El hambre es enemigo de todos – 13 de julio 2017

Señor oyente, le quiero hacer una confesión: a veces me hincho las pelotas. Hay temas que me producen tanta bronca, tanta indignación que me dan ganas de romper todo. Le pido disculpas por decirlo de esta manera tan brutal y descarnada.
Pero con la vida de las personas no se juega. Y mucho menos con la vida de los chicos. La noticia es feroz y sin embargo, creo que no generó el suficiente escándalo moral. A todos los argentinos nos debería dar una profunda vergüenza. Y hacernos cargo. Escuche por favor: hay más de siete millones y medio de niños y adolescentes que son pobres estructurales. Eso significa, escuche bien por favor: que no cubren necesidades básicas como alimentación, vivienda, educación o atención sanitaria.
Esta confirmación de un estudio que hizo la Universidad Católica Argentina debería hacernos poner de pie a todos. Juntarnos codo a codo y convocar a una epopeya nacional contra el hambre y la pobreza. No podemos permitir que esto pase. Nos sobran tierras y capacidades para tener un país donde nadie sufra hambre y donde no haya pobreza. Es una bandera detrás de la cual deberíamos marchar todos. ¿Es muy loco pensar esto? ¿Es imposible que todos los gobernadores de todos los partidos y el presidente convoquen a este combate?
Un grupo integrado por los máximos expertos y por las Organizaciones No Gubernamentales más experimentadas, con las iglesias de todos los credos que tenga el apoyo de la inmensa mayoría. Sin camisetas partidarias, sin peleas ideológicas. No creo que haya algún argentino que no quiera sumarse a esta tarea para que no quede ningún compatriota a la intemperie. Podemos empezar primero por los más chicos. Casi el 60% de los niños argentinos son pobres.
Vamos a hacer algo en serio. ¿O nos vamos a seguir peleando por boludeces?
¿Vamos a enfrentar al peor enemigo que tiene la Argentina entre todos? ¿Estamos dispuestos a poner lo máximo de nosotros para exterminar el hambre, la pobreza y la miseria?
Yo sé que los Kirchner ocultaron y negaron por años estas cifras horrorosas. Yo sé que el actual gobierno habla con la verdad pero todavía es muy tibio e incipiente su proyecto para atacar las causas profundas de esta realidad lacerante.
Pero alguna vez hay que empezar y no parar hasta decir misión cumplida. No me resigno. Nuestro país con tantos recursos y con tanta gente inteligente, debería tener hambre y pobreza cero. No es imposible.
Un país, nuestro querido país no puede matar dos veces a sus hijos más pobres. Primero cuando los somete a semejante injusticia y luego cuando los ignora.
La patria está enferma de desnutrición infantil. Lo dice el máximo experto que tenemos en la Argentina. Un pediatra que es una suerte de prócer solidario llamado Abel Albino que vive denunciando este flagelo que no es producto de un terremoto o una tormenta que cayó del cielo. La desnutrición infantil, es una construcción de la ausencia y la falta de capacidad y sensibilidad del estado. Los gobiernos nacionales, provinciales y municipales son los victimarios. Son los principales responsables o irresponsables de que ocurra esta suerte de genocidio por goteo en la profundidad más cruel de nuestra Argentina más pobre.
La opinión pública se conmueve con los casos concretos que tienen nombre y apellido. Pero hay miles a lo largo del territorio de la exclusión social.
Insisto con el tema que me parece clave para entender la magnitud del drama. Tenemos que evitar que los chicos más pobres se mueran por desnutrición o sean condenados de por vida a no tener el cerebro desarrollado en todas sus potencialidades. Eso es exclusión y marginación.
Una democracia debe igualar las posibilidades desde la cuna. Y combatir esta verdadera patología social, este escándalo ético que debería tener preocupados y ocupados a los gobernantes las 24 horas de todos los días.
Se calcula que dentro de poco vamos a poder alimentar a 650 millones de personas, es decir al 10% de la población mundial. Sin embargo, todavía tenemos el flagelo del hambre y la desnutrición en nuestra patria. En estos momentos podemos fabricar comida para 10 veces nuestra población y todavía hay chicos que se mueren de hambre. Semejante nivel de inequidad social es intolerable.
La lucha contra la pobreza, la marginalidad y la exclusión debería ser un tema de agenda de estado. Un tema de todos. Los irresponsables que deben hacerse responsables son los gobernantes. Los anteriores, los actuales y los que vengan. Para eso son elegidos. Pero cada uno de nosotros debe aportar su granito de arena desde su lugar. Los argentinos que solemos ponernos la camiseta celeste y blanca y que agitamos las banderas nacionales durante los acontecimientos deportivos deberíamos pelear para lograr este piso mínimo de convivencia y civilización.
Para que nunca más ningún argentino sufra hambre o desnutrición. Es la tarea de las tareas. Son los cimientos de una sociedad de nuevo tipo. De ahí en adelante podemos discutir muchas cosas. Pero esto es indiscutible, ¿No le parece? Es un compromiso de honor, patriótico, y solidario.
El estado no puede estar ausente en ese desarrollo que soñamos. Debe asegurar lo mínimo, el acceso al agua potable, las cloacas, buenos hospitales y mejores colegios. Estamos hablando de un sueño colectivo que funciona como utopía porque motoriza la esperanza pero que es claramente realizable. No es una quimera inalcanzable. Es un desafío para todos.
Está científicamente comprobado que hay 1.000 días que son decisivos en la vida de todos. Son los que transcurren desde la gestación hasta los primeros dos años de vida del niño. En ese momento se configuran sus capacidades de aprendizaje y se diseña gran parte de su futuro. Ese es el momento de igualar las oportunidades para todos. De rodear al chico de los cuidados intensos que garanticen su crecimiento en armonía. De efectuar los controles médicos correspondientes. De monitorear su peso, las condiciones de higiene en las que se desenvuelve, las vacunas necesarias, el acompañamiento en su motivación. Es sembrar ciudadanía en la tierra que más lo necesita. Plantar humanismo y fortaleza de los lazos familiares para recoger jóvenes que estén más cerca de la cultura del esfuerzo en el estudio y el trabajo y mucho más lejos de la droga y la delincuencia. Es construir una sociedad mejor desde el pie. Volar bajo porque abajo está la verdad, como propuso Facundo Cabral. Con esos cimientos vamos a edificar una mejor comunidad para todos. “El hambre es un crimen. Ni un pibe menos”. De eso se trata. Ni un pibe menos. Hambre cero. Desnutrición cero. La patria está enferma y hay que curarla. Y hasta que eso no ocurra se nos debería caer la cara de vergüenza.

Necesitamos a Favaloro – 12 de julio 2017

Hoy lo necesitamos más que nunca. Por eso no me canso de repetir esta plegaria laica.
Ese emblema de lo mejor de los argentinos llamado René Gerónimo Favaloro hoy cumpliría 94 años. Por eso hoy es el día de la medicina social. Al doctor de los doctores le gustaba decir que “el nosotros siempre estuvo por encima del yo”. Solidario hasta el dolor, como quería la Madre Teresa. Ante tanta mugre de estado producida por los años de los Kirchner, ante tanta vergüenza ajena por tanta corrupción cleptocrática, recordar su figura nos llena los pulmones de un aire de esperanza y nos sirve como el mejor de los espejos.
Celebrar su nacimiento nos hace olvidar un poco de uno de los momentos más tristes de nuestra bendita Argentina. El día en que el doctor Rene Favaloro se pegó un balazo en el corazón. Justo el que salvó miles y miles de vidas. Justo él, que derrotó miles y miles de muertes, justo él. Solo, abatido, cansado de luchar contra la burocracia y la mediocridad, uno de los argentinos más grandes de todos los tiempos nos pegó un cachetazo brutal para despertar nuestra conciencia ciudadana. Justo él que vino a ofrecer su corazón generoso como ejemplo a toda la sociedad.

René Gerónimo Favaloro tuvo a lo largo de su vida la posibilidad de manipular dos de los elementos más nobles que existen sobre la tierra: la madera y los corazones. Y trabajó con respeto sobre ellos. Los mejoró con su precisión de cirujano y su sensibilidad artística de ebanista. Sus manos gigantes, manos como patios como dijo Horacio Ferrer de Anibal Troilo, eran expertas a la hora de esgrimir las gubias que aprendió a utilizar en la carpintería de su padre y el bisturí que dominó como nadie. Favaloro era un artesano que trabajaba con las manos y el cerebro para resucitar corazones. Por eso todavía duele tanto su partida. Por eso su memoria nos interpela. Porque era un científico admirado por las elites intelectuales pero había sido parido entre los hombres más sencillos de La Pampa.

Su etapa de médico rural en Jacinto Arauz lo marcó para siempre. Le fortaleció las raíces y modeló su identidad. Doce años de su vida los dedicó a enriquecerse humanamente en el campo, ayudando a los que menos tienen, poniendo el cuerpo y las neuronas donde había más necesidades. Se hizo hombre del pueblo en la profundidad de nuestra patria. Aprendió a escuchar y valorar los silencios. Ese intenso color azul del jacarandá y los aromas de la salsa de tomate y hongos secos que era su especialidad a la hora de agasajar a sus amigos con una pasta amasada y cortada a cuchillo por el mismo como si fuera hecho por un cirujano. El pueblito pampeano fue su plataforma de lanzamiento hasta asombrar al mundo y recibir todos los premios que se pueda imaginar. Todos lo condecoraron como uno de los grandes precursores de la cirugía cardiovascular de todos los tiempos.
En Estados Unidos desarrolló su obra cumbre: el By Pass o puente. Y esta noche, sus discípulos y continuadores celebrarán los 50 años del By Pass. Sacó del fondo de su alma su habilitad conseguida en el taller de carpintería de su padre y del pulso firme y minucioso de costurera de su madre modista. Trabajaban 14 horas por día igual que su hijo. Hizo una clara opción por lo pobres y fue de una austeridad y una generosidad inmensa. Fue un hombre del pensamiento nacional y popular. Siempre decía que los datos de la mortalidad infantil y la concentración de la riqueza eran claves para medir a un modelo injusto que él llamaba Neofeudalismo. Fue un adelantado. Como si hubiera presentido lo que nos pasó en los 12 años de la era del hielo K. Jamás hizo nada ni por dinero ni por poder. Sus valores eran otros. Era de otra madera. Amaba la historia argentina y a San Martín. Su máxima felicidad era ir a pescar y alquilar un autito y dormir donde lo agarraba la noche. Y hablar de las cosas de la vida y de la muerte con los campesinos.

La vida lo castigó demasiado. No pudo tener hijos biológicos con María Antonia, su novia de la secundaria y su esposa de siempre. La muerte de Juan José, su único hermano lo atravesó como una puñalada a traición.
Jamás olvidaré el día que operó a mi viejo. Estaba tan delicado “el mayor” que nadie se atrevía a operarlo. Se sacó los guantes, el guardapolvo y me abrazó junto a mi madre y mi hermana. Recién salido del quirófano, nos dijo: “Salió todo bien. Quédense tranquilos. Perdió poca sangre. El 93% que me corresponde salió bien. El 7% restante le corresponde a Dios y hasta ahí no llego”. Todavía me resuenan sus palabras, su vozarrón campechano y esa caricia en el alma que nos hizo cuando nosotros éramos un pantano de dolor y angustia. Y hablando de Dios, recuerdo que la primera vez que vi una capilla ecuménica fue en la Fundación Favaloro. Un lugar de silencio y reflexión para sentarse a meditar y para que todos pudieran rezar a su Dios, a su religión o a la energía en la que creyeran. Hasta en eso la fundación fue un ejemplo de amplitud y no discriminación.
Rene Favaloro fue el mejor producto que salió del barrio El Mondongo. Se encendía su mirada cuando contaba cien veces los goles de Gimnasia y Esgrima y decía “fulbo”, como el más sencillo de los hinchas. Hoy lo extrañamos como nunca. Necesitamos de su molde. Para que nazcan argentinos a su imagen y semejanza. Militantes de la cultura del esfuerzo y la excelencia. Plantados sobre nuestra tierra. Con la ética y la honradez como bandera. Hoy lo necesitamos más que nunca para demostrar que no todo es corrupción, trepadores del poder, autoritarios y soberbios. Que la patria no se devora a sus mejores hijos. Que se puede ser argentino de otra manera. Como Rene Favaloro que en paz descanse.

Expulsión para De Vido – 11 de julio 2017

Tarjeta roja. Fuera de la cancha, fuera del Congreso. A Julio de Vido lo quieren expulsar por “inhabilidad moral” y lo bien que hacen. El cajero de los Kirchner es una gigantesca mancha de corrupción que ensucia a medio mundo. Muchos creían que De Vido era invencible. Intocable. Que el sistema de protección e impunidad que había construido era blindado. Porque muchos políticos dieron y recibieron coimas de don Julio. Y porque muchos jueces y fiscales recibieron coimas de don Julio y finalmente, porque muchos empresarios poderosos dieron y recibieron coimas de don Julio. Pero ese muro de impunidad ya empezó a resquebrajarse.
Ayer nomás, al intocable le metieron otro procesamiento y le trabaron un embargo por mil millones de pesos. El jefe del equipo de coimas y anexos con sus cómplices de transporte, Ricardo Jaime y Juan Pablo Schiavi, (que también fueron procesados aunque ya están presos por otras causas) les daban a los empresarios unos subsidios muy superiores a los que correspondían. Mentían sobre los kilómetros que los colectivos recorrían y recibían fortunas con el presuntamente sano objetivo de no aumentar el boleto. Eso es claramente defraudación a la administración pública. Así nos robaron a todos los argentinos más de 600 millones de pesos. Tragicómico es que una sola línea recibió en un año dinero por haber recorrido una distancia similar a 20 mil viajes a Nueva York que queda a 8.500 kilómetros de acá.
Por esto y por todo lo demás, el gobierno de Macri lo quiere expulsar de su banca de diputado donde se atrinchera con el escudo de sus fueros.
De Vido está atrapado sin salida porque su única jefa, Cristina no dijo una sola palabra y hace 20 años se manifestó a favor de sacarle los fueros a Eduardo Angeloz. Cristina calla. ¿Por qué calla Cristina? ¿Está de acuerdo en que le saquen los fueros o que lo expulsen y es capaz de tirarlo debajo de un camión o no quiere ensuciar su traje de cordero patagónico con el que se disfrazó para la campaña electoral?
Pero el dato de que Cristina se haya quedado súbitamente muda debe asustar a De Vido. Ya una vez Cristina le dijo que de su lado se iba a ir preso o muerto. Y si ella no da la orden, muchos diputados no lo van a proteger porque no quieren incinerar sus carreras políticas en el altar de un delincuente absoluto y comprobado. Ya le di un dato clave: De los 72 legisladores que tiene el Frente para la Valija solamente 48 lo ayudaron con sus votos cuando pidieron autorización para allanar su departamento. Es decir que le faltan muchos votos para llegar a los 86 que es el número mágico para frenar el desafuero de don Julio.
Y como si esto fuera poco, hay tres antecedentes en los que la cámara baja sancionó a alguno de sus pares. El caso más recordado es el Luis Luque del justicialismo catamarqueño. Despreciable facho dijo que si su hijo Guillermo hubiera asesinado a María Soledad Morales, el cadáver no hubiera aparecido. Eduardo Varela Cid pidió coimas a empresas de correos y Norma Godoy se llevó a su casa fondos de los ATN, tenía dos causas por apropiación de niños y amenazó a dos periodistas con pegarle 2 itakazos y cagarlos a tiros por ser hijos de mil putas. Todos peronistas y todos fachos. Tarjeta roja. Cara roja de vergüenza hasta de sus propios compañeros y expulsión.

¿Julio de Vido será el cuarto integrante de la Cámara de Diputados, también peronista facho expulsado por el voto de las dos terceras partes de sus colegas?
Eso podría servir para descomprimir un poco el clima de bronca e indignación que hay en amplios sectores de la población. Las redes sociales arden y se multiplican con pedidos de expulsión para De Vido y de juicio político para el juez Luis Rodríguez.
La marcha y cacerolazo previsto para el jueves 3 de agosto a Tribunales se potenció en los últimos días. Es autoconvocada con el lema “Sin justicia no hay república” y al parecer viene masiva la cuestión.
Insisto con la idea: tal vez si expulsan a De Vido se pueda bajar un poco la bronca y la indignación.
Bronca contra los ladrones de estado, con los estafadores de lesa dignidad y con los jueces como Luis Rodríguez que se niega a detener y a pedir el desafuero de Julio de Vido. Pide más pruebas cuando nunca hubo tantas de tantos delitos. Dice que De Vido no se va a fugar ni va a entorpecer la investigación. Yo diría que todo lo contrario. Su cuñado, el Mono Miniccelli hace 10 meses que se escapó y no vuelve. Está acusado de ser subjefe de la mafia de los contenedores y del contrabando en Ezeiza y de traer mercadería de China para venderla ilegalmente en La Salada y en otras sucursales de la misma calaña. El Mono se fugó y ni su hermana ni su cuñado dijeron una sola palabra. El que calla, otorga. Podrían haber hecho un llamado a que el Mono se ajustara a derecho. Pero silencio, complicidad. Y si hay alguien en la Argentina que tiene contactos y extorsiones a la mano como para entorpecer cualquier investigación, se llama Julio De Vido. Los diarios dicen que De Vido en un pasillo dijo para que todos escuchen que “Si siguen jodiendo voy a dar a conocer las cuentas” y que incluso algunos de sus propios compañeros de militancia no resistirían un allanamiento de 15 minutos. Los ciudadanos decentes que queremos una Argentina decente rogamos que De Vido cumpla su palabra y hable. Que muestre papeles y pruebas de todos los corruptos de todas las camisetas y colores. No amenace, don Julio. Anímese y hable. Prenda el ventilador. Llévese puestos a todos los corruptos que quiera. Incluso a Cristina si cree que lo traicionó. La Argentina quedará un poco más limpia y transparente.
Está claro que hasta ahora el sistema de coimas que repartió fue una red de protección inmensa y poderosa. ¿O usted escuchó a algún empresario denunciar a De Vido por coimero? Por eso Elisa Carrió dice que este es el Lava Jato. Porque Julio sabe hacia arriba y hacia abajo quienes pagaron y quienes cobraron. El no es un coimero más. Es el arquitecto del sistema corrupto. Es el autor material de lo que planificaron Néstor primero y Cristina después.
No hay nada más turbio que don Julio. Mas turbio que la mina de carbón donde desvió 260 millones de pesos y que la embajada paralela que dirigió con Venezuela donde todo era malversación de fondos y enriquecimiento ilícito.
Tiene 135 denuncias judiciales por 30 delitos diferentes, 26 imputaciones y desde ayer 4 procesamientos. El más grave por su responsabilidad en el siniestro ferroviario de la estación Once donde murieron 52 personas atrapadas en esos ataúdes con ruedas al que el gobierno llamaba trenes.
Repito: Cristina y De Vido fueron los ejecutores de un plan sistemático para saquear al estado. Una asociación ilícita que no dejó delito por cometer.
Es una pieza clave en la cleptocracia que desde que Kirchner llegó a la intendencia de Río Gallegos, produjo la más grande asociación ilícita para saquear el estado de la que tengamos memoria en democracia. La Comisión de Asuntos Constitucionales tiene la palabra. Los mensajes y las demandas de la sociedad necesitan certificar que nadie tiene coronita y que el que las hace las paga. Que no hay privilegios para nadie y menos para los ladrones. El artículo 66 de la Constitución habla de la expulsión por inhabilidad moral. Y el juicio político para Luis Rodríguez también podría prosperar. Horacio Verbitsky y no Héctor Magnetto fue el que denunció al magistrado en 2012 por conocer de antemano el examen para ser juez, entorpecer la investigación sobre el asesinato del militante Mariano Ferreyra, ser apadrinado por el espía Antonio Stiuso y coleccionista de objetos nazis.
Una joyita el juez y el juzgado. Dan vergüenza ajena y merecen el repudio de la sociedad democrática y republicana. Expulsión para Julio de Vido y destitución para Luis Rodríguez es un clamor de los que quieren vivir en un sistema sin corruptos ni golpistas. Y sin cómplices de ninguna especie.