Hay una persona que no es muy conocida por el gran público pero que fue una pieza clave en el ajedrez corrupto que instaló el kirchnerismo durante más de 12 años. No es ningún ángel pero se llama Angelina Abbona y fue la Procuradora del Tesoro de la Nación durante los 5 últimos años de Cristina, los peores, los más dañinos.
La información judicial dice que el juez federal Sergio Torres la citó a declaración indagatoria. El magistrado sospecha que Abonna cometió el delito de peculado de servicios. La denuncia la hizo el doctor Germán Moldes, fiscal ante la Cámara Federal en febrero del año pasado. Traducido al lenguaje cotidiano la acusación concreta es que Abonna utilizó recursos del estado para defender a Cristina ante la denuncia que el fallecido fiscal Alberto Nisman le hizo a la ex presidenta a su canciller Héctor Timerman y otros personajes como Fernando Esteche, por ejemplo. Estamos hablando de la acusación que más preocupa y ocupa a Cristina. Por el encubrimiento en el atentado terrorista a la sede de la AMIA.
¿Qué hizo concretamente Abbona? Ella y dos de los funcionarios que la secundaban, presentaron un escrito de defensa ante el juez Daniel Rafecas que tenía la causa en ese primer momento. En el escrito se decía, textualmente, que “Ninguna actuación de las autoridades del gobierno argentino tuvo por objeto la desincriminación de los ciudadanos iraníes, en particular aquellos alcanzados por las notificaciones rojas de Interpol”.
¿Qué planteó el doctor Moldes? Que la presentación de Nisman no estaba dirigida contra el Estado Nacional -lo que habría habilitado la intervención de la Procuración del Tesoro- ; en cambio sí se había acusado a funcionarios públicos del kirchnerismo y a otros ciudadanos que no ostentaban cargos públicos.
Moldes en segundo término dijo que Abbona, presentó el escrito, todavía no existía causa judicial porque el fiscal Gerardo Pollicita no había impulsado la investigación hasta ese momento.
En dos palabras, fue tanta la desesperación de Abbona que violó la ley con tal de defender a Cristina y fue tanta su ansiedad que lo hizo con instrumentos que no correspondían y antes de que fuera necesario.
Pero eso no es todo. Cristina, Axel Kicillof y Angelina Abbona, también están acusados de destruir pruebas sobre lavado de dinero de cerca de 500 millones de dólares de socios, amigos, testaferros y empleados de la familia Kirchner. ¿Se da cuenta de la gravedad de los hechos? Se acusa a Abbona de haber destruido, de haber hecho desaparecer discos rígidos y correos electrónicos con información ultra sensible que incrimina a Martín Báez, y otros personajes que podríamos ubicar como integrantes del “Cartel de la Rosadita” o del Frente para la Valija.
Es lo que mostró Lanata en su momento.
Los CristiLeaks. Eso es complicidad y encubrimiento de corrupción y de lavado de dinero. Eso es muy grave jurídicamente.
Y ni le cuento lo que hoy se confirmó: el procesamiento de Cristina en la causa por fraude en los contratos de venta de dólar a futuro. La sala 2 de la Cámara Federal dejó a Cristina a un paso del juicio oral y con un embargo por 15 millones de pesos porque confirmó el procesamiento del juez Claudio Bonadio.
Angelina Abbona como procuradora general del tesoro debía defender los intereses del pueblo de la Nación, es decir de todos nosotros. Pero por orden de Cristina defendió los intereses de todos los malandras que aportaban sus coimas a Cristina.
La exitosa abogada sabe todo esto desde el 2010. Leonardo Fariña contó que, en la quinta de Olivos ella le reprochó a Lázaro Báez que estuviera sacando fortunas del país. Y le gritó no porque estuviera cometiendo un delito. Lo retó porque ella decía que esa plata era suya. La embajada de los Estados Unidos le había adelantado la información que Cristina destruyó por intermedio de Angelina Abbona.
La fiesta de terminó. ¿Y ahora quien “Abbona” los platos rotos”. La funcionaria y su esposo son gente de la mayor confianza del matrimonio Zannini y lo fueron de los esposos Kirchner. Abbona trabajó con Néstor desde que era intendente de Rio Gallegos. Siempre lo cuidó para que pudiera robar tranquilo y que no le robaran a él. Néstor y Cristina siempre fueron poco agradecidos con su gente y muy desconfiados. Hoy Abbona se refugió en el aguantadero de Santa Cruz con la gobernadora Alicia y con su hija Romina Mercado, presidenta de Hotesur, otra que bien baila.
Angelica María Ester Abbona y su esposo Eduardo Enrique Mengarelli insultaron y agredieron al colega de canal 13, Ignacio Otero. ¿Se acuerda? Los K viajaron a Rio Gallegos en el mismo vuelo que Otero. El periodista se acercó respetuosamente para hacerle una pregunta. Estaba armado con una birome y un anotador. Mengarelli le pegó un cachetazo que le produjo a Nacho una leve contusión que luego fue certificada por los médicos del aeropuerto. Están muy nerviosos porque no solamente perdieron los curros, los puestos y parte del poder. Sienten que su libertad también está en juego. Por eso Angelina insultaba a Otero y por eso Mengarelli en clara actitud patotera no solo le pegó un cachetazo. También lo amenazó con cagarlo a trompadas delante de la comisaria de a bordo. Tal vez la filmación y la azafata sean buenos testigos para el juicio que ahora Mengarelli va a tener que soportar.
Los Mengarelli y los Zannini son íntimos desde los años 70 cuando todos militaban en la Vanguardia Comunista, organización que glorificaba el stalinismo de Albania. Todos se fueron al sur escapando del terrorismo de estado y del genocida de Luciano Benjamín Menéndez. Y allá se hicieron peronistas y amigos de Néstor.
Tan amigos son que, mediante un enroque laboral, se designaban en cargos unos a otros. Por ejemplo: Zannini designó a Mengarelli en su despacho debajo de Carlos Liuzzi el que está acusado de enriquecimiento ilícito y de haber designado 23 parientes y amigos.
A cambio, Angelina nombró en un cargo de su área a Francisco, uno de los hijos del Chino. Otro que batió todos los records. Sus cuatro hijos fueron empleados por el estado K igual que los dos hijos de Angelina Abbona.
Lo primero es la familia. Buenos Muchachos que protagonizan pesadillas en la autodenominada cinéfila Cristina. Esas pesadillas son realidades que apenas tienen nombre de película: Cristina y Angelina, defraudaron a la Argentina. Se lo digo en verso: Cristina y Angelina, atrapadas sin salida.
Educar aunque sea por miedo – 10 de noviembre 2016
Ramona tiene 25 años y tres hijos. Nació en Paraguay pero ama la Argentina porque le permitió ganarse la vida con dignidad y que sus chicos estudien y puedan progresar. Ella tiene un sueño: que los gurises terminen la primaria y la secundaria. Se emociona cuando lo cuenta: “Usted sabe, don Alfredo. Yo apenas llegué a tercer grado. Apenas aprendí a escribir. Yo quiero lo mejor para ellos”.
Ramona tiene varios problemas. Su casita humilde está en una calle de tierra y no tiene cloacas. El colectivo pasa a 8 cuadras y tiene que tomar dos para llegar a la casa donde hace el trabajo doméstico. En varias esquinas hay chicos que tienen la cabeza quemada por el Paco y varios ladrones que roban para drogarse. Eso lo sufre muchísimo. Siempre está con miedo.
Juan Gabriel es albañil y es su esposo. O mejor dicho su concubino porque nunca se casaron. Pero se quieren y el la cuida. Jamás le levantó la mano. Ella dice que es el amor de su vida. Trabaja 10 horas por día o más en la construcción. Es media cuchara pero está progresando. No falta nunca para ganar más dinero y terminar una pieza en el fondo para la nena más grande que ya tiene 8 años.
El otro problema grave que tiene Ramona me lo contó hoy. ¿Qué le pasa Ramona que la veo triste y usted nunca está triste? “Es que hay paro de maestros. Otra vez, Ya no aguanto más”. Ella vive en el corazón más pobre de La Matanza. “Voy a pagar y a los chicos los voy a mandar a un colegio privado parroquial. Ellos siempre dan clase. Nunca falta un profesor ni hacen paro. En cambio ahora, en cada paro, tengo que llevar los chicos a la casa de mi comadre Zunilda que vive a una hora y media de mi casa. Me levanto a las 5 y llevo a los chicos para que se queden con alguien. Porque el Juan y yo no queremos faltar al trabajo y no tenemos con quien dejarlos cuando no van a la escuela. Y yo me doy cuenta que aprenden mucho menos. ¿Se da cuenta, don Alfredo?
Si Ramona, me doy cuenta. Claro que me doy cuenta. Me subleva que algunos dirigentes que viven eternamente atados a sus cargos sindicales no se den cuenta o no les importe esto que usted dice. Piensan en ellos y en su poder político. Por ejemplo Roberto Baradel, el de Suteba. Le interesa más apoyar a Cristina y a Sabbatella que educar a los pibes. No se pierde una manifestación en contra de Macri ni en contra de todo. Siempre está en primera fila. Tiene asistencia perfecta a todas las marchas. Ya es el sexto paro que hacen estos muchachos. Y esta mañana prometió que el conflicto va a crecer el año que viene. Claro, hay elecciones. Y votos no tienen. De hecho su líder, Sabbatella perdió hasta en su distrito histórico de Morón.
Todos queremos que los maestros ganen mucho más. Por supuesto. Pero hay un acuerdo paritario firmado y como dice la gobernadora Vidal, “la inflación todavía no superó ese número pactado”. Estoy seguro que no es posible mejorar la educación con docentes mal pagos. Pero tampoco se puede capacitar a nuestros chicos con paros a cada rato y por cualquier cosa. Un paro docente tiene que obligar a reflexionar mucho tiempo antes de ser decretado. Porque millones de alumnos en general y los más pobres en particular, son los más perjudicados. Como los tres hijos de Ramona y Juan Gabriel.
No se puede tomar a los chicos de rehenes. Se llenan la boca hablando del pueblo y la educación pública y resulta que cada vez hay más deserción y ausentismo y cada vez más familias se llevan a sus hijos a colegios privados. Tantos paros y tantos palos en la rueda agotan la paciencia de cualquier padre.
Baradel es un ejemplo pero son varios los sindicalistas que defienden más su posición de poder y su carguito sindical que la estrategia de crecimiento educativo para producir una sociedad más igualitaria, para construir ciudadanía y generar mayor inclusión social. Todas las Ramonas de la Argentina se lo merecen. Nada de lo que haga ningún sector debe complicarles más la vida. Todo lo contrario, cada decisión de los gremios o del gobierno, primero debe pensar en los que menos tienen y más necesitan de la presencia del estado.
Estamos tocando fondo educativamente. Es urgente que despeguemos de una vez. Le doy los datos más brutales y preocupantes:
Más del 50% de jóvenes que entran en secundario no lo logran terminar en tiempo y forma. Y de los que van a la universidad solo se reciben 20 de cada 100.
El 54% de jóvenes de 15 años no logra comprender un texto simple.
El 67% de jóvenes de 15 años no logra resolver un problema matemático simple.
Argentina mide el peor clima escolar de los 65 países del mundo evaluados por PISA en 2012: Clima escolar se refiere al nivel de conflictividad en las escuelas, respeto, escucha, tiempo para ordenarse y comenzar a trabajar, vínculos interpersonales, entornos propicios de aprendizaje…
Argentina es el país con mayor ausentismo de alumnos de los 65 países (correlación directa con el clima escolar).
Sólo el 1% de jóvenes del 5to quintil socio-económico logra graduarse con un título universitario.
¿Se da cuenta? Estamos consolidando un país cada vez más fracturado y desigual. Más pobreza, más exclusión social, más penetración de los narcos y menos futuro.
Está bien que los ciudadanos de este país estén preocupados por la inseguridad, la inflación, el desempleo, la corrupción y la salud. Pero está muy mal que no nos demos cuenta que la falta de educación es la madre de todos los problemas, pero que además, se puede convertir en la madre de todas las soluciones.
Albert Einstein dijo: “Si la educación les parece cara, prueben con la ignorancia”. Los datos del fracaso educativo de esta década aplazada dan vergüenza ajena y meten miedo sobre el tipo de sociedad que estamos construyendo o en realidad sobre la forma en que estamos destruyendo a la sociedad que nos dejaron nuestros padres.
Hay que volver a poner de pie a los maestros para que se conviertan en pilares del país que viene. De un país donde un joven tenga más posibilidades de estar en clases o en el trabajo que robando o en la cárcel. Ya en su época, Sarmiento decía que si no se educa a la gente por una razón de estricta justicia, por lo menos, se la debería educar por miedo. Es casi un teorema: lo que se malgasta en educación se multiplica en inseguridad. Nuestro sueño colectivo debe ser el de iluminar tanta oscuridad. De convertirnos en predicadores de la civilización contra la barbarie. Se necesita una revolución educativa con los docentes como abanderados y los padres como escolta. Y el aporte de la sociedad civil. Un rediseño absoluto del sistema. Hay mucho por hacer. Construir el mismo amor por la libertad que por la ley. Apuntar a la deserción cero. Más todavía, a la ignorancia cero. Es por nuestros hijos que es una forma diferente de nombrar a la patria que viene. Ramona es paraguaya y sus tres hijos son argentinos. Ese color blanco que los chicos tienen en los guardapolvos es el color de la esperanza…
Trump presidente – 9 de noviembre 2016
A esta hora exactamente corre frío por la espalda del planeta tierra. A esta hora el mundo sufre los remezones de un terremoto norteamericano llamado Donald Trump. Se consagró presidente con una victoria contundente.
Se cayó el sistema, me dijo un amigo mezclando el lenguaje ideológico y la tecnología. Colapsaron los sitios para sacar la visa para huir a Canadá. Los mercados se cayeron a pedazos. La sociedad de Estados Unidos sufre una grieta más profunda que la que produjo Cristina Kirchner. Todo está bajo sospecha y el piso se abre debajo de los pies de la clase dirigente. El triunfo de Trump interpela y pone bajo la lupa a todos los que usan y abusan de la política para enriquecerse y traicionar al electorado. Es el fin de esa mala costumbre de muchos partidos tradicionales de llegar al poder y olvidarse del pueblo. Hay un hartazgo generalizado que castiga en todo el mundo a los burócratas que no quieren terminar con las inequidades y que solo les interesa llegar para empacharse de poder y dinero. Los salvajes populismos que crecen en muchos países se han convertido en falsos chalecos salvavidas en medio de una tormenta de desocupación, odio, droga y delito que asusta a mucha gente. En este caso, más de 57 millones de ciudadanos votaron por esta suerte de suicidio colectivo. Porque ese señor gobernará Estados Unidos y no Trumpalandia y tendrá el botón nuclear al alcance de su mano. Será el comandante en jefe de la potencia militar más poderosa de todos los tiempos.
A los populismos los carga el diablo. Todos comienzan con esperanza y terminan en estallidos autoritarios que asfixian las libertades. Muchas veces se convierten en remedios que son peores que las enfermedades. Ojalá me equivoque pero si un presidente recibe la primera felicitación de la familia Le Pen y es apoyado por los nazis del Klu Klux Klan y Vladimir Putin, es realmente un peligro fascista.
La presunta comedia del magnate de pelo anaranjado es una tragedia nacional. ¿Se imaginan a este demagogo ignorante con el poder de decidir sobre una guerra?
Algunas de sus definiciones dan vergüenza ajena por su frivolidad y patoterismo. Dijo que los norteamericanos no tienen trabajo porque se lo quitaron los chinos y los mexicanos. Que China inventó la mentira del “cambio climático” para sacarse de encima la competencia comercial. Sobre México descarga sus peores xenofobias y odios raciales. Propuso construir un muro de 3.200 km en la frontera que debería ser pagado por los mexicanos para que sus compatriotas no entren a Estados Unidos ya que son “corruptos, delincuentes y violadores”. La NBC, Macy’s y Univisión entre otras empresas cortaron relaciones comerciales con Trump. Y el Papa Francisco opinó que el que construye muros, no es cristiano, aunque luego relativizó sus palabras porque no quiso tener una injerencia tan directa en las elecciones. De todos modos, Trump no profesa la religión católica. Es protestante presbiteriano.
No tiene problemas en expresar su discriminación feroz hacia los musulmanes, los negros, las mujeres y los homosexuales.
Es la expresión más acabada del populismo ultraderechista de un sector del pueblo norteamericano que está desilusionado del sistema político y por eso recurre a alguien que patea el tablero y provoca.
Es la reacción nefasta frente a un modelo que no termina de satisfacer a los habitantes. Es una rebelión ante las mentiras, la corrupción y la falta de soluciones de los partidos y los candidatos tradicionales.
Pero con esa explicación no alcanza. Algo más profundo está ocurriendo en las entrañas de la sociedad y en el mundo. No hay como explicar que los evangélicos del sur que son tan conservadores voten a alguien como Trump que tiene dos divorcios y es dueño de casinos. ¿Qué está pasando que latinos que fueron indocumentados hasta hace media hora apoyen el liderazgo de alguien que propone mandarlos de vuelta a sus países? ¿Existe el voto sadomasoquista? ¿Hay un individualismo egoísta que repudia a sus propios compatriotas que no se atreve a decir lo que piensa pero que lo expresa en el voto? ¿Existe alguna variante del Síndrome de Estocolmo que es la locura de enamorarse de su propio torturador?
Trump es un dinosaurio que llegó a decir que donaría 5 millones de dólares a una entidad caritativa si Barack Obama mostraba su certificado de nacimiento. Obama lo mostró y Trump tuvo que ponerse. Era la época en que decían que Obama era un negro marxista pro musulmán que ni siquiera era norteamericano”.
Los sectores más retrógrados del pueblo norteamericano tienen un nuevo ídolo. Ya su padre, había sido sancionado por no querer alquilarle departamentos a los negros. La legendaria revista Time publicó una foto en su tapa de un primerísimo plano de los ojos celestes y helados de Trump. Sobreimpreso aparecían 5 casilleros para llenar con un tilde. Los cuatro primeros estaban tildados, los que decían matón, showman, aguafiestas y demagogo. Quedaba todavía en blanco el casillero que decía: “presidente número 45 de los Estados Unidos”. Esta madrugada, ese casillero recibió su tilde.
Los debates ridículos tipo reality show le hicieron llegar a decir a Trump que tenía las manos grandes igual que su pene porque un rival electoral había dicho que sus manos chicas eran una confirmación de que tenía otros órganos de tamaño reducido: todos hablaron del pene pero en realidad, tal vez se hablaba del cerebro. Por sus comportamiento, ese órgano, si parece del tamaño de una cereza.
La revista Forbes publicó su habitual lista de millonarios y Trump se enojó. Dijo que le habían puesto que su fortuna ascendía a los 4.500 millones de dólares y que él tenía el doble de esa cifra. Trump es un experto en el arte de vender. Un capo del engaña pichanga. Así levantó su imperio. Y después publicó libros de autoauyda bien norteamericanos que daban la receta de cómo hacerse rico.
Muchos artistas, no solamente latinos, salieron con fuerza al cruce de este nefasto personaje. Desde George Clooney hasta Salma Hayek, pasando por Kevin Spacey , Thalía, Gloria Stefan, Carlos Santana y Carlos Vives. Muchos combatieron a Trump en favor de la libertad y la convivencia pero también en defensa propia.
Los mexicanos de Maná directamente fueron militantes. Su cantante Fer Olvera dijo que repudiaba todos los populismos autoritarios de derecha e izquierda. Que no quiere caudillos violentos como Hugo Chávez ni como Donald Trump al que definió como un hombre ignorante, farandulero y dañino para toda la humanidad. Y sin pelos en la lengua dijo que cagó a todos los mexicanos y a todos los latinos. Expresó su apoyo a Hillary Clinton y a los derechos humanos y la libertad de expresión y en contra de todo tipo de discriminación. No alcanzó para que Hillary ganara pero fue como Maná que cayó del cielo. Sobre todo cuando en su canción se juega y dice:
“Jamás me daré por vencido
contra todo que sea nocivo
si no vives por algo,
la vida no tiene sentido.
Violencia, racismo, blasfemia, nihilismo
el mundo está confundido.
Jamás me daré por vencido
te lo juro mientras siga vivo
mi dignidad es mi única arma contra el enemigo”.
Con ese mundo utópico sueño. Un planeta sin fascistas ni de derecha ni de izquierda. Con hombres que quieran construir una sociedad más igualitaria en el altar de la libertad más absoluta. Ni Chavez ni Trump. Ni Stalin ni Hitler. Como dice Maná: te lo juro, mientras siga vivo, mi dignidad es mi única arma contra el enemigo.
Esa dignidad, esta madrugada, perdió una batalla pero no la guerra. Creo que en eso creo.