y al aborto. Ayer, Albino, nos confirmó que hace 35 años que pertenece al Opus Dei, una de las organizaciones más reaccionarias y jurásicas del catolicismo. Yo me siento a las antípodas de esas ideas. Para decirlo en lenguaje religioso: los del Opus no son santos de mi devoción. Pero respeto sus ideas como quiero que respeten las mías. Ayer se lo dije con todo respeto al doctor Albino. No creo que la mortalidad infantil tenga que ver con esas cuestiones. Estoy seguro que tiene que ver más con los sistemas de voracidad financiera que someten a las mayorías a la exclusión y la marginalidad. La señorita Mengolini del tema del aborto, no dijo nada. No come vidrio y quiere conservar todos los trabajos bien remunerados que tiene directa o indirectamente en el estado. Ya saben que Cristina, la presidenta, también se opone al aborto. Y a ella no le dicen degenerada o enferma por eso. Y con respecto al Opus Dei, hay que decir que Gustavo Béliz, uno de los fundadores del grupo Calafate y ministro del primer gabinete de Néstor, también tenía sus simpatías puestas en la Obra. Y fue un funcionario eficiente, moderno y honesto como pocos. Por eso lo expulsaron rápido.
Son tan cool y transgresores los muchachos camporitas que en una de las radios del estado dijeron que el libro de Albino “es nada de garchar si no es para tener hijos”. Repito textualmente lo que tengo grabado. Y perdón por las groserías. Agregaron que las propuestas de Albino eran para convertir a nuestro país en un gigantesco “acá sí que no se coge”.
La señorita Mengolini tiene casi toda su experiencia mediática en el aparato de propaganda del gobierno. Tuvo un momento de fuerte presencia mediática producto de la manera en que terminó su romance con Fito Páez. Grosero, machista y discriminador, el cantante que siente asco por los porteños no fue denunciado por haber escrito luego de la separación de Mengolini :”No me hables de política nena/quiero ser tu love / y que me toques dentro de mi pantalón/ y “que mierda tus batallas culturales/ si te dan miedo los artistas siderales” además de castigar a los que “ se hacen los guevaras sin laureles”. Si Fito no fuera K, si no hubiera apoyado la derrota de Aníbal Fernández y Martín Sabbatella, tal vez lo hubiesen acusado ante el INADI antes de colgarlo del palo de mayor de 678. Pero a los amigos se los protege. Ningún cristinista dijo nada de Fito ni se horrorizó. Salvo Julia Mengolini, la aludida que en 140 caracteres escribió:
“Mierda que quedaste despechado”.
La polémica, el debate, la discusión pública siempre nos enriquece y nos ayuda a tomar nuestras propias decisiones. Sobre todo si se hace con respeto y sin odio. Albino debería encabezar un programa para que haya desnutrición y pobreza cero en la Argentina. Es uno de los que más sabe. No importa quién sea elegido presidente. Albino es el mejor para ese lugar. Está claro que no me gustaría tenerlo como ministro de Cultura ni de Educación y ni siquiera de Salud. Creo que sus convicciones religiosas han sido superadas por la realidad. Y a Mengolini le deseo toda la suerte del mundo. Es bella y abogada como Cristina. Tal vez más adelante pueda ser millonaria como su admirada presidenta.
Todo es igual /nada es mejor
lo mismo un burro /que un gran profesor …..Y herida por un sable
sin remaches /ves llorar la Biblia
contra un calefón.

Cristina dinamita el futuro – 10 de noviembre 2015

Cristina no tiene límites. Su actitud permanente es dañina y vengativa. No conforme con dejar una herencia maldita en casi todos los rubros, ahora emite una señal peligrosa que dice: “vamos por todo”. Y esas ganas de dinamitar el futuro se transmiten al resto de la pirámide de poder en la Argentina. Esa es la única explicación que encuentro a este plan sistemático para colocar bombas de tiempo en todos lados y tratar de que les exploten en las manos a los que el pueblo elija para gobernar este país. Dicen de la boca para afuera que “la patria es el otro” pero piensan “el estado es nuestro”. Se sienten propietarios de la Casa Rosada. O por lo menos, malos inquilinos que cuando se les vence el contrato, se llevan hasta las lamparitas de luz y la tapa del inodoro. Nunca comprendieron el valor republicano de la alternancia. El autoritarismo de Cristina se refleja en esa actitud de rechazo a la gente que no la vota y de subestimación absoluta del pueblo. Y en consecuencia le parece natural el delito de diseminar trampas cazabobos para que las pisen los que vengan. Ese es el motor que mueve a los intendentes jurásicos y corruptos que suspenden los servicios de salud y basura como castigo al pueblo que no los votó. O los sátrapas que se afanan los muebles, los juegos de las plazas o los plasmas y las computadoras. Se llevan todo a su casa porque creen que el estado es de ellos y porque son unos ladrones de cuarta incorregibles. Queman la plata nuestra. Hacen entrar a trabajar a barras bravas y patoteros que pagamos todos nosotros como ocurrió en la ciudad tucumana de Concepción. Y después cuando el nuevo intendente quiere poner orden y extirpar la violencia y los ñoquis, se ponen como locos y queman cubiertas y toman casi como rehén al que ganó legítimamente las elecciones. Y amenazan a su familia, y le tiran una bomba molotov en su casa. Para ellos la democracia solo es el lugar en el que se pueden enriquecer ilícita y velozmente. Si ellos pierden las elecciones, entonces no es democracia. Esa política de tierra arrasada es pura barbarie. Fomentar la toma de terrenos en Merlo. Llevar mafiosos y punteros que ya tienen varios terrenos pero que después de la ocupación ilegal se los venden a gente humilde y necesitada que los compra de buena fe.
El vamos por todo incluye dejar el estado sembrado de camporitas que se aseguran un sueldo sin hacer nada y que, de paso, actúan como topos para conspirar desde adentro contra el próximo presidente. Los Kirchner son la expresión más brutal de la desmesura. No tienen estómago ni escrúpulos. Y ahora Cristina prorroga por decreto las sesiones ordinarias del Congreso hasta el 9 de diciembre al solo efecto de inventar nuevos organismos y llenarlos de pseudo militantes rentados. No se quieren ir del poder. Se aferran a esa teta del estado porque no saben hacer otra cosa. Nombran a sus hijos y a sus familiares. Lo hicieron Carlos Zannini, Luis D’Elía, Agustín Rossi y hasta un modesto panelista de 678 logra hacer efectivo a su hijo gracias a Teresa Parodi y pese a que hubo que hacer una excepción porque el pibe no reunía los requisitos ni de idoneidad ni del título ni de experiencia.
No me extraña que sean tan caraduras ni rapaces. Me extraña que no tengan vergüenza. Esa suerte de sálvese quien pueda que parece más un naufragio que una transición democrática. Se los ve desesperados por un conchabo. Por un sueldito y un carguito que al parecer les sería imposible conseguir en la actividad privada donde, por lo general, no corren los amiguismos y vale la meritocracia.
Lo mismo pasa con los auditores amigotes de Máximo que fueron designados entre gallos y medianoche. Se aseguran ingresos por ocho años y le devuelven el favor a Cristina garantizando su impunidad y persiguiendo a los dirigentes de otros partidos. Todo tiene la misma matriz oportunista que degrada lo que toca.
Se llenan la boca diciendo que resucitaron la política pero la mixturaron con los negocios y la corrupción. Ya lo dijimos. Mancharon hasta los pañuelos blancos con la voracidad por el dinero negro. Quieren salvarse ellos y ponerle palos en la rueda al que viene. Doble inmoralidad. Están desesperados por poner jueces y fiscales amigos y espías y por designar diplomáticos con la camiseta de Cristina.
Son comportamientos destituyentes que vacían a la democracia de contenido. No se conforman con lo bien que les fue durante este tiempo. Quieren que les vaya mal a los que vienen. Es de un egoísmo y una maldad que no tiene nombre. Se están retirando del poder a regañadientes y como gobernaron. Es decir violando normas y a los sopapos. Se sienten los dueños de todos y son los patrones del mal. Más que una retirada parece una huida, es un desorden total, una estampida. Es grosero porque en la carrera se le caen evidencias de los bolsillos y la película de terror parece una tragicomedia del neo realismo italiano. De copar todo a quedarse con algo. Todo les viene bien. Desatan una lluvia de nombramientos. Se autoengañan y dicen que lo hacen por la revolución y por los pobres pero se les cae la cara de vergüenza.
Doce años estuvieron gozando de los privilegios y ahora se van sembrando vientos para que los que vengan cosechen tempestades.
Se van del gobierno pero se quieren quedar en el poder, como anticipó Máximo Kirchner. Parecen buitres carroñeando todo lo que queda a su paso. Miran al estado y no lo ven como un lugar para transformar la sociedad y hacerla más justa e igualitaria. El poder para muchos kirchneristas es un botín de guerra. Por eso dinamitan el futuro.

Cristina, cada vez peor – 9 de noviembre 2015

Muchos periodistas independientes ya le hemos dicho de todo a Cristina respecto de su responsabilidad política en las elecciones. Mariscal de la derrota, piantavotos, en definitiva, Ella es la que dispara fuego sobre la candidatura de Daniel Scioli al punto de convertirse casi, casi en la jefa de campaña de Mauricio Macri.
En ese plan de quintacolumnista, Cristina pronunció tal vez el peor de los discursos en mucho tiempo. El más autoritario y dañino. Fueron tantas las locuras que dijo que cuesta encontrar la más grave. Pero sin duda lo más inquietante mirado desde las instituciones es la actitud casi extorsiva sobre los argentinos acusando a los que voten a Macri de parir un nuevo De la Rua y por lo tanto un nuevo 2001 y un nuevo abismo institucional.
“Nunca más griten después que se vayan todos, porque nos vamos a quedar todos los que somos y todos los que estamos”, amenazó con un concepto tan golpista como destituyente. ¿Qué significa que se van a quedar si pierden las elecciones? ¿Cuál es respeto por la madurez y la independencia del ciudadano para votar como se le cante? ¿Dónde está la sagrada soberanía popular cuando ella dice, igual que cualquier dirigente de la derecha reaccionaria que “cuando la gente no entiende nada, pasan las cosas que pasan”.
Es increíble la capacidad de mentirse a sí misma que tiene la presidenta. Se nota que la desespera y la saca de quicio la sola idea de tener que ir a declarar a los tribunales por algún caso grave de corrupción familiar como es Hotesur o el papelón trágico del pacto con Irán. Cuando critica a los que apoyaron a Cavallo y a Martínez de Hoy es como si se reflejara en su propio espejo. Es cierto que hubo empresas que fueron cómplices de los criminales de la dictadura. Todos deberían pagar sus cuentas ante la ley por haber entregado delegados de base. Pero si hablamos de dictadura y enriquecimiento hay que recordar que la primera parte de la fortuna de los exitosos abogados Kirchner la consiguieron aplicando la 1050. Ese fue el insrtumento de Martínez de Hoz para sacarle el dinero a la clase media.
En el caso Cavallo ya lo comentamos cientos de veces. Ella se proclamaba amiga por televisión del economista de la convertibilidad y Néstor fue el mejor alumno de Cavallo entre los gobernadores. De hecho era considerado un operador de Cavallo por la gran relación que los unía. Y por su complicidad y mano levantada en la privatización de YPF, recibió los tristemente célebres fondos de Santa Cruz que se evaporaron en el aire. Es un mega hecho de corrupción que ojalá alguien se digne a investigar a fondo. Ni Macri ni Scioli parecen muy decididos en avanzar hacia ese puerto.
Suena como una provocación que la presidenta le advierta a los argentinos, con su dedito levantado, que no se quejen de las barbaridades que hacen con su voto porque después las papas queman. Ella cree que frente a una eventual crisis de magnitud Macri superado por la situación va a pedir la escupidera y la ayuda del peronismo de Cristina. Hay falsedades por todos lados. Primero porque la crisis económica ya está entre nosotros y es durísima. No necesita que el próximo gobierno la genere. Ya existe, está medio camuflada pero es de una gran magnitud. Y segundo porque Argentina puede funcionar muy bien sin ella aunque comparándose con Eva Perón haya dicho que “se puso el país al hombro”
Está claro que hoy mismo hay un sector de la población que está harto de tanta mentira, tanto robo, tanta agresividad con todos y todas sin motivo que no quiere que se vayan todos pero quiere que se vaya este gobierno. Quiere que se vaya Cristina. Que termine sin ningún sobresalto su gobierno el 10 de diciembre y se retire a El Calafate a descansar y disfrutar de la vida y los nietos.
Tiene razón, el senador Ernesto Sanz. El viernes dijo en estos micrófonos que Cristina no habló como una estadista o una presidenta que se está despidiendo. Dijo que habló como una militante política derrotada, que no acepta la derrota, sin dignidad, sin hidalguía y con ánimo de venganza.
Es la extorsión y el maltrato como método de conducción. Eso le rindió frutos y le resultó muy exitoso porque se demostró que abundan los tímidos para el coraje en la política. Casi nadie se atrevió a plantarse delante de Cristina y decirle, no. Ni el propio Daniel Scioli que ahora la está padeciendo se decidió a reclamar autonomía absoluta para elegir sus colaboradores. La presencia de Carlos Zannini en la fórmula es una clara actitud vigilante que no le permite a Scioli sacar un voto más que los que son kirchneristas fieles.
Cristina siempre fue egoísta en todos los planos. En la política solamente le importa no terminar rindiendo cuentas en tribunales. Tiene pánico de ir presa. Por eso manda a dos de sus talibanes más fieles, capaces de hacer cualquier cosa, como los dos camporistas y amigos de Máximo para cubrirle la retaguardia en la Auditoria General de la Nación rompiendo todas las reglas y el sentido común.
Por eso estamos viendo la peor versión de Cristina. Ya no solo reta a todos los que no se arrodillan ante ella, ahora amenaza con turbulencias institucionales y caos si no siguen su mala praxis y los despropósitos económicos que coprotagonizó con Axel Kicillof.
Su peor herencia es haber resucitado el odio y el miedo.
Su peor pesadilla es tener que entregarle la banda presidencial a Macri o a Scioli.
Su peor cara es mostrarse sin destino, tirando manotazos a diestra y siniestra y sospechando la tristeza de la Argentina cuando ella se vaya a su casa y en su lugar gobiernen algún mediocre que no esté a su altura.
La dimensión de estadista y las uñas de guitarrero de Macri o Scioli las vamos a ver en el camino de acuerdo a quien le toque. Pero la figura de Cristina se sigue deteriorando en su imagen y un sector importante de la ciudadanía cuenta los días que quedan para que vuelva al llano.
Recién entonces la Casa Rosada tendrá la posibilidad de ser de todos y no de una facción. Recién entonces podremos empezar una etapa nueva. Con más esperanza, con menos gritos y peleas y con más vocación de diálogo y hermandad entre los argentinos. Muchos compatriotas ya estamos agotados de tanta pelea y división. Ya sabemos desde el Martín Fierro que “los hermanos sean unidos/ porque esa es la ley primera”/ Porque si entre ellos se pelean/ Los devoran los de afuera”.
Hay una Argentina en paz, en armonía y en solidaridad que nos está esperando. Ojalá sepamos construirla.