Que le pasa al Papa – 2 de febrero 2018

¿Qué le pasa al Papa?
A esta altura le confieso que no entiendo al Papa Francisco. Me cuesta horrores explicar que motivos lo llevan al Papa a multiplicar una relación de apoyo y amistad con Hebe Bonafini, una de las mujeres más desprestigiadas de la Argentina, según todas las encuestas. Es insólito como el Papa se dispara tiros en los pies. Son errores no forzados tal vez forzados por los consejos de algunos personajes nefastos de su entorno a los que el Papa quiere y respeta.
Tal vez no le importe lo que le voy a decir. Pero sus fuertes vinculaciones con varios impresentables le están generando un fuerte deterioro en su imagen positiva aún entre los más católicos.
¿Qué le pasa al Papa? Estas actitudes son solamente pérdida para él y ganancia para Hebe, Milagro Sala, El Caballo Suárez, Juan Grabois, Guillermo Moreno y siguen las firmas.
El único perjudicado con todo esto es el propio Santo Padre. Erosiona su credibilidad y el afecto que millones de compatriotas sienten por él. ¿Escuchó lo que dijo Hebe cuando leyó la última carta que le mandó el padre Jorge?
Dijo que era un lujo y que se escribía bastante seguido con él. La carta se la llevó Juan. No aclara cual Juan pero se supone que se trata de Juan Grabois con quien hizo una excepción y lo atendió especialmente en Chile. El Papa lo adora y confía en él y atrasó toda su agenda para poder charlar unos minutos. Es el mismo que dijo que el vicio de Macri es la violencia y que fogonea todos los cortes de ruta y de calles y apoya a delincuentes probadas como Milagro Sala o Jones Huala, ambos detenidos por la justicia democrática e independiente.
Pero veamos frase a frase lo que el Papa piensa y dice de Hebe. Primero le expresa lo siguiente: “Rezo por vos y las madres y pido al señor que te conserve la salud para que puedas seguir ayudando a tanta gente”.
Pregunta con todo respeto: ¿A qué gente ayuda Bonafini? A Cristina para fomentar ese discurso falso de que es una víctima de una persecución política cuando en realidad ha sido la jefa de una asociación ilícita dedicada a saquear al estado y la que encabezó el gobierno más corrupto y autoritario desde la recuperación democrática.
¿A qué gente ayuda Hebe de Bonafini? A los pobres propietarios que nunca recibieron las casas que nunca se hicieron de Sueños Compartidos? ¿A los pobres albañiles que quieren embargar a la Asociación para cobrar algo de lo que les quedaron debiendo Hebe y Sergio Schocklender, a quien Hebe definió como un hijo?
¿Qué le pasa al Papa? Es una persona brillante intelectualmente de una fe religiosa poderosa y con un rol muy positivo en la lucha por la paz y contra la pobreza en el mundo y sin embargo, en nuestro, en su país, se relaciona con los peores ejemplos.
Insisto: ¿A quién ayuda Hebe? A los que creen en la justicia y en la democracia? Ella propuso que este gobierno elegido por el pueblo se caiga a pedazos, llamó a tomar el Palacio de Tribunales, insultó al presidente y lo comparó con Hitler, celebró el terrorismo de estado que mató a 5 mil personas en las Torres Gemelas, homenajeó a la ETA y a los grupos guerrilleros argentinos y se atrincheró para no acatar los fallos de jueces. ¿Cuáles son las señales que transmite el Papa Francisco en este romance político que mantiene con Bonafini?
¿Qué le pasa al Papa? ¿A Quien escucha? ¿ A quién ayuda Hebe?, pregunto con todo respeto.
Hebe ayuda a un malandra de estado como Boudou, a un violador de los derechos humanos como Milani, a patoteros como D’Elía y Esteche o a mega corruptos como Lázaro Báez.
Se perjudica mucho el Papa cuando lo podría evitar simplemente con su silencio. En esta última carta le aconseja que no le tenga miedo a las calumnias. Y le da argumentos comparando a Hebe con Jesucristo, nada menos. Es insólito. Bizarro. Tragicómico. Dice el sumo pontífice a Hebe que “La calumnia solo ensucia la conciencia y la mano de quien la arroja. A Jesús lo calumniaron y lo mataron después de un juicio dibujado por calumnias”.
Le juro que no miento. Esto es lo que Hebe leyó de la carta que le mandó el Papa.
¿Qué le pasa al Papa? ¿Quién calumnia a Hebe? ¿Las madres Línea Fundadora que la abandonaron por su autoritarismo feroz? ¿Los políticos democráticos que rechazan su devoción por Hugo Chávez y Fidel Castro, dictadores y fabricantes de pobres por millones? ¿Los fieles católicos que en la propia Catedral vieron como ella humillaba a los creyentes, insultaba al cardenal Jorge Bergoglio al que le dijo “basura fascista” y lo acusaba de ser cómplice de la dictadura y de haber entregado sacerdotes para que la dictadura los asesinara? ¿Quién injuria a Hebe? Los que recuerdan que hizo sus necesidades atrás del alta en el espacio sagrado de la Catedral de Buenos Aires? La que robó o dejó robar tanto dinero y apoya todas las variantes de la violencia?
¿Qué le pasa al Papa Francisco? El Caballo Suárez y Milagro Sala tuvieron el privilegio de ser recibidos y tener varias fotografías con el Papa? El les envió cariños y rosarios. Son delincuentes que están legalmente detenidos por una justicia que certificó esa prisión en varias instancias. Ni los organismos internacionales cooptados por el kirchnerismo se atreven a seguir diciendo que esas detenciones son ilegales. Hoy se vienen juicios por falsos testimonios a delincuentes que se esconden detrás de los verdaderos mapuches y mintieron para armar una historia de desaparición forzada de personas con Santiago Maldonado. Van a tener que declarar también los abogados de la APDH de Córdoba que embaucaron a la justicia para inventar un escenario falso. Ya está probado como pocas cosas que Santiago Maldonado se ahogó en el Rio. Ellos decían que había sido secuestrado, torturado, asesinado y desparecido por la gendarmería y la dictadura macrista. Sin embargo el Papa recibió y se fotografió con la familia de Maldonado como avalando esas mentiras infames.
No se puede decir que el Papa sea ingenuo o ignore todas estas verdades y no injurias que estoy diciendo.
Me duele por al Papa Francisco porque podría jugar un rol integrador, sanador y ecuménico con la sola decisión de no meterse en política. Pero insiste. Desde que se reconcilió con Cristina no deja de recibir a dirigentes kirchneristas pese a que tuvo que soportar fotos con Martin Insaurralde que luego fueron afiches de campaña electoral o camisetas de La Cámpora que el Cuervo Larroque hizo flamear ante sus narices.
El diablo con sotanas, el jefe de la oposición le dijo Néstor Kirchner que lo persiguió y lo espió con la SIDE.
Hasta la jefa de la justicia K fue recibida con honores y premiada con bendiciones y rosarios. Alejandra Gils Carbó que, dicho sea de paso, también tiene que dar explicaciones ante la justicia por una coima de 8 millones de pesos en la compra de un edificio para el estado.
¿Qué le pasa al Papa? En Chile estuvo tan mal asesorado que hizo una exhibición de debilidad con misas casi vacías y sin condenar con nombre y apellido a los que quemaron iglesias y hacen atentados incendiarios allá y acá? Además se enojó con los familiares de las víctimas de los que habían sufrido violencia sexual de parte de tantos curas y luego tuvo que pedir disculpas por su actitud. Es maravilloso que haya reconocido el error. Pero que le pasa al Papa. ¿Por qué acierta tanto a nivel universal en su lucha contra el hambre, la injusticia y las guerras y se equivoca tanto cuando ingresa al territorio político?
Es una lástima y me duele decirlo. Pero es la verdad. No son calumnias. Es el argentino que más alto llegó en la historia, el más querido en el mundo y, lamentablemente, en Argentina resta en lugar de sumar. No entiendo. Es incomprensible. Desilusiona a mucha gente que lo venera. Por lo pronto una antigua amiga del Papa como la diputada Elisa Carrió dijo que como cristiana siente vergüenza ajena de que el Papa no haya recibido a Margarita Barrientos y que gracias a Dios, siempre se negó a ir al Vaticano.
¿Qué le pasa al Papa? ¿A quién ayuda Hebe?

Zaffaroni contra las víctimas – 1 de febrero 2018

Nadie habla de otra cosa. Pero, primero, vamos a los hechos que son absolutamente indignantes porque demuestran que una parte de la justicia argentina está definitivamente a favor de los delincuentes y en contra de las víctimas. La escuela de Zaffaroni envenenó parte de los tribunales y de las aulas donde se enseña ese derecho torcido que Zaffaroni proclama.
Pero vamos a los hechos.
El joven y valiente policía Luis Oscar Chocobar fue procesado “por homicidio cometido por exceso de legítima defensa” y embargado en 400 mil pesos. ¿Sabe quién es Chocobar? El héroe que le salvó la vida al turista norteamericano que fue apuñalado salvajemente en el barrio de La Boca. ¿Se acuerda? Frank Joseph Wolek estaba disfrutando de Caminito como tantos extranjeros, sacaba fotos y sonreía feliz hasta que dos asesinos le quisieron arrebatar la máquina y como no pudieron, lo apuñalaron salvajemente. Ya le habían metido 10 cuchillazos en el cuerpo al visitante norteamericano cuando Chocobar, vio la escena y actuó como debe actuar un policía. Llamó al 911, a una ambulancia, primero disparó al aire con su arma reglamentaria, socorrió a la víctima. Después les dio la voz de alto y cuando los criminales se dieron a la fuga, en medio de la corrida, Chocobar disparó y mató a uno de ellos, llamado Pablo Kukok. Habían tomado otros rehenes y se volvieron contra Chocobar como para atacarlo.
La historia humanitaria se conoció muchísimo porque al ciudadano estadounidense Wolek los médicos del Hospital Argerich le salvaron la vida pese a que llegó en estado desesperante a la guardia. El que lideró el caso fue el cirujano Yamil Ponce que al final se encariñó tanto con Joe como llamaban al turista, que lo invitó a pasar fin de año en su casa.
El Doctor Yamil Ponce le salvó la vida a Joe y pasó a ser un héroe civil con todo el merecimiento. Pero el policía Luis Chocobar, también le salvó la vida porque evitó, con su decisión profesional, que le siguieran metiendo puñaladas en el cuerpo a Joe. Si fue milagroso salvarlo con diez cuchilladas en el cuerpo hubiera sido casi imposible con varias puñaladas más.
El doctor Ponce fue recibido y homenajeado por la ministra de salud de la Ciudad, Sonia Velázquez y el doctor se transformó en un orgullo para todos los argentinos. Tanto que Joe, cuando regresó a su país, prometió volver con su familia, otra vez de vacaciones.
Pero el cabo primero Chocobar no recibió ningún reconocimiento. Todo lo contrario. La justicia zafaroniana que todo lo pervierte metió preso al policía que revista en Avellaneda y que vive en La Boca. Es salteño, tiene 30 años, y toda su vida trabajó. Antes fue jardinero y obrero textil. Es de condición humilde como la mayoría de los policías.
Un juez que da vergüenza ajena, llamado Enrique Velázquez metió al policía en un calabozo con un delincuente. Chocobar tuvo que dormir en el suelo hasta que su abogado le llevó un colchón y ahora, este juez que me cuesta llamarlo juez, acaba de procesarlo por homicidio cometido por exceso de legítima defensa y de embargarlo por 400 mil pesos para los gastos de la causa. Le comento que Chocobar no vió semejante cantidad de dinero en toda su vida. Que se gana honradamente su sustento que además, es bastante módico. Y que ahora no puede vivir en el barrio porque los familiares del delincuente amenazan a su familia.
¿Qué argumenta el juez en su irracionalidad? Que Chocobar mató al delincuente Pablo Kukok de un balazo por la espalda. Estaban en plena huída. Chocobar en plena persecución sin saber si estos dos atorrantes habían asesinado o no al turista. Con las pulsaciones a mil por hora. Sacudido emocionalmente por la situación. De pronto los dos delincuentes, repito, eran dos, se separaron para atacar al policía para vengarse porque les había cortado la posibilidad del robo.
Me gustaría preguntarle al juez. ¿Cuál es el límite que fija desde su cómodo despacho con aire acondicionado? ¿Chocobar no tendría que haber disparado? Kukok lo podría haber apuñalado a él.
¿Tendría que haber tirado a las piernas? Eso es lo que hizo en un principio ¿El juez de triste trayectoria tiene idea de lo que pasa por la cabeza y el corazón de una persona frente a una situación así?
Lo cierto es que dos héroes, dos servidores públicos ejemplares, salvaron la vida de Joe. El médico está en su lugar, salvando nuevas vidas y eso es maravilloso. Y el policía está con su vida complicada, con posibilidades de volver a la cárcel o de perder su trabajo y absolutamente confundido y dolorido. Chocobar pasó de héroe a asesino gracias a un juez que, con semejante señal nefasta, favorece a los victimarios y vuelve a herir a las víctimas.
Es un caso terrible por lo incomprensible.
Pero no es el único. Hay cientos de casos por año que culpabilizan a las injusticias del sistema.
Pero es tan corta su mirada, tan reaccionaria que no se dan cuenta que Chocobar también nació en la pobreza como tantos y que eligió otro camino, el de la ley. Y que miles y miles de argentinos humildes y excluídos se rompen el lomo trabajando en forma honrada para salir adelante. Esos laburantes pobres siente como una cachetada cuando se favorece a los delincuentes y además lo toman como una provocación o invitación para que sigan el camino del delito que para algunos mal llamados jueces garantistas es más rentable que pelear el destino con esfuerzo y sacrificio
Porque le aclaro que el delincuente muerto, además, tenía serios antecedentes por robos en banda y en poblado. Estaba libre y los que creyeron que lo beneficiaban por eso finalmente ayudaron a que muriera de un tiro en plena calle.
¿Qué tiene que hacer el ciudadano honrado que paga sus impuestos con un esfuerzo descomunal, que gana apenas lo justo o mucho menos de lo que necesita y observa amargado que los que matan por un par de zapatillas o una máquina de fotos son considerados víctimas por algunos jueces?
Chocobar se puso en manos de Dios porque se siente abandonado por la justicia. ¿Qué podemos hacer, entonces?
Tenemos que plantear que no haya ni un juez más como Eugenio Zaffaroni.
Porque lamentablemente la justicia argentina está llena de jueces hijos putativos de la doctrina Zaffaroni. Esa fábrica de jueces que defienden y admiran a los delincuentes tiene un responsable directo: Zaffaroni.
El falso garantismo, el abolicionismo como doctrina, diseminó magistrados por todo el país que tienen una mirada teórica muy lejos de los problemas concretos de la vida cotidiana. Todo el tiempo buscan vericuetos en las leyes para dejar libre a los delincuentes de todos los colores. Siempre hay una excusa. Siempre es el sistema capitalista el responsable de que haya criminales, asesinos y violadores. Siempre es la injusticia social la que produce delincuentes. Por lo tanto, siempre se puede condenar y responsabilizar a esa ideología y dejar libre a los que superaron todos los límites morales al violar, robar y matar.
¿Es tan difícil comprender esto? ¿Es tan complejo ponerse en el lugar de las víctimas o de los familiares de las víctimas y dejar de favorecer a los victimarios? ¿Se puede ser juez con una ceguera dogmática semejante que tira nafta sobre los incendios sociales? Todo eso se lo debemos al presunto destacado intelectual Eugenio Raúl Zaffaroni.
Hizo bien el presidente Macri en recibir al policía que cumplió con responsabilidad su misión. Fue un tiro para el lado de la justicia. Rolando Barbano, el brillante editor de la sección “Policiales” de Clarín y compañero de esta radio, lo resumió como nadie: “hay jueces que aplican la pena de muerte, pero con las víctimas”.
Necesitamos urgente que se haga justicia. Y no demagogia barata y criminal. Castiguemos a los que nos matan y cuidemos a los que nos cuidan. Porque si no, ¿Quién nos va a cuidar?

Cafrune, el payador perseguido – 31 de enero 2018

Aunque mucho he padecido
No me engrilla la prudencia.
Es una falsa experiencia
Vivir temblándole a todo.
Cada cual tiene su modo;
La rebelión es mi cencia.
Esta estrofa de “El payador perseguido”, parece escrita por Atahualpa Yupanqui especialmente para Jorge Cafrune. Hace 40 años que lo mataron cuando el recién tenía 40 años. Y digo lo mataron más allá de si se trató de un accidente o de un crimen de la dictadura militar de Jorge Rafael Videla. Era 1978 y el terrorismo de estado había llegado a la cumbre de su impunidad. Un par de días antes, en el festival de Cosquín, el Turco Cafrune subió al escenario pese a que muchas de sus canciones preferidas estaban prohibidas. El turco, solito con su guitarra, su sombrero ala ancha, sus ojos sirio libaneses y jujeños, su barba larguísima, arrancó con su estilo de siempre. Cantando cada sílaba, paladeando cada palabra, con un tono firme y una voz capaz de conmover multitudes. Hasta que una voz entre muchas voces de los que no tenían voz le pidió un tema que no estaba autorizado por los censuradores con uniforme. Algunos dicen que increíblemente fue “Zamba de mi esperanza”, casi como una metáfora de que la oscuridad armada no toleraba ni siquiera la luz de la esperanza. Pero otros aseguran que el Turco Cafrune y su carisma chúcaro y rebelde canto “El Orejano”. Respiró profundo, reconoció que ese tema no podía ser cantado pero dijo que si el pueblo se lo pedía, no podía negarse. Miró el horizonte de las sierras de Córdoba y proclamó: Yo sé que en el pago me tienen idea/ porque a los que mandan no les cabresteo”. La plaza Próspero Molina estalló en aplausos. Cabrestear o Cabetrear según el diccionario es acostumbrar al caballo que se está domando a que tolere el lazo que se le está colocando. Que no resista. Que se rinda. Y el Turco Cafrune decía en plena dictadura militar que no se rendía ante los militares que habían eliminado la libertad y la democracia.
Desaparecidos que estaban secuestrados en el centro clandestino de detención “La Perla”, en su testimonio en el Nunca Más, denunciaron que un teniente Villanueva dijo que “había que matar a Cafrune para que le sirviera de advertencia al resto. Sus canciones son tan poderosas como un ejército”.
Nunca sabremos si fue una expresión de deseo o una orden, pero un par de días más tarde, el querido Turco Cafrune estaba muerto en el Instituto del Torax de Vicente López.
Se cumplían 200 años del nacimiento del general José de San Martin y se hacía un homenaje en Yapeyú, en su tierra natal de Corrientes. Cafrune y su amigo “El Fino” Gutiérrez resolvieron sumarse, acercando un cofre con tierra traída de Boulonge Sur Mer, donde el libertador de América había fallecido.
Gaucho arisco y jinete experto, Cafrune salió con su caballo blanco desde la Plaza de Mayo. Era una cabalgata que intentaba resaltar el espíritu sanmartiniano del ejército que los dictadores habían pisoteado. Pretendía hacer 30 kilómetros por día. Pero en la ruta 27, entre Benavidez y Tigre, en plena noche, una camioneta que en ese entonces se llamaban pick up, embistió a Cafrune y su amigo. El “Fino” voló por los aires y su caballo derribó al tordillo de Cafrune. Cuando el animal se paró clavó sus patas en el pecho de Cafrune y le produjo diez fracturas en sus costillas, algunas de las que se clavaron en sus pulmones. Tuvo poli traumatismos de cráneo. Lo llevaron de urgencia a una sala de primeros auxilios cercana. Luego al hospital de Tigre y finalmente murió en el camino.
Murió hace 40 años cuando tenía 40 años. Y nació la leyenda del cantor popular que pagó con su vida sus denuncias contra las injusticias. Cafrune siempre decía que más allá de su adoración por Atahualpa y Horacio Guarany, él nunca fue comunista. Era un peronista en estado puro. Se decía “nacionalista con “ce y no con zeta”. Admiraba a los caudillos federales como el Chacho Peñaloza. Y tenía un corazón grande y generoso como la Argentina. En otro acto solidario y de coraje, fue Cafrune el que hizo subir a Mercedes Sosa al escenario pese a que no estaba programado. Siempre fue galopeador contra el viento y se calló el cantor para que cantara quien luego sería la gran cantora nacional. Mercedes apareció solita mi alma, flaquita por entonces, el pelo azabache llovido y apenas, con un poncho y su bombo legüero. Cantó «Canción del derrumbe indio» con la voz de la tierra y nunca más se detuvo hasta llegar al olimpo.
Cafrune hizo lo mismo con José Larralde. Le gustaba ir más a los pueblitos de la patria que a las grandes ciudades. En Huanguelén provincia de Buenos Aires descubrió a Larralde y lo ayudó a desarrollar una carrera increíble que todavía sigue exitosa, con bajo perfil y sin publicidad.
El que manejaba la camioneta que mató a Cafrune era Héctor Díaz, un muchacho de 20 años que dijo que estaba borracho y que iba a la casa de su novia. Pero hubo algunos datos extraños que pusieron en duda esa versión. La camioneta y su padre como chofer habían prestado servicios en el tenebroso Ministerio de Bienestar Social que conducía José López Rega, fundador de la Triple A que le hizo algunos trabajos sucios a la dictadura. López Rega nunca quiso a Cafrune desde que visitó a Perón en Puerta de Hierro. El suceso fue caratulado como
“homicidio culposo” pero Díaz salió en libertad a las pocas horas.
Yamila, la hija y heredera del canto de Cafrune, dice que ella cree que fue un accidente y no un asesinato. Pero que después los militares utilizaron la muerte de ese gigante para alardear del poder que tenían.
Los mismos sobrevivientes de La Perla contaron que los militares celebraron aquella muerte en esas catacumbas y que dijeron “misión cumplida”.
De hecho el crimen por embestida de un auto para provocar un presunto accidente se utilizó para asesinar a Monseñor Enrique Angelelli, obispo de La Rioja y enemigo de los criminales de lesa humanidad.
Como casi todos los muchachos de mi generación, yo cantaba las canciones de Cafrune en los fogones donde circulaba el vino compañero y la guitarra camarada. Yo adoraba ir a Cosquín a ver a esos hombres que para mí representaban la patria. Han pasado 40 años de su muerte y no podemos dejar caer en el olvido a los artistas populares que marcaron nuestra identidad. ¿Quién no sabe la letra de Zamba de Mi Esperanza? Cafrune fue la imagen gauchesca de la desobediencia. Había nacido en la finca “La Matilde”, en Perico, Jujuy. Había sido chofer de un aserradero hasta que Ariel Ramírez lo empujó a los tablados humildes y las canciones románticas y testimoniales. Este orejano decía que cuando tiene que cantar verdades las canta derecho, nomás a lo macho. Hace 40 años murió Jorge Cafrune y su esperanza de la zamba. Usted sabe. La sabemos todos: amanecida como un querer/ sueño, sueño del alma/ que a veces muere sin florecer/
Cafrune murió hace 40 años. Pero fue un sueño del alma que floreció.